Carlos J. García Moreno

 

Resido en Toledo, la ciudad donde nací, tengo 63 años y estoy casado desde hace 37. Creo que mi vida es la de una persona normal y corriente. De pequeño algo enfermizo pero estudioso. Pasé por varios colegios de Toledo (Tavera, de las Hermanas de la Caridad; Diputación; Hermanos Maristas e Instituto el Greco).

A los 18 años aprobé las oposiciones para auxiliar administrativo en el antiguo Banco de Bilbao (hoy BBVA). Durante algún tiempo compaginé el trabajo con los estudios de Derecho en la UNED, aunque no llegué a culminarlos. Después, obtuve la titulación de Técnico en Prevención de Riesgos Laborales y Perito Judicial.

He de reconocer que mi ingreso en BBVA fue muy importante en mi vida, sobre todo por motivos personales, pero también porque me abrió un gran horizonte profesional que siempre agradeceré a tan querida empresa y a las personas con las que he convivido a lo largo de 42 años de profesión. Durante este tiempo me ha tocado hacer de todo y he sido muy feliz por ello: desde labores administrativas muy variadas, o analista de riesgos, hasta jefe de administración de recursos humanos (en la antigua Dirección Territorial Mancha-Extremadura) y técnico de prevención en los servicios centrales, donde me prejubilé hace ya 2 años (Dios mío, cómo pasa el tiempo).

Durante mi última etapa profesional, tuve el privilegio de colaborar en el desarrollo de un método de estudio de Riesgos Psicosociales específico para trabajadores de banca, y el honor de ser galardonado con un Premio Nacional de Prevención de Riesgos Laborales (2007).

Dado que desde hace tiempo soy un amante de la lectura (me atrae especialmente la historia), tuve la osadía, en cierta ocasión, de escribir una pequeña y resumida historia del pueblo de Israel, destinada a situar en el tiempo los acontecimientos que nos relatan las Sagradas Escrituras. Terminé el trabajo en Diciembre de 2014, y desde entonces no he dejado de escribir. Quien sabe, quizás algún día este trabajo también vea la luz…

Producto de ello ha sido la publicación, por Editorial Adarve, de dos novelas de corte histórico: David, sueños de un rey (2018), donde se cuenta en forma de novela la vida del rey David (el personaje bíblico), con todas sus luces y sombras, y respetando en todo momento las Sagradas Escrituras.

El ángel cautivo (2020), basada en el asalto a Granada, en 1490, por parte de D. Hernán Pérez del Pulgar, lo que puede interpretarse hoy en día como una acción de comandos.

Por supuesto, ya va cobrando forma otra novela, aunque aún no tiene título, y en la que intento dar a conocer la vida en Toledo en el siglo XVII.

Aficiones: En la actualidad, mi gran afición es la lectura y la escritura, aunque también me encanta «trastear» con el ordenador. En cuanto al deporte, del que en algún momento fui un «respetuoso y bienintencionado» practicante con pocas hechuras de deportista, me conformo en la actualidad con dar algunas caminatas por las mañanas, más condicionado por las prescripciones médicas que por mi propia convicción.

Rasgo más sobresaliente de tu personalidad: Como rasgo de mi personalidad, he de destacar siempre mi timidez, aunque he de reconocer que, en los últimos años, no sé si por efecto de la edad que uno ya va «casi amontonando», o como resultado de las múltiples veces que me ha tocado hablar en público (en mi antigua empresa, en charlas de historia, presentación de los libros), creo que he limado parte de la barrera, aunque siempre me cuesta un gran esfuerzo hacerlo.

Sin embargo, mantengo una gran confianza en lo que hago, pese a que a veces me cuesta tomar la decisión; pero he de reconocer que la fuerza de voluntad no es ni la mejor, ni la más explotada de mis fuerzas.

Cuéntanos por qué decidiste ser escritor: Creo que cualquier persona a quien le guste leer, tarde o temprano se sentirá tentado a emborronar algunas cuartillas. En alguna ocasión, no ha faltado gente que me ha preguntado si es difícil escribir un libro, y mi respuesta siempre ha sido la misma: NO. La gran dificultad de ser escritor es la paciencia para empezar y terminar un libro, el estar dispuesto a dedicarle muchas horas de investigación y trabajo, pero cuando esto se convierte en una afición, ya no hay problema alguno. He de decir que tengo la gran suerte de contar con buenos amigos, estudiosos y amantes de la historia y la divulgación escrita, pues pertenezco a la asociación cultural TULAYTULA, cuyo fin es dar a conocer la historia de la ciudad de Toledo.

