Alejandro Páez Jiménez

 

Nací y he vivido desde entonces en una ciudad cercana a Barcelona llamada Mataró. Un bonito y cada vez más grande municipio a los pies del Mediterráneo y que lo peina la cordillera litoral, por lo que también hay montaña.

Nací hace veinte años, en el mes de abril, que da entrada a la primavera. Y en ella, como escribe Virgilio, estoy ahora mismo.

Soy producto de la globalización: mi padre, colombiano de nacimiento, estudiaba en Dublín. Mi madre, nacida en España, hacía de au pair en una familia rica de Londres. Mi papá iba a trabajar los veranos a Londres para pagarse los estudios y, en un bar, se conocieron. Eso fue hace treinta años. Cuando tomaron la decisión de casarse, tuvieron que elegir si instalarse en Barcelona o en Bogotá. Como bien sabrán, hace treinta años Barcelona estaba en el preludio de los JJOO, razón que les sedujo y convenció para ir a formar una familia allí.

Aficiones: La definición de estudiar es «ejercitar el entendimiento para adquirir el conocimiento de una cosa», por lo que, efectivamente, dedico mi tiempo al estudio. ¿Cómo? De varios modos: leyendo, escribiendo, viendo cine, charlando con gente, viajando…

Rasgo más sobresaliente de tu personalidad: Si tuviera que escoger tres valores con los que guío mi vida y trato de afrontar todo lo que en ella me acontece serían templanza, cualidad humana que induce a hacer las cosas con moderación, estoicismo como fortaleza y dominio sobre uno mismo, y, sobre todo, honestidad, atributo de aquél que actúa rectamente, cumpliendo su deber y de acuerdo con la moral.

Cuéntanos por qué decidiste ser escritor: Siempre he sido muy crítico con el síndrome de la titulitis existente en nuestra sociedad. Parece que, si no tienes un título que te acredite poder hablar o dedicarte a ciertos temas, no eres una autoridad reconocida ni legítima para ello. Pero, fíjense ustedes, gracias al esfuerzo y al tiempo que he dedicado al estudio de las letras por mi cuenta, he podido publicar un libro. Aunque de la misma forma, y por el otro lado, tampoco creo que todo el que escriba sea escritor, ni que todo el que toque la guitarra sea músico. Escritor es aquél capaz de labrar una carrera con sus méritos y sus virtudes. Por ello, opino que me sitúo en un punto medio entre ambas visiones: tengo, hasta ahora, una obra que me acredita el título de escritor. Pero, ¿es eso suficiente?

Autores preferidos y por qué: Una persona evoluciona constantemente. Su forma de pensar también. Y a lo largo de estos últimos años ha habido muchos escritores trascendentes en mi forma de expresar y leer el mundo que me rodea. En mi adolescencia fue Eduardo Galeano. El año pasado me adentré en la filosofía de Séneca, Epicuro, Marco Aurelio y Cicerón y, estos últimos meses, el autor por el que me estoy dejando sorprender es Fernando Sánchez Dragó.

Tu obra favorita de otro autor: Soy más de ensayos que de novelas, así que me quedo con La Conquista de la Felicidad, de Bertrand Russell.

Una cita de un autor que te guste: Escohotado dice «Aprender es disfrutar cambiando de ideas».

Algo sobre tu manera de entender este mundo: Uno podría decir que el mundo “no es justo”, pero otorgar cualidades y virtudes humanas a la materia es autoengañarse. Los injustos, en cualquier caso, serán los hombres. Yo querría dedicarme al análisis de las distintas formas de organización política para tratar de encontrar la mejor. ¿La mejor? Sí, aquella que permita a sus habitantes la libertad -sobre todo de pensamiento-, la justicia y una paz estable, para en última instancia adquirir un tipo de felicidad permanente. ¿Eso queremos todos, no?

No obstante, para ello antes hay que conocerse a uno mismo. Mientras los hombres se ignoren a sí mismos jamás serán capaces de vivir bien con los demás. Hay que aprender y saber administrar racionalmente nuestras necesidades, placeres, dudas e inquietudes.

En estos dos retos hay una magnitud de trabajo que da para toda una vida de estudio.

Tus proyectos inmediatos: ¡Soy muy joven! Mi proyecto a corto plazo -y en el que llevo vertebrando mi rutina desde hace ya tres años- es graduarme en Ciencias Políticas y de la Administración. Y en el futuro querría profundizar en la disciplina de la historia política y social del planeta, de Occidente y -apiádense de mí- del país en el que he crecido.

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