CORRECCIÓN ORTOTIPOGRÁFICA

Todas las obras que publica Editorial Adarve pasan por una rigurosa corrección realizada desde una doble vertiente. De una parte se modifican todos aquellos errores de ortografía que el texto pudiera contener y de la otra se revisan y corrigen aquellos fallos o desajustes de orden tipográfico que pudieran encontrarse en dicho texto:

  • Corrección ortográfica: Por muy bien que un escritor desempeñe su oficio, sus textos siempre van a contener alguna falta de ortografía, máxime si el registro empleado es de cierto nivel. Las reglas más elementales de ortografía y puntuación son conocidas por todos los que se dedican al oficio de contar cosas por escrito. Por el contrario, normas más complejas suelen ser ignoradas incluso por escritores muy consolidados. No es lo mismo saber que se acentúan todas las palabras llanas que no terminan en «n» o «s» que conocer casos concretos en que el demostrativo pudiera llevar tilde. Por este motivo es conveniente corregir todos los textos en profundidad, algo que solo las grandes editoriales pueden permitirse.
  • Corrección tipográfica: Paralelamente, el texto sufrirá una profunda revisión de toda la tipografía. De este modo, se recolocarán los guiones de diálogo en el lugar que corresponda y se sustituirán los guiones cortos por los largos, más adecuados para un texto de carácter novelesco. Que las comillas españolas se sitúen antes que las inglesas, que los puntos suspensivos se coloquen adecuadamente o eliminar las comas antes de conjunción son solo un ejemplo de la corrección tipográfica a la que debe someterse cualquier texto de valor. Este aspecto de la escritura ni suele conocerlo el autor ni tiene por qué. Es labor de los correctores dar este barniz a los signos tipográficos antes de proceder al maquetado completo del texto.

En la actualidad, la imperfección de los sistemas de corrección automática que contienen la práctica totalidad de los procesadores de texto hacen poco aconsejable su uso, al menos su uso exclusivo. Una corrección siempre va a exigir la dedicación máxima de una persona experta en este campo, capaz de culminar la revisión de forma exitosa y aportando el brillo que hace diferentes a los textos perfectamente corregidos.

Existe un tipo de corrección que se emplea con menos frecuencia por razones lógicas de operatividad:

  •   Corrección de estilo: La obra de un escritor que se precie no requiere corrección alguna de estilo. Este tipo de corrección, mediante la que se modifican partes íntegras del texto, solo tiene lugar cuando una persona no experta en el desarrollo de escritos prolongados requiere de la asistencia de un experto que mejore la calidad del texto con aportaciones distintas de las que haya podido realizar el propio autor. Por poner un ejemplo, supongamos que un biólogo realiza un tratado sobre la fauna de un determinado lugar y no está acostumbrado a escribir obras de cierta dimensión. En este caso lo ideal es que la obra, una vez terminada, sufra una triple corrección que incluya el estilo como aspecto fundamental a abordar en profundidad. Es cierto que algunos autores consagrados echan mano de este recurso para aumentar la vistosidad de sus textos, pero no suele ser lo habitual (de hecho los autores suelen ser muy reacios a que alguien retoque sus textos).

Muchos autores aseguran que «lo más complicado de una obra es corregirla una vez terminada». También afirman que «a corregir dedican tres veces más tiempo que a escribir» y que «nunca están contentos del todo con el trabajo terminado». Es cierto, el propio Borges llegó a decir que «publicaba sus obras para no tener que seguir corrigiéndolas», tarea que consideraba compleja y ardua cuando se acomete con seriedad.

Insistimos en lo dicho al comienzo: Editorial Adarve corrige todos los textos de las obras que selecciona para ser publicadas.

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