Félix Darío y Simona Ruggeri

Me llamo Félix Dario Ruggeri y soy un hombre con suerte!

Creo que existen los ángeles custodios, porque  de otro modo no me podría explicar tanta suerte.

Félix Darío Ruggeri

Mi vida siempre ha sido feliz, cada proyecto que he empezado ha dado siempre resultados excelentes y grandes satisfacciones personales. La primera gran satisfacción que recuerdo fue construir una balsa que se hundió al momento! No sé como pudo suceder ya que está científicamente comprobado que la madera  flota en el agua, pero a la edad de seis años se pueden verificar hechos milagrosos que la razón no siempre puede explicar. Quién sabe, quizá mucha catramina… pero durante 30 segundos fui capitán de un barco pirata en el Mar de los Sargazos.

La vida es una conexión de hechos y esta primera experiencia trazó el recorrido de mi innegable capacidad ingenieril. A los ocho años me hice proyectista y construí muchos trineos turbo explosivos… explosivos porque inevitablemente terminaban su existencia chocando contra algún cúmulo de piedras a lo largo del inevitable recorrido del destino. En aquel mismo periodo, siempre en busca de nuevas experiencias en la vida, construí una casa de cartón entre las ramas de un roble, y como cabía esperar me precipité como en los dibujos animados de Willy el Coyote.

Cuentos Delgados, de Félix y Simona Ruggeri. Editorial Adarve, 2017

En aquella época verifiqué personalmente qué sentía Tarzán mientras surcaba el aire gritando agarrado a una cuerda de cáñamo antes de impactar contra el tronco de un árbol que inexplicablemente había decidido reubicarse en la trayectoria de mi vuelo pindárico.

Sin duda alguna, la velocidad me fascinaba en aquella época, y así en mi primera gran nevada proyecté y construí una pista olímpica de bob modelando la nieve, con sus curvas y contracurvas inclinadas, y naturalmente también un bob de competición último modelo, tecnológicamente a la vanguardia, ultraligero, juntando un saco de arpillera como carlinga y una cuerdecilla trenzada de nailon atada con un nudo simple a las dos extremidades del saco (necesaria para las maniobras en curva) y el cojín de la mecedora de la abuela para que el piloto apoyara la cabeza durante la bajada. ¡No creo que sea necesario explicar con detalle los hechos dinámicos sucesivos a la llegada a la primera curva!

Para que no faltara de nada,  a los 11 años me ahogué, morí y resucité tras tres minutos, esto me ha hecho sentir muy especial, ¡a Jesús le hicieron falta tres días para volver a la vida! ¿Qué podría decir? ¡Mi ángel custodio trabajó realmente bien y muy rápido!

Luego, a los 13 viví una experiencia inesperada que probablemente determinó en un futuro lejano mi elección de ser escritor. Durante una excursión con la escuela al puerto de La Spezia, el comandante del cazatorpedo Impetuoso, rodeado de oficiales en uniforme en fila detrás de él, me condecoró sobre el puente de la nave frente a la tripulación y a los alumnos de todas las escuelas medias de la montaña, reunidos en aquella ocasión por la excursión de fin de curso. Sobre la medalla estaba escrito Per aspera ad astra. Aquel día decidí que continuaría a escribir, que mejoraría, aunque luego por mucho tiempo me olvidé de eso.

Desde aquel momento una progresión interminable de eventos cada vez más veloces ha marcado el ritmo de mi vida: los hijos de las flores, los primeros años 70 y las luchas estudiantiles, la música rock, los poetas malditos, las tabernas de Bolonia y sus poetas, amores, lágrimas, proyectos imposibles de realizar, momentos de felicidad pura o de puro dolor… Una vida intensa, llena de color, a veces en blanco y negro enriquecida por una gama infinita de grises. Mi primer matrimonio, mi hijo, la separación, algunos años de locura en busca de Dulcinea y luego la Academia de Bellas Artes y el amor de mi vida que desde hace 35 años está siempre a mi lado. Una vida que se parece a tantas otras y parece interminable y donde aún hoy me nutro sin temor, siempre protegido de mi ángel.

Me olvidaba, mi libro preferido es Cuentos delgados, ¡y a los autores ya los conocemos! Ningún estilo literario y ningún género preferido.

Pero si a los trece años no hubiera resucitado, sentado en un lugar indefinido entre el paraíso y el averno, ahora probablemente me conformaría leyendo a Douglas Adams, o quizás a Mark Twain, o quién sabe si a Jerome K. Jerome, o quizás a Bulgákov, Kafka, Orwell, Borges, Pitigrilli, o a Nerval, Lautréamont, Asimov, Sepúlveda, quizás a Murakami o a Mendoza, quizás a Apuleyo o a Clarke, o a Verne, o a Monterroso, o al Corto Maltés, o Cuentos delgados 2 en cuanto esté terminado.

