Carlos Vázquez Iruzubieta

Vista de la ciudad de Alicante, residencia actual de Carlos Vázquez

Sobre mi vida…

Resido en Alicante con mi esposa Alicia, a mis 83 años. Nací en Argentina, Provincia de Salta, y me instalé en España en el año 1976. Allí ejercí la judicatura y escribí mi primera decena de libros de temas jurídicos. Llegado a Madrid y eligiendo a Alicante para vivir, ejercí la Abogacía unos diez años para dedicarme desde entonces solamente a escribir acerca de temas jurídicos y así superé el medio centenar de libros, con más de 200 páginas creadas en Internet para anunciar mis obras, entrevistas y artículos, y algunas en exclusiva.

Al margen del Derecho y la Jurisprudencia, publiqué en Chile Teología Cátara, Editorial Bajo los Hielos 2012; una reseña histórica y religiosa de esta secta cristiana que fue totalmente exterminada, por ser considerada herética por las autoridades católicas.

En Argentina publiqué un estudio acerca de los hábitos culturales de mi ciudad, vistos a la luz de la Simbología Tradicional titulado, Salta: Magia y simbolismo (1900-1950) Crisol Ediciones,  y en noviembre de 2016 se presentó y puso a la venta mi novela Aquellos dioses inmorales, Editorial Atlantis, en la que se relata la vida azarosa de Nabucodonosor en la Babilonia de entonces, su gloria y desaparición, todo ello contando con los judíos de Jerusalem que en gran número fueron deportados en tres ocasiones a la tierra del Dios Baal, permaneciendo cautivos durante setenta años.

Poco puedo decir acerca de mi vida que dediqué a trabajar, estudiar y publicar temas jurídicos con lo que me gané el sustento, sin otra fuente de ingresos que el porcentaje que cobré de las editoriales donde publiqué, y con lo que pude vivir con mi familia sin tropiezos financieros, hasta la fecha.

Carlos Vázquez con su grupo de pintura

Mi solaz…

Mis aficiones son las conocidas y practicadas por la mayoría: leer, escuchar música y ver poca televisión. Además, pintar con un grupo de amigos y amigas aficionados todos y reunidos bajo el nombre de “Amigos por la pintura”, reforzando vínculos de amistad mientras vamos exponiendo aquí y allá, nuestros trabajos. De ahí que puede decirse que me divierto escribiendo literatura y pintando con amigos un par de días a la semana.

Un hombre justo…

En cuanto a mi personalidad, debiera referirlo un tercero y no yo mismo; no obstante, sólo puedo adelantar un detalle. Cuando ejercí como Juez de Instrucción, se podría decir que la mitad de la población me adoraba porque los delincuentes dormían entre rejas sin avasallar a la gente decente, mientras que la otra mitad, donde no faltaban los poderosos y bien vinculados delincuentes, me aborrecía y con razón. Era una época en la que se impartía Justicia sin que los Jueces hubiéramos de necesitar el estar pendientes de agradar a nadie o temer represalias.

Escribo porque…

Vida, pasión y muerte de Herodes, de Carlos Vazquez. Editorial Adarve, 2017

Empecé a escribir en la adolescencia, incidentes, anécdotas. Nada importante, naturalmente pero, fue el despertar de una vocación que se plasmó durante mi época de estudiante universitario al lograr que la Facultad de Derecho a través de los organismos pertinentes me admitieran un artículo para la Revista de la Facultad de Derecho. Cuando acabé la carrera un profesor me alentó para que prosiguiera estudiando y publicando Filosofía del Derecho, pero pronto que encontré con la necesidad de cuidar de mi familia recién constituida y decidí emplear mi vocación en dedicarme a estudiar más a fondo el Derecho Positivo y la interpretación de las leyes vigentes, que es lo da de comer. Y así, de libro en libro y de año en año, llegué a haber publicado diez o doce libros en Argentina, y más de cincuenta en casi todas las editoriales españolas dedicadas a estos temas. Ahora, después de tan ingente trabajo jurídico, quiero aprovechar mi vida entregado sin reservas al trabajo literario.

