Jesús Alexandro Domínguez

 

Jesús Alexandro Domínguez, autor de Fantasía sin hadas. Editoriales actuales de España, AdarveYa paso los treinta años, soy de la ciudad del nopal, de la tuna, del desierto de San Luis Potosí, aquí mero en México. Nací cuando la familia pasaba por una muy mala racha; mi madre, ama de casa, y mi padre, carpintero. Soy el quinto de siete hermanos, el mayor de los chicos. Toda mi vida he vivido donde nací, y quizá también aquí muera, vaya uno a saber. Según mi memoria, siempre he sido muy muy despistado, si bien puedo acordarme de detalles que pasaron hace más de diez años, como una conversación que tuve con alguien o la ropa que usaba alguien cierto día, a veces no recuerdo si me rasuré ayer o qué comí en la mañana. A veces la gente me dice que por qué no los saludé si pasaron frente a mí en la calle. No es que sea eso, sino porque traigo la cabeza en otro lado, siempre mi mente anda volando y me resulta difícil traerla a tierra. Con mucho esfuerzo de la familia pude ir a la universidad, estudié ingeniería civil, pero, aunque me gustan las matemáticas, la física y la ciencia en sí, mi vocación va más allá de lo que se puede medir y contar en este mundo, mi pasión tiene que ver con lo que escapa de nuestras percepciones biológicas, como lo es arte, cualquiera que sea. De niño dibujaba, y en esos años llegué a crear un par de comics, obvio, totalmente caseros y solo para mí, sin ninguna intención de venderlos sino de crear historias con las caricaturas que veía, como los Caballeros del Zodiaco y Mazinger Z, mis caricaturas favoritas, en ese orden. Recuerdo que precisamente mandé unos dibujos de los Caballeros del Zodiaco a un concurso de un programa de televisión y gané uno de los premios, un kit de juguetes. En la primaria a la que asistía me vieron cualidades para el dibujo y me becaron para estudiar pintura a la Escuela de Bellas Artes de mi ciudad; en ese tiempo hice muchas pinturas, de muy joven también, prácticamente todas las regalé, pero sí recuerdo que vendí algunas; actualmente nada más conservo una, es la última que he hecho y ya hace años de eso. Cuando estudiante, en las vacaciones, aprendí la talla, es decir, el arte de la madera, trabajarla para darle forma y crear relieves, figuras y esculturas; eso lo aprendí de mi padre pues, cuando no estudiábamos, nos metía al taller, bien recuerdo que no recibíamos un sueldo como tal, distaba mucho de eso, eran unos cuantos pesos, pero se aprendía a trabajar. En la adolescencia me entró la vena del rock y fantaseaba con ser el guitarrista y el vocalista de un grupo, por eso en la facultad estuve en una banda llamada Enfermedades venéreas (jajaja), que si bien tocábamos muy mal (jajaja), la diversión nadie te la quita. Luego me di cuenta de que no tenía virtudes ni para ser un buen guitarrista ni para cantar, aunque la música es y será una de mis pasiones.

Caballeros del Zodiaco. Editorial Adarve

Los Caballeros del Zodiaco

Mis aficiones: Me encanta la música, de niño tarareaba las rolas del TRI y de Ángeles del Infierno. De adolescente me metí más en el rock, hasta ser un fan de hueso colorado y un tanto radical, ya sabes, te crees el rebelde del mundo, que nada más lo que escuchas y lo que sabes y piensas es lo mejor. En un principio escuchaba mucho rock urbano, hard rock, grunge y el heavy metal, luego escuché cosas más pesadas como el speed y trash metal. Actualmente también disfruto del blues, el jazz, la música clásica, la instrumental, el soul, la new age y la música nueva que se está creando en sí —solo la buena—, e inclusive, disfruto de la música folclórica y alguna pop. Otra de las artes que también me gusta mucho es la pintura. El cine también, a veces veo películas de arte, pero también veo cine comercial, para relajarme y no pensar en nada. En cuanto a deportes, por ejemplo, me encanta ver las olimpiadas: la gimnasia —todas las gimnasias—, la natación, las competencias de velocidad y el patinaje sobre hielo —me parece increíble—. No es muy común que me siente a ver la tele, pero cuando lo hago es para ver una película, alguna serie o para ver documentales, sobre todo los de investigación o de algún personaje histórico o artístico. Aunque me gusta aislarme, estar en la intimidad conmigo mismo, en completo silencio, también disfruto de la compañía de la familia y de los amigos, ir a un café o a un bar a platicar, olvidarme de las «cosas importantes», hablar de tonterías, bromear y reír porque sí.

