Israel Selassie

 

Israel Selassie. Editorial Adarve, Editoriales de EspañaResido en Girona, la llamada «Pequeña Florencia», en el barrio que me vio crecer. Tengo 29 años y espero seguir sumando. Soltero y entero, pero con la voluntad de formar una familia y conciliarla con mi carrera.

Nací en el Hospital Josep Trueta, el 5 de julio de 1991. Me crié en un barrio obrero, concretamente en Mas Catofa, donde residen los “hijos de la inmigración andaluza y extremeña” que se asentó en Girona durante la posguerra. Mis valores fueron inculcados de manera que se mantuvieran inquebrantables, cosa que espero que sea así siempre. En 2012 experimenté una Iluminación Espiritual que me enseñó —entre muchas otras cosas— que mi camino tenía que ver con el arte y con la literatura, pero también con un cometido personal en relación a los demás que siempre celaré. Estudié periodismo en Barcelona y luego, dos años después, ingresé en la Barcelona School of Management (UPF) para cursar el Máster en Creación Literaria. He trabajado como redactor y editor, mayoritariamente. Considero que uno de los mayores retos a los que se enfrenta la Humanidad radica en liberarnos de la constricción que los poderes han efectuado al simple hecho de amar. Tenemos, gracias a esta capacidad humana innata, un potencial ilimitado y nos lo quieren extirpar.

Panorámica de Girona

Aficiones: Me gusta leer y escribir, la naturaleza, conversar con los amigos con una buena cerveza, sacarles jugo a las ideas, profundizarlas, darles forma y luego tratar de plasmarlas. Me apasiona la mitología en términos generales y encuentro en meditar una forma de acercarme a las personas a través de hallar en mí las luces que el Mundo, con sus vicios y telones, me había impedido ver.

Rasgo más sobresaliente de tu personalidad: Creo que, a partir del 2012, abrí en mí un umbral hacia una creatividad antes desconocida para mí. La creatividad, la tenacidad y el espíritu de lucha creo que son la tríada que, a rasgos generales, me caracterizan, aunque siempre trato de evitar etiquetas y definiciones. La búsqueda de consenso y una visión siempre puesta en darle explicación a, incluso, aquello que no podemos ver, forman parte de mi personalidad. A falta de una pareja en mi vida, me declaro un fiel enamorado de la Luna.

Cuéntanos por qué decidiste ser escritor/a:

Simplemente una historia vino a mí. Cayó del cielo un día de verano del 2012, en plena apoteosis. Entonces, ya quería escribir, pero no pensaba en dedicarme a ello. Un nombre y una visión vinieron a mí de manera sutil, es decir, con una lentitud súbita. Era la historia de un ángel llamado Adel, y para mí simbolizaba la Justicia, el auténtico adalid de la Justicia sin bandera. Unas dos semanas después, busqué qué significaba ese nombre y, en efecto, significaba ‘justo’ o ‘justicia’ en árabe. Usé, entonces, la literatura como vía de curación y surgió su efecto. Pasé de ser un lector vago a interesarme por libros más profundos. En esencia, quería dedicarle ese libro a un amor del pasado y logré acabarlo, pero ahora toca rehacerlo, pues la idea en sí necesitaba de extrañamiento. Mi motivación (la de cambiar el statu quo actual) se mantiene intacta y va a más a cada día que pasa, pero también se sutiliza y tecnifica más con el paso del tiempo. Quiero, aparte de ser feliz dedicándome profesionalmente a la literatura, ser el protagonista, en la vida real, de mis relatos, novelas y cuentos, pero jamás de mi poesía.

Autores preferidos y por qué:

Jorge Luis Borges (1899-1986), escritor argentino.

Me quedo con tres escritores a los que he tenido el placer de leer con bastante asiduidad. Jorge Luis Borges es uno de ellos, quizá el que más me ha influido, sobre todo por el aura que imprime a sus relatos. Creo que él, junto a Cortázar, fue uno de los tótems del género que yo defiendo: el imaginativo. Mucho se puede decir que ambos utilizaban la fantasía o elementos fantasiosos en sus relatos, pero creo que la fantasía te aleja de la elevación, y la imaginación, al contrario: te acerca a lo supremo. Por su habilidad de decir lo necesario y generar, con ello, una atmósfera atípica, misteriosa y lumínica, me quedo con él. También destaco a Hermann Hesse, pero más por su prosa y su habilidad para conciliar ideas tan distintas que abrazan y unen la realidad más terrenal con la espiritualidad más mundana y, no por ello, dejar de ser literatura, a veces, poética y trascendental. En cuanto a poesía, no obstante, destaco a Alejandra Pizarnik. ¡Simplemente fue una genia! Creo que llevó el surrealismo a otro modo expresivo y que cumplió con creces el compromiso personal que ella tenía con respecto a la creación poética. Me da vergüenza decir que he llegado a llorar leyéndola, pero, en definitiva, me conmovió y me conmocionó.

