Luis M. La Haba

 

Luis M La Haba. Editorial AdarveNací en 1964, por lo que vivo en la cincuentena, casado y con dos preciosas hijas, Irene e Isabel.

Una vez finalicé la licenciatura de Psicología, en 1988, y con la idea de discurrir mi carrera profesional dentro de la Universidad de Oviedo, inicié el doctorado. Dos años después, y con el certificado de «suficiencia investigadora» bajo el brazo, comencé con la tesis doctoral. Entre tanto, me surgió la oportunidad de trabajar en Leche Pascual, en el departamento de Recursos Humanos. La tesis doctoral la presenté y leí trabajando en Unión de Créditos Inmobiliarios (U.C.I.), allá por el año 1996. Toda mi carrera posterior ha transitado entre empresas en Madrid, Galicia y Asturias, siempre vinculado al departamento de Recursos Humanos y organización empresarial. Con todo y por fin, durante tres años, fui profesor asociado del Departamento de Organización de Empresas de la Universidad de Oviedo, de la mano de Juan Ventura y Eduardo Fidalgo, con los que he trabajado muy confortablemente y de los que he aprendido lo que no está en los escritos.

En agosto de 2004 decidí que era el momento de escribir una novela. A ello me dispuse y tres años después apareció el primer boceto de lo que hoy es Efecto Torrija. La compartí con media docena de compañeros de profesión y la bofetada fue monumental. A todos ellos, les agradezco, de veras, su enorme sinceridad. Testarudo como soy, acometí una muy profunda revisión del escrito que finalicé en 2011 y compartí con profesionales del mundo de las letras. Ahí la bofetada fue infinitamente menor. Su respuesta fue un aliciente para abordar una segunda revisión de aspectos muy concretos del relato. Revisión que finalicé en agosto de 2018. Entonces, decidí enviar el tercer manuscrito a todas las editoriales de España que localicé. No conservo el dato exacto del número de editoriales, pero fueron más de una veintena con total seguridad. Y ahí apareció Editorial Adarve, a la que agradezco su apuesta por este relato singular y excéntrico, compuesto por una amalgama indefinida de emociones y una paleta policromática de sentimientos, que ha visto la luz en diciembre de 2019.

Aficiones: No son muchas, tan solo tres: cine, lectura y correr. El cine es la mayor de mis pasiones. No hay semana, o más bien, fin de semana sin que, como mínimo, visualice un largometraje. Me van todos los géneros, desde los más lacrimógenos, con pañuelo en mano, hasta las series B de actores desconocidos e historias imposibles. La lectura, en cambio, ha sido una herramienta para, además de adquirir conocimientos, ir viendo y analizando diferentes estilos y modos de relatar historias, con el fin de que me ayudasen a crear un estilo propio como escritor. En suma, la lectura ha sido herramienta de trabajo. Y corro, al igual que Forrest Gump, sin saber por qué. De chaval, cuando tenía exámenes, corría como alma en pena porque había observado que cuanto más corría mejores resultados académicos atesoraba. Y ya nunca abandoné esta afición.

Rasgo más sobresaliente de tu personalidad: Para describir mi personalidad creo que lo más acertado es hacer referencia a opiniones sobre mí que diferentes personas del entorno profesional y personal me han ido trasladando.

Profesionalmente, los atributos que más he escuchado durante el ejercicio de mi profesión fueron: capacidad de trabajo, sensibilidad emocional (un jefe me llegó a decir que era como un radar emocional, capaz de entender el sentir de la empresa), raciocinio, reflexión, organización y planificación. En suma, una personalidad laboral muy azul, ordenada y estructurada, con un cajón para cada cosa y cada cosa en su cajón, con trazas de humanidad.

En el entorno familiar e íntimo, han dicho de mí cosas como testarudez, ̶aunque creo que esto es común al género masculino̶, en alguna ocasión rencoroso, con un punto de arrogancia y, a veces, frío. Atributos que creo chocan de bruces con el plano profesional. Por el contrario, algunas cosas buenas sí que me ha regalado entre susurros al oído, que, con vuestro permiso, me guardo.

Cuéntanos por qué decidiste ser escritor: No recuerdo exactamente, pero creo que entre los ocho y nueve años, comencé a escribir con lápiz pequeñas historias, con un sinfín de faltas de ortografía y dibujos incrustados entre líneas, que compartía con los amigos y amigas. El día de la presentación del libro Efecto Torrija, en Gijón, un amigo de la infancia me preguntó si me acordaba de El submarino. En ese momento, vino a mi memoria la historia. La tenía totalmente olvidada. Lo cierto es que no conservo ni uno solo de todos aquellos breves relatos escritos mientras debería estar estudiando.

A partir de entonces nunca abandoné el hábito de escribir, con mayor o menor frecuencia siempre he vuelto a él. Escribí para la revista del instituto de bachiller, escribí artículos académicos en revistas universitarias y artículos profesionales mientras trabajaba. Y, ahora, era el momento de dar el salto al gran formato: la novela.

