Gustavo Marcelo Farias

 

Gustavo Marcelo Farias. Editorial Adarve de EspañaNací el 6 de noviembre de 1971 en Villa Mercedes, San Luis, Argentina. En la actualidad estoy de paso en San Luis. Me vine de La Plata, Buenos Aires en donde vivía. Cuando tenga una posibilidad me gustaría pasar por muchos lugares del mundo. Me gusta vivir viajando, conocer nuevas personas, entablar nuevas amistades, conocer sus culturas. Me atrapa mucho España. Es mi ilusión vivir al menos temporalmente allí. Me gusta su gente, su idiosincrasia. Mis bisabuelos eran españoles. A esa tierra le tengo mucho cariño a pesar de que no haya estado nunca ahí.

Soy científico. Realicé mi doctorado en la Universidad Nacional de San Luis, mi Post Doctorado en la Facultad de Ciencias Exactas en la Universidad Nacional de La Plata. Fui Docente e Investigador en la Facultad de Ciencias Exactas de la misma universidad en el área de Química para la Correlación. Además, fui docente en la Cátedra de Biología de la misma universidad. Como investigador científico he realizado publicaciones en Revistas Científicas y Presentación de trabajos en Congresos Internacionales. Realicé estudios filosóficos en la Universidad Católica de La Plata, además de estudios de Narración Audiovisual en la Universidad de La Punta (ULP), Fotografía Cinematográfica y un Curso Integral de Dirección de Cine. Elaboré el guion de Lo Exterior de lo Interior, un cortometraje de ciencia ficción. Por último, soy profesor de tenis.

Estoy muy interesado en «las emociones y cómo repercuten en la salud psíquica y orgánica de las personas», por lo que en la actualidad estoy realizando estudios en Psicología para comprender el comportamiento del hombre e investigando la Psique Humana. También me encuentro escribiendo mi plan de tesis para realizar el Doctorado en Filosofía en la Universidad Nacional de Cuyo.

Como autor he escrito diversos textos:

Scribere Humanum est (Ciencia ficción, misterio)

En busca de mi otro Yo (Ficción contemporánea, psicológica)

Νικόπολις (Presentada a un concurso literario).

Vista nocturna de San Luis

 Mis aficiones: Me gusta el arte en general, los espectáculos, recitales, conciertos de música clásica, danza contemporánea y clásica. Me gusta mucho el tenis; lo miro y juego. Nunca he hecho, pero me gustaría hacer esquí acuático y en la nieve. Realizar un crucero y hacer en él una crónica de viaje mezclada con ficción. Me gusta también escuchar música. Si me preguntaran a qué recitales he ido y que me hayan encantado y disfrutado mucho, o que me gustaría ir, contestaría lo siguiente: José Luis perales, U2, Séptimo día (tributo a Soda Stereo) por Cique du Solei, ya que me encantaría ir a ver a Soda Stereo y es imposible. Me gustaría ir a ver un partido de tenis en donde juegue Roger Federer.

Rasgo más sobresaliente de mi personalidad: Reflexivo, confianza cuando emprendo algo que me satisface. Me gustan las relaciones interpersonales, escuchar a las personas y ayudarlas. Tendencia a la amistad.

Por qué decidí ser escritor: Contaré algo que ya he dicho en una entrevista antes del lanzamiento del libro en la editorial: Llegando a fin de año del año 2015, me di cuenta de que tenía que hacer un libro, pues tenía ganas de decir algo, pero en bocas de personajes. Me parecía que un libro de ficción podía decir o acercar más a los lectores que lean algo de lo que tú tienes ganas de comunicar dado a que los personajes, al ser personas que sienten, puedes percibir la emoción. Aparte son temas concretos dado a que algunos de nosotros nos pueden tocar en cualquier momento o ya nos ha tocado. A diferencia de lo que pasa en un ensayo, por ejemplo, que es más abstracto ya que son razonamientos, argumentaciones donde no hay lugar al diálogo y a las emociones concretas. Me recuerdo cursando Lenguas Clásicas en la facultad, especialmente griego. Las obras clásicas despertaron en mí mucha motivación y me cautivó el como, a través de los mitos, justificaban el comportamiento de los seres humanos.

