Almadén, Ciudad Real, 1961.
Orgulloso descendiente de cinco generaciones de mineros, su identidad y su escritura están profundamente ligadas al pulso de la tierra y a la memoria del azogue. Maestro de profesión, vuelca su vocación en el Centro Ocupacional Xabeca, combinando su compromiso social con una prolífica labor como investigador de la historia y el patrimonio de su entorno, reflejada en diversos premios y publicaciones. Tras explorar el relato corto, irrumpe en la novela histórica con Estirpe de Titanes (2021) y ahonda en la memoria emocional de la Transición con Vivíamos tan deprisa (2025). Su literatura es un viaje a las raíces, un homenaje a los desheredados de la historia y una búsqueda constante de la justicia a través de la palabra.

ISBN: 979-13-88411-00-7
ISBN digital: 979-13-88411-01-4
Depósito legal: M-17255-2026
Número de páginas: 270
Formato: 150×230
Autor: Ismael Mansilla
Sinopsis: Año de 1593. El contador Mateo Alemán recibe del Real Consejo de las Órdenes una comisión tan rigurosa como peligrosa: trasladarse a la villa de Almadén como juez visitador. Su misión es fiscalizar los pozos de la mina de azogue —el mercurio imprescindible para purificar la plata de América— y desentrañar los oscuros rumores que empañan su administración. Lo que Mateo y su fiel comitiva encuentran al descender a las galerías subterráneas supera cualquier sospecha. Bajo el control omnipotente de los Fúcares —los poderosos banqueros tudescos a quienes la Corona ha arrendado la explotación— late un universo de codicia, capataces despiadados, falsificaciones notariales y desapariciones sin explicación. En el corazón de este infierno de vapores tóxicos malviven los galeotes: criminales y esclavos forzados a consumir sus vidas encadenados a la roca. Secundado por su escribano Juan de Cea y su criado Francisco, Mateo Alemán se embarcará en una tensa investigación criminal que desafiará los cimientos del poder…
Género: Novela histórica.
Háblanos un poco de ti
Nací y vivo en Almadén, lo que significa que he crecido respirando la historia viva de nuestras minas y sus gentes. Profesionalmente, trabajo en un centro ocupacional apoyando a personas con discapacidad intelectual, una labor diaria que me aporta una enorme perspectiva humana y social. Más allá de mi trabajo, la investigación histórica ha sido siempre una afición que me apasiona y que me quita el sueño. Para mí, escribir es el puente perfecto entre estos dos mundos: bucear como aficionado en los archivos antiguos para luego rescatar, con toda la empatía posible, las voces, dolores y esperanzas de las personas de carne y hueso que nos precedieron en el pasado.
¿Qué podremos encontrar entre las páginas de Mateo Alemán y los galeotes del azogue?
El lector se va a encontrar con una intriga judicial y criminal ambientada en el Siglo de Oro, pero en un escenario muy alejado de los palacios de la Corte de Madrid. La novela baja a las profundidades de las minas de Almadén en 1593. Allí, el escritor Mateo Alemán, actuando como juez visitador, intentará descubrir una trama de corrupción, muertes y codicia controlada por los hombres más poderosos de la época: la todopoderosa familia de los Fúcares, los banqueros tudescos que manejaban los hilos del Imperio. A través de sus páginas, el lector viajará por una ruta de contrastes históricos: desde los centros de poder y las casonas de Almagro, pasando por la atmósfera opresiva, el peligro y los vapores tóxicos de los pozos de Almadén, hasta desembarcar en el ambiente bullicioso y portuario de Sevilla, la gran puerta a las Indias donde el azogue se preparaba para cruzar el océano. En definitiva, es una historia de suspense, de peligro y de denuncia social.
¿En qué ingrediente reside la fuerza de este libro?
Creo que reside en el tremendo contraste humano y en la tensión constante de la investigación. Por un lado, tenemos el lujo y la acuciante necesidad de dinero de la Corona española; por el otro, el sufrimiento invisible de los galeotes, hombres encadenados en la oscuridad que pagaban con su salud y su vida cada gota de mercurio que se extraía. Pero la fuerza también late en el peligroso camino que recorre el juez visitador: ese intrincado laberinto de intrigas, falsificaciones notariales, favores ocultos y presiones que se encuentra a cada paso hasta poder redactar su informe a la Corte. Ese choque frontal entre los tentáculos del poder absoluto y la búsqueda incansable de la dignidad de los desfavorecidos es lo que, sin duda, le da alma y ritmo a la novela.
¿Qué quieres transmitir a través de este libro?
Quiero rescatar del olvido la memoria de esos hombres que sufrieron en los Pozos de Almadén. A veces estudiamos la historia a través de los grandes reyes o generales, pero nos olvidamos de quienes picaban la roca en la oscuridad. Con esta novela he querido mostrar la amarga cara de la justicia de la época, que casi siempre se inclinaba del lado de los poderosos, del dinero y del imperio, dejando desamparados a los más débiles. Es necesario recordar la inmensa importancia que tuvo el trabajo de aquellos forzados, hombres que daban sus vidas en un infierno tóxico para obtener el azogue, sin el cual jamás habría podido llegar a España el oro y la plata de América. Al mismo tiempo, he querido plasmar cómo el dolor de esa cruda realidad que vivió Mateo Alemán en Almadén se convirtió en la semilla y el desengaño necesarios para que, años más tarde, escribiera una de las obras cumbres de nuestra literatura: el Guzmán de Alfarache.
¿Cómo describirías tu trayectoria de escritor desde la primera publicación hasta esta última?
Ha sido un camino de maduración muy bonito y constante. Mis raíces están firmemente plantadas en mi tierra: comencé coordinando los trabajos de investigación sobre Almadén y su comarca dentro de la Universidad Popular, lo que dio fruto a la publicación del libro Almadén, apuntes históricos de la vida de un pueblo. Durante un buen tiempo continué compaginando esa labor de investigación con la escritura de relatos cortos, hasta que decidí dar el paso e introducirme de lleno en el género de la novela histórica, donde me he mantenido hasta ahora. Mi primera novela fue Estirpes de Titanes y la segunda Vivíamos tan deprisa. Con esta tercera obra, Mateo Alemán y los galeotes del azogue, siento que he logrado fusionar de manera definitiva esos caminos: el rigor y la pasión por investigar el pasado de Almadén y el pulso narrativo de una buena trama de intriga.
¿Cuál fue el último libro que leíste? ¿Por qué lo elegiste?
El último libro que he leído ha sido Quercus, de Rafael Cabanillas. Lo elegí porque me fascina la literatura que tiene un fuerte arraigo a la tierra y que sabe retratar con dignidad la dureza y la belleza de la vida rural. Es una novela con una fuerza tremenda y una prosa muy cuidada que te sumerge de lleno en el paisaje y en el alma de sus personajes; un tipo de lectura que disfruto mucho y que, en cierta forma, conecta con mi manera de entender la narrativa.
Y ahora qué, ¿algún nuevo proyecto? La mente de un escritor nunca se queda en barbecho. Ahora mismo estoy plenamente volcado en el lanzamiento de Mateo Alemán y los galeotes del azogue y en disfrutar del encuentro con los lectores en Almadén. Sin embargo, ya tengo varios frentes abiertos que me tienen muy ilusionado. Por un lado, ando inmerso en la trastienda más lírica, recabando y recopilando un poemario junto a diversos relatos cortos que tenía dispersos. Y por el otro, ya ha comenzado a andar mi próxima novela: un thriller histórico muy ambicioso que tiende puentes entre el mundo actual y los secretos del pasado. ¡Hay historias para rato!