Rasgo más sobresaliente de mi personalidad: Siempre me he sentido diferente, no en el sentido presuntuoso, sino más bien que muchos pueden verme raro. Yo creo que por eso me he aislado, ensimismado; de adolescente fui muy tímido. Las personas pueden ver en mí que no soy muy movido en el sentido de andar de aquí para allá, pero mi mente siempre anda trabajando, reflexiono y me pongo a filosofar, sobre todo. Aunque no con todos puedo ser amigo, colega, con la mayoría puedo llevarme bien.

Porqué decidí ser escritor: Jamás pensé en escribir un libro. Puede que muchos, desde que estaban en el vientre de la madre, sabían que querían ser escritores; yo no, no es mi caso. Aunque siempre sentí una vocación artística, no fue sino un par de años después de salir de la universidad —con mi carta de pasante de ingeniero civil—, me di cuenta que andar de ingeniero no era lo mío, que no me apasionaba, eso de estar atado a una empresa, a un jefe, a un horario fijo definitivamente no era lo mío. Mis primeros intentos literarios, si es que se les puede llamar así, fueron letras de canciones, pues en ese tiempo todavía traía el gusto por la guitarra. Llegué a hacer algunos acordes, unos intentos de armonías para alguna canción. Luego, un hermano, al darse cuenta que escribía, me sugirió que me inscribiera en algún taller literario, lo que me pareció buena idea y así lo hice; de eso ya hace casi diez años. A partir de ahí le empecé agarrar gusto y pasión a escribir y a leer literatura —antes leía cosas técnicas, de ciencia, historia y así—. También recuerdo que en esos talleres empecé a escribir una novela, gracias a dios se perdió en una computadora que se me echó a perder. Desde entonces he estado escribiendo, en momentos mucho y en momentos poco, pero ya no lo he soltado. Llegué a asistir a unos tres o cuatro talleres literarios, pero ya hace tiempo que no voy. Ahora, cuando quiero alguna opinión sobre algo que estoy escribiendo, se la pido a algunos de los amigos que también escriben y que conocí en esos talleres y ambientes.

Fotografía de Juan Rulfo. Editoriales actuales de España, Adarve

Juan Rulfo, escritor, guionista y fotógrafo mexicano

Mis autores preferidos y por qué: Que me encantan y que indudablemente me han influenciado, Juan Rulfo, Jorge Luis Borges, Baudelaire, Edgar Allan Poe, Julio Cortázar y Salvador Elizondo, principalmente. Rulfo, por esa aparente sencillez con la que narra y le da voz a los personajes, su narrativa real y mágica a la vez; su literatura no pretende ser grande y, sin embargo, lo es, ahí está lo mágico de él. De Borges, por lo fantástico, esa fantasía que más bien es metafísica, esa fantasía que más bien es real, Borges te saca de tu estado habitual. En sus cuentos te vuela la cabeza. De Baudelaire y Poe, los pongo juntos porque creo que lo que hizo uno en la narrativa lo hizo el otro en la poesía, la oscuridad y la crueldad, nos mostraron la manera moderna de crear literatura, pues nos han mostrado la cara oscura, la oculta del humano. De Cortázar, lo cotidiano que se vuelve fantástico, de lo habitual transformado a extraordinario, es un maestro de la escritura, de la narración. A Elizondo apenas lo he descubierto y me ha sorprendido, él es un vanguardista vigente, un verdadero vanguardista. Me parece que ha mostrado la nueva forma de crear literatura, las diferentes vertientes por donde uno puede explorar y experimentar.