Autores preferidos y por qué: Hace ya un par de años me hicieron esta misma pregunta y, por supuesto, no tuve ningún problema en dar los nombres de los autores que más me han gustado o influido, cada uno de ellos por un aspecto distinto: Alberto Vázquez Figueroa, porque fue el autor que me empujó y me inició en la lectura y me hizo ver que cada libro es una vida para disfrutar. César Vidal, por la inaudita facilidad que tiene para escribir y publicar libros «como si no costase», además de la gran sencillez con la que lo hace. Santiago Posteguillo, al que considero el gran maestro de la novela histórica, porque no solo documenta sus trabajos de forma muy pormenorizada, sino porque es capaz de dar alma a sus personajes y hacerlos que vuelvan a la vida. Arturo Pérez-Reverte, porque es un mago de la palabra y siempre encuentra la idónea para cada momento (algo que al resto de los mortales se nos resiste). Jesús Sánchez Adalid, quien recrea como nadie los usos y costumbres de las épocas sobre las que escribe. José Javier Esparza, por el entusiasmo que pone en todos sus relatos, y la forma en que nos da a conocer las historia de este país que, desgraciadamente, cada vez es más desconocida e incluso vilipendiada. Y un largo etcétera de gentes que ponen su vida en cada uno de sus trabajos, mejores o peores, pero que siempre intentan formar o, cuanto menos, hacernos pasar un rato muy agradable. Hacer un recorrido exhaustivo por las estanterías de mi casa, nos daría una idea de la gran cantidad de autores que me rodean mientras escribo (espero y deseo, encarecidamente, que me cale algo de su saber y que ninguno se sienta defraudado por no haber mencionado su nombre).

Tu obra favorita de otro autor: Realmente no tengo una favorita, sino varias. Pero hay algunas por las que siento un especial cariño, bien sea por su calidad o porque las leí en el momento apropiado para que dejasen en mí su huella: Chacal, de Frederick Forsyth; La venganza de don Mendo, de Pedro Muñoz Seca (lo más divertido que he leído); Roma, de Javier Cabrero y Félix Cordente; Africanus, de Santiago Posteguillo; Masada, de Ernest K. Gann; Artorius, de César Vidal. Creo que para cada momento hay siempre un libro.

Tu obra favorita de las que has escrito: Bueno, eso es como preguntar a qué hijo quieres más.

Cada una de ellas tiene su propia alma y personalidad, y cada una representa una parte o un momento importante de tu vida. Quizás deba decir que David, sueños de un rey lo es por su transcendencia y la mística del personaje, a la vez de ser  la que me guio hacia el mundo de la escritura y, El ángel cautivo, porque me ha abierto las puertas hacia la imaginación a la hora de contar la historia de nuestro país.

Tu estilo literario: Por supuesto, y sin ningún lugar a dudas, la novela histórica. No me veo escribiendo otro tipo de literatura. Creo que es un estilo muy completo porque, además del relato, más o menos imaginativo, no se puede perder de vista el rigor histórico; motivo por el que es preciso realizar un exhaustivo estudio de los personajes, a la vez que una muy seria investigación del momento y el lugar en que se desarrolla la acción.

Una cita de un autor que te guste: Siempre he dicho que no soy amigo de frases rotundas y transcendentes, y que ninguna es capaz de mover el mundo por sí sola pero, si he de elegir, me decanto por una que me parece muy sencilla, lógica y a la vez muy esperanzadora: «Alguien que no cree en los milagros no es realista» atribuida a David Ben-Gurión.

Obra en la que te encuentras trabajando en la actualidad: Como ya comenté anteriormente, en la actualidad estoy trabajando en otra novela que intenta mostrar el Toledo de principios del siglo XVII, como «envoltorio» de un relato de intriga.

Algo sobre tu manera de entender este mundo: Cuando eres joven, te da la impresión de que el único objetivo válido en la vida es cambiar el mundo; pero cuando el tiempo pasa y tu perspectiva se hace cada vez mayor, lo que deseas es conservarlo, y no porque te hayas vuelto inmovilista o conservador, sino porque eres consciente de que el mundo cambia por sí sólo, con o sin tu ayuda. Decía la madre Teresa de Calcuta: «Para cambiar el mundo debemos empezar por cambiar cada uno de nosotros».

Tus proyectos inmediatos: Sin lugar a dudas, seguir escribiendo y disfrutando de la vida, si la salud lo permite. Dios quiera que un día nos veamos libres de esta pandemia que nos asola, y podamos volver a encontrarnos y a vivir, que no es poco.

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