Mis autores preferidos:

Si se me obliga a ser sincero, he leído poca literatura porque mis lecturas estaban seleccionadas por mis necesidades existenciales. Tenía que leer, y de manera constante, libros de derecho de otros juristas y estar pendiente de las modificaciones legales para que mis libros estuvieran siempre actualizados. De ahí que mi estilo (si es que lo tengo) no creo que tenga influencia notable de algún escritor famoso. Me avergüenza decirlo, pero de joven cayó a mis manos unos de los primeras novelas del peruano que tiene el Novel y que se titula Conversación en la Catedral, y no pasé de la página treinta. Estoy más entregado a otra literatura como Isabel Allende, García Márquez o Cortazar, y curiosamente no me aficiona Borges, pese a reconocer que se trata de un gran escritor. Esa modalidad sudamericana de encarar los relatos, con su nota de cercanía y narración fantasiosa, es de  mi agrado.

Mi obra favorita:

Carezco de obra favorita y de autor favorito. Hay obras que agradan más que otras, pero en definitiva todas ellas forman parte de tu cultura y entusiasmo.  Pues, como se ha dicho y creo que con acierto, que la cultura es lo que queda después que todo se ha olvidado. Así, no puede haber favoritismo pues alienta a actitudes inclinadas al fanatismo irracional o a la innecesaria devoción y de tal suerte, tu propia cultura se desvanece sin provecho.

Con lo que acabo de decir, sería contradictorio hablar de cuál puede ser mi obra favorita como autor. Se quiere todo lo que se escribe y lo que no, se destruye si lo que has escrito te parece carente de interés o tiene una estructura débil u otra razón válida por la destrucción. Así, cuando hay que destruir, se destruye y se empieza de nuevo.

Carlos Vázquez con su mujer y sus nietos

Mi estilo…

En cuanto a mi estilo literario, deberán determinarlo los demás, y lo que se diga, lo acepto. Faltaría más el ponerme a discutir acerca de este tema con cualquiera. Yo escribo; los demás, leen y critican, con todo su derecho.

Una frase…

A veces, la gente suele preguntar con cuál frase de famoso te quedas, y lo cierto es que en no pocas ocasiones son de tal calado que bien pudiera ser atribuida al panadero de la esquina llamado Manolo. Pese a ello, hay algunas que merecen especial elogio, como la atribuida a Acton al decir:

El poder corrompe; y el poder absoluto corrompe absolutamente.

En la actualidad trabajo en…

En la actualidad estoy intentando darle vida a una novela que trata de San Bernardo y su relación directa con la construcción de las Catedrales góticas y la obsesión teológica que alentaba algunas de sus acciones, persiguiendo sin piedad a los cátaros ayudado por el español Santo Domingo y, sin embargo, conviviendo sin temor alguno con los masones que fueron los verdaderos artífices de este estilo arquitectónico, bello e insuperable y los verdaderos enemigos de la Iglesia.

Mi manera de entender este mundo…

Carlos Vázquez es natural de Argentina y reside en España desde 1976

Si se me pregunta cuál es mi manera de entender el mundo, tendría primeramente que saber qué significa esa pegunta o hacia dónde apunta. Luego, si la abordamos de frente, diría que el mundo ha tenido muchas maneras de ser y de ser entendido y todas ellas encaminadas hacia un mismo destino: el hombre.

El mundo fue primeramente regido por las fuerzas de la naturaleza hasta que lograron acomodarse las aguas y los continentes. Luego aparecieron los animales gigantescos y luego que hubieron desaparecido fulminantemente, tal y como nos lo cuentan, apareció el hombre y ganó espacio hasta lograr hacerse con el mundo íntegramente para sí, aunque de manera cruel y ambiciosa. Destruye incluso a un semejante para colmar su ambición desbocada, sin que se pueda comprender que después de tal nivel cultural como el que nos hemos dado, la maldad se multiplica inexplicablemente. De suerte que a mayor nivel de cultura y progreso científico, mayor infamia alza el grito en todas partes. Y el mundo ha llegado a ser lo que es y será aun peor, porque está en los genes de la condición humana ese pozo de angustias que es el ser humano, con escasas excepciones.

No se admiten más comentarios