Tu obra favorita de otro autor:

Recientemente leí Vathek, de William Beckford. Me adentré desde el prólogo de Stéphane Mallarmé (una auténtica joya) en una historia que me engulló y que decidí saborear a pequeños sorbos para entenderla en su completitud. Me imaginaba al pobre Beckford, escribiéndola en un éxtasis casi demoníaco, a papel, en la casa que heredó, sin descanso para sacar adelante el gigantesco diamante que es esa novela de apenas cien páginas. Para mí, es un compendio perfecto de cómo la moralidad humana puede desvirtuarse y desviarse del camino, de cómo, a veces, la tentación, por mucho que provenga del Diablo, radica en nuestra voluntad y de que hay que prestar atención a las advertencias sinceras que procuran nuestro bien.

Tu obra favorita de las que has escrito:

Me quedo con la primera que escribí, Adel, a la cual le faltan modificaciones de estilo y de trama. En ella pude descubrir algo muy importante: que todos tenemos dentro un Pigmalión que desea crear a su Galatea, pero, más profundamente, que todos poseemos esa potestad y esa facultad, que el humano, por ley natural, es capaz de generar realidad propia.

Tu estilo literario:

Es difícil de encuadrar. Y es algo que busco intencionadamente. Me han dicho que lo mío es algo raro. Justifico mi estilo diciendo que es olaísta, un término que creé en Adel y que perfecciono con cada libro. En este estilo caben todos los demás, pero su esencia puede mutar dependiendo de las características de la trama. Me gusta que la filosofía, la poesía y una prosa cuidada estén siempre presentes, pero, por encima de eso, busco que la imaginación y aquello que quiero plasmar en mi vida real sea ‘el autentico protagonista’, de ahí que no pueda elaborar categorías ni estilos definidos, pues en el Todo, todo cabe, hasta el vacío.

Una cita de un autor que te guste:

Voy a decir algo que me da vergüenza: de pequeño, yo, a veces despistado en clase, no sé cómo llegué a escuchar que Anónimo era un nombre y que escribió Las mil y una noches, uno de mis libros de cabecera. Fuera quien fuera que lo recopiló y escribió, simpatizo mucho con aquella que dice: «Y la vida ha sido dada al hombre para que desarrolle la belleza, poniéndose por encima de los errores».

 

Obra en la que te encuentras trabajando en la actualidad:

No puedo revelar el nombre, pero se trata de una novela en la que se alinearán cuentos de distinta longitud y una trama que los una. Dos amigos se encuentran después de años sin verse y se cuentan la vida, enzarzándose en una guerra dialéctica. Una mujer, la protagonista femenina, deliberará qué cuento es mejor. Solo puedo mencionar que en la ciudad confluyen el Mundo y la Tierra y que ese lugar, cuyo significado no voy a revelar, se llama Bahabba. Hasta ahí puedo contar.

Aficiones:

A parte de las ya mencionadas, me gusta ir a pescar y disfrutar del mar cuando puedo. El mar me conecta con la sensación de Libertad.

Algo sobre tu manera de entender este mundo:

Por valores familiares, nací ateo. Pasé a ser agnóstico, ideología que reafirmé al empezar la carrera universitaria. Luego, a raíz de la experiencia que viví, vi que tras la sombra había cierta luz que no hallamos a ver, precisamente, porque somos incapaces de desaprender y de salirnos del dogma acumulado durante nuestra vida, de seguir nuestro propio camino. Creo firmemente que la Humanidad se encamina hacia una especie de viaje, un tránsito que debe finalizar en el regreso al Origen. Aunque no sea muy dado ni experto en mitología bíblica, la parábola del hijo pródigo explica muy bien como es Dios, a mi entender. El Padre que jamás niega la vuelta consciente de su progenie. Las guerras, las pandemias, la pobreza, la ignorancia, la apatía, la enfermedad y, en esencia, el conflicto humano, no nace de la desobediencia, pero sí de la soberbia al desatender un buen consejo dado por alguien que nos ama de todo corazón. Esto se extrapola a una madre, a un padre, a una hermana o hermano o a una amistad sincera y leal. Como escritor debo luchar contra mi egocentrismo, y es, en esa lucha, la que va a definir mi devenir. No creo en que el contrario del amor sea el odio, sino la indiferencia. No creo que la Nada exista, pues lo que no puede verbalizar no puede ser, existir, estar ni contenerse. Creo en que lo único que nos puede salvar es el hecho de despertar a ese dios que tú, que él, que yo y que todos tenemos dentro de forma única, plural y común. Nos quieren esclavos, pero no saben que sus barrotes están conformados de la materia con la que opera el Caos: lo ilusorio.

Tus proyectos inmediatos:

A parte del ya mencionado, tengo en mente (en un futuro no demasiado lejano), desglosar una crítica a la España involucionista a través de un personaje (cuyo nombre no he pensado, pero cuyo apellido sí: Cani). Los relatos formarán una especie de hilo pese a narrar, cada uno, una historia distinta y se podrá ver la evolución del personaje, que no dejará de ser un cani ilustrado que se da cuenta de muchas cosas con el mero hecho de observar, conversar y cuestionarse el rumbo actual del mundo. En cuanto a lo personal quiero ir a Jerusalén, quiero ir a Brasil, ver las pirámides de Egipto… viajar, en definitiva, a medida que voy formándome y ampliando conocimientos que pueda usar para proyectos literarios. Tengo pendiente leer En busca del tiempo perdido, de Marcel Proust.

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