Goethe. Editorial Adarve

Johann Wolfgang von Goethe (1749-1832) fue un poeta, novelista, dramaturgo y científico alemán, contribuyente fundamental del Romanticismo, movimiento al que influyó profundamente

Autores preferidos y por qué: Fundamentalmente los clásicos: Homero, Shakespeare, Goethe, Miguel de Cervantes Saavedra, Francisco Gómez de Quevedo, Federico García Lorca o Dostoyevski, entre un sinfín, todos ellos presentes en la obra Efecto Torrija. Si bien es cierto que hay un escritor contemporáneo que me vuelve loco: Eduardo Mendoza. Los primeros, porque en los clásicos está todo. Y Eduardo Mendoza porque me destornillo de la risa con su inteligentísima ironía e ingeniosa acidez. Un verdadero maestro del que nunca dejas de aprender, de lectura recomendable a cualquier edad.

Tu obra favorita de otro autor: Pazival de Wolfram von Eschenbach. Obra emblemática y de imprescindible lectura para cualquier gestor, que explica y da contenido a gran parte de Efecto Torrija. Para entender el concepto de «ética» es necesario imbuirse en la pregunta que este hidalgo caballero de la Mesa Redonda de la corte del rey Arturo se hace continuamente: ¿a quién sirvo?, ¿a quién me debo?

Tu obra favorita de las que has escrito: Solo he escrito una novela, por lo que la elección es extremadamente sencilla: Efecto Torrija. La cara oculta del coaching.Parzival. Editorial Adarve

Tu estilo literario: tengo preferencia por el ensayo. De hecho, sin lugar a dudas, he leído más ensayo que novela, y he escrito varios artículos profesionales, la mayor parte publicados en la revista Capital Humano. Con la novela me adentro, creo o quiero creer, en diferentes géneros literarios: picaresca satírica y grotesca, embadurnada de realismo entremezclado con gruesos trazos oníricos e introspectivos, y altas dosis de vacua pedantería pseudointelectual. Y todo este conglomerado de intenciones con un solo fin: conseguir que la lectora o lector pueda protegerse ante el Efecto Torrija y Francisco Torralbo.

Una cita de un autor que te guste:

«Con aquella su constante actividad, con aquel mezclarse en las tareas y las diversiones de todos, parecía querer huir de sí mismo, querer huir de su soledad. Le temo a la soledad».

San Manuel Bueno, mártir

Miguel de Unamuno

 

Obra en la que te encuentras trabajando en la actualidad: Mi cuadriculada mente tiene planificado, contra mi indisciplinada voluntad, dos proyectos literarios:

  1. Un ensayo escrito al alimón con Manuel Mª Fernández Gochi, sobre cómo se pueden evitar los traumas a lo largo de la vida, de tono sátiro y sarcástico, además de irreverente.
  2. Otro ensayo también escrito al alimón con J. Fernando Menéndez González, donde pretendemos aportar una visión diferente de la historia de la humanidad, basada en las grandes motivaciones humanas: afiliación, logro y poder.

 

Algo sobre tu manera de entender este mundo: La máxima «vive y deja vivir» está presente en todas mis decisiones y actos diarios. A pesar de mi carácter mandón, me obligo a recordarme que soy de carne y hueso, y que hay que dejar a la gente fluir, fluir libremente sin ataduras ni arquetipos prefijados, como medio para optimizar las sinergias de la colaboración social.

Tus proyectos inmediatos: Los proyectos inmediatos ya los he citado con anterioridad, por lo que voy a confesar qué proyecto deambula por mi cabeza, pendiente de mayor concreción y cronograma. A medida que he ido recibiendo opiniones y críticas de la obra Efecto Torrija me ha llamado la atención que cada lectora o lector se ha fijado en cosas diferentes y ha realizado lecturas distintas, casi contrapuestas. Algunos afirmaron quedarse anclados durante un tiempo en el capítulo IV (primera sesión) y otros me acusaron de haber encapsulado el conocimiento, reclamando más espacio para profundizar en algunos personajes como Marcelina Cabal, Josefina o el propio Francisco Torralbo. Incluso, hubo quien me manifestó que destilo trazas de la narrativa de Eduardo Mendoza. ¡Qué más quisiera yo! Hubo también quien me reveló que después de más de 25 años de amistad afirma no reconocerme, mientras le respondía que tan solo se trata de una novela de ficción, no de un tratado de psicología. En definitiva, que he escrito algo que parece tener vida propia y no me pertenece.

Estas circunstancias me han hecho reflexionar sobre la naturaleza del trabajo y el producto de todo escritor. Y ahí ha empezado a florecer el germen de una idea para una futura novela. Confío en no tardar otros quince años.

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