Portada del libro Pedro Páramo, de Juan Rulfo. Editoriales de España, Adarve

Mi obra favorita de otro autor: Mi obra favorita es Pedro Páramo de Juan Rulfo. Cuando lo leí por primera vez me sorprendió, y a la fecha me sigue sorprendiendo. Es una obra que tiene todo, no hay una letra que le sobre ni una que le falte, es una obra completa y redonda en todos los sentidos, es cruel, es nostálgica, es mágica, es fantástica, es real, es una obra que se puede leer otra vez y siempre le hallarás cosas nuevas.

Mi obra favorita de las que he escrito: Fantasía sin hadas es la primera obra que se me publica. Por ahora es mi favorita —jajaja—. No sé si en un futuro lo siga siendo, pero estoy muy satisfecho con ese trabajo, independientemente de lo que pase con el libro. En esta obra, por fin, después de muchos años e intentos, he encontrado mi voz, mi vena, mi estilo, en esta obra descubrí por dónde debo ir, aquí he encontrado mi propia maestría, es lo mejor que puedo hacer en este momento.

Mi estilo literario: Mi literatura es fantástica, aunque pueda crear situaciones reales siempre habrá algo fantástico, algo mágico; se trata de una fantasía oscura, metafísica, quizás. Creo que el que escribe de lo real no está haciendo literatura sino periodismo o ensayo, algo para que pueda catalogarse literatura tiene que escapar de la realidad, así como cuando escuchas una pieza musical o cuando ves una pintura que te abstrae, que te transporta a otro lugar, a otro mundo, a otros pensamientos, emociones y sensaciones, así la literatura lo debe hacer, pues aquello es arte y el que escribe es artista.

Una cita de un autor: «Nada está construido en piedra; todo está construido sobre arena, pero debemos construir como si la arena fuera de piedra», dijo Jorge Luis Borges. Y tiene razón, todos somos vulnerables e insignificantes ante la inmensidad del universo, somos polvo, y cada universo contiene infinitos universos.

Obra en la que me encuentro trabajando en la actualidad: Estoy trabajando en dos libros. El primero es uno de prosa poética y poesía donde algunas prosas rayan en el cuento. De este llevo un 70%, tiene la misma fantasía-oscuridad que Fantasía sin hadas; de hecho, tentativamente el nombre es parecido: Aleteo sin alas. Está compuesto por imágenes poéticas que asoman a la crueldad y oscuridad que hay en nosotros y en el mundo. El otro es un proyecto, pues llevo escrito muy poco, se trata de una novela compuesta de cuentos: cada capítulo es un cuento que bien puede extraerse y funcionar por separado; es un libro oscuro con una temática parecida a la novela 1984 de George Orwell, pero en esta también jugaré con lo mágico, de modo que te pierdas entre lo real y lo fantástico. Aquí trataré las sectas que dominan el mundo, tales como los masones y los illuminatis.

Algo sobre mi manera de entender este mundo: El mundo podrá ser muy difícil, agresivo, muy cruel, lleno de problemas, de conflictos y tantas cosas, pero no recuerdo qué filósofo dijo que el ser feliz o infeliz es una decisión, pues el exterior produce efectos en ti en la medida que tú lo permitas. Entonces cada quien decide cómo vivir el mundo, desde la negatividad o desde el positivismo; yo elijo el positivismo.

Mis proyectos inmediatos: Antes de que se acabe el año voy a terminar el libro que ya les platiqué: Aleteo sin alas. En este mismo año y durante el siguiente escribiré la novela de la que también ya hablé. Actualmente estoy dando cursos de literatura, y van muy bien, pienso seguir dándolos. En esos cursos también doy guion cinematográfico, pues he sido coguionista en tres oportunidades, uno de los cuales ya se produjo y salió a la luz: Danza de Luna. También he retomado el arte en madera y algunos trabajos los he subido a mi canal de youtube.

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