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Querido (Hipotético) Lector,

como no nos conocemos, si me lo permites quisiera presentarme y contarte algunas cosas sobre mi. No te preocupes, seré breve. Me llamo Simona, nací en Italia hace 52 años. He vivido algunos años en Tenerife con mi marido Felix Dario Ruggeri, durante esta estancia ha nacido nuestro amor por España y por la lengua castellana que nos ha llevado a la realización de una serie de cuentos ilustrados escritos directamente en español. Hace tres años que por motivos familiares tuvimos que volver a Bolonia, pero esperamos poder volver a España en el futuro.

Simona Ruggeri

Mis pasiones son dibujar, escribir y leer. No soy una persona deportiva pero me encanta caminar por las ciudades y si no puedo viajar trato de mirar mi ciudad como si no la hubiera visto nunca, así puedo descubrir lugares que no conozco.

Me encantan los animales, sobre todo los gatos. Los considero maestros de vida, me gustaría tener su flexibilidad y su capacidad de relajarse mientras están alerta.

No sabría cómo definir mi personalidad, pero me parece ser una persona fluida en constante cambio. Soy una solitaria metropolitana, me siento bien sola pero no me gusta vivir en lugares aislados. Me encantan los sitios tranquilos, dibujar, escribir o leer pero siento la necesidad de tener otras personas alrededor, aunque no sienta la necesidad de hacer amistad.

Me considero una artista figurativa pero siempre me ha encantado escribir. Me gusta mucho escribir a mano, a pesar de que el ordenador facilite mucho la revisión.

Tengo una lista de autores preferidos, aunque en constante cambio. Desde hace algunos años leo sobre todo autores japoneses, Haruki Murakami es para mí una referencia, pero adoro Never Let Me Go y los otros libros de Kazuo Ishiguro.

Una de las lecturas favoritas de Simona Ruggeri

Cuando era joven leía sobre todo por amor a la narración en sí, ahora creo que mi criterio ha cambiado y busco libros que puedan ser una inspiración también para mi trabajo artístico. Por esto aprecio los libros que cuentan modos distintos de ver la realidad, no tengo muy claro si existe un género (los libros fantasy estoy segura de que no). Un autor que me regala siempre muchas ideas es el Doctor Oliver Sacks, en sus libros cuenta la vida y la percepción de personas que viven la realidad de manera distinta a la mayoría de nosotros. Su manera de contar la vida de sus pacientes es rigurosa e interesante pero no fría, Sacks conserva siempre una mirada humana, empática, con un sentido del humor amable.

Normalmente cuando leo un libro transcribo las frases que quiero recordar, ¡así ahora tengo una preciosa colección de citas! Aunque no tenga una preferida elijo la frase de Antonio Machado:

“yo amo los mundos sutiles,

ingrávidos y gentiles

como pompas de jabón.”

Para mí, más que una cita representa un manifiesto, una síntesis de intentos que comparto ya sea en campo literario que figurativo. En arte trato de evocar mundos sutiles: el sueño, la nostalgia por universos quizá conocidos en otras vidas, la comunicación imaginada o intuida con los animales o con las criaturas que para muchos no existen. No me ha interesado nunca la realidad y no entiendo casi nunca a los humanos, sus intenciones y sus acciones.

Mis proyectos inmediatos son seguir dibujando y escribiendo, tratando de mejorar y de evolucionar. En lo que toca a la escritura, mi marido Felix Dario Ruggeri y yo estamos trabajando en una nueva colección de cuentos, cada  uno de ellos acompañados de una ilustración, como en el caso de Cuentos delgados.

Respecto a la Editorial Adarve valoro su trabajo de descubrimiento y promoción de autores inéditos. Desde que hemos tenido el placer y el privilegio de publicar con Adarve nuestro libro Cuentos delgados, he seguido su trabajo y sus progresos tanto en el campo editorial como en el de las redes sociales, algo que considero fundamental para la promoción literaria. Desde el comienzo, los chicos de Adarave han sido siempre muy atentos y disponibles con nosotros, por desgracia vivimos en Italia y no hemos podido conocer al staff en persona, y todas las comunicaciones han sido a través del correo electrónico. Durante las distintas fases para la publicación de nuestro libro han operado siempre en modo serio y transparente, rápidos y profesionales en sus respuestas, lo que nos ha permitido colaborar de manera fluida y provechosa aun estando lejos. Espero que en el futuro tengamos ocasión de trabajara juntos, ¡y espero aun más que si sucede nos podamos ver en persona!

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