Conocer a Sócrates en boca de Platón, la sutileza de decir muchas cosas con metáforas, con alegorías, es atrapante y podemos descubrir lo que los mensajes llevaban implícitamente.

La primera novela que escribí fue Scribere Humanum Est. Algo ya tenía en mente cuando estaba en La Plata, Buenos Aires, de contar una historia de suspenso. Luego apareció esta que es En busca de mi otro yo. No estaba en mi mente. Luego de ir a ver un recital de José Luis Perales me surgió aproximadamente a los cuatro días de escribir esta historia y la idea de convertirlo en el personaje principal de la misma.

Mis autores preferidos y por qué: Los clásicos me han marcado mucho. En la facultad, estudiando a los clásicos, Platón y Sócrates. También las novelas de Miguel de Unamuno, por ejemplo, Niebla.

Otros textos que también recuerdo estudiando las lenguas clásicas: La Odisea y La Ilíada de Homero me han marcado también. Pensando ahora, se me vienen a la mente muchos filósofos que han escrito novelas como también científicos y en la forma de cómo se desarrollaban los diálogos. Puede que encuentren algo de esa forma de narrar en mis libros.

Mi obra favorita de las que he escrito: No tengo ninguna preferencia. Me gustan las tres por igual. Cada una tiene su historia que contar. Eso lo sabrá contestar el lector mejor que yo. Pienso que las historias son todas válidas por lo que son. En las tres también aparecen personajes de la vida real.

Mi estilo literario: Ficción envuelta en personajes reales. Misterio, contemporáneo, thriller. Esos son los géneros literarios en donde entrarían mis libros. Me gustan, me apasionan estos géneros y es donde puedo estar inspirado para que se concrete.

La vida es un misterio, siempre en el momento cuando uno escribe es contemporáneo y el thriller nos abarca y acompaña en toda la vida.

Una cita de un autor que me guste: Me gusta toda cita que me llegue y que me identifique. Prefiero, para ser justo, no nombrar ninguna ya que son un sinfín las que se me vienen a la mente ahora.

Algo sobre mi manera de entender este mundo: Aquí haré que sea el personaje principal del libro que cuente, como también de qué trata En busca de mi otro yo para que nos ayude a entender el mundo. También de esta forma comenzó la presentación del libro, casualmente con esta canción:

El mundo fue solo de los dos y para los dos

José Luis Perales

su hogar unas nubes tendidas al sol,

(…)

Él se fue, los cabellos pintados de gris

ella dejó de cuidar las flores del jardín

y le decía ven, tenemos que vivir.

 Y LOS MUCHACHOS DEL BARRIO LE LLAMABAN LOCA

Y UNOS HOMBRES VESTIDOS DE BLANCO LE DIJERON VEN

Y ELLA GRITÓ NO SEÑOR, YA LO VE, YO NO ESTOY LOCA

ESTUVE LOCA AYER, PERO FUE POR AMOR.

En el hospital en un banco al sol se la puede ver

sonreír, consultando su viejo reloj

pensando que ha de venir aquel que se marchó

y se llevó con él su corazón.

(José Luis Perales. Le Llamaban Loca)

Esta canción nos ilustra cómo esta sociedad etiqueta a las personas. La clasifica, la pone en una categoría, impidiendo en ciertas etapas de la vida, por ejemplo, cuando se muere un ser querido, lugar al duelo, sino que es más fácil categorizar de loca, aislarla, llevándola a un Psiquiátrico y de esa forma enfermándola para demostrar a la sociedad que ahí es el lugar correcto para estar. Y de esa forma acaban con tu vida.

Esta obra intenta contar cómo dependemos de las relaciones humanas y cuán complicadas son las relaciones humanas hoy en día. Lo problemático y lo paradójico de nuestras vidas. Ya lo dijo Jaime Barylko en este mundo de las comunicaciones tan sofisticadas: «el hombre no se comunica con el otro». No nos conocemos. Lo más triste es que creemos que nos conocemos y por lo tanto convivimos con el error. Como será que somos más inteligentes de lo que creemos, tenemos más virtudes de las que pensamos y siempre decimos «esto no es para mí» o «no puedo». La mente gobierna al cuerpo; la mente sana y la mente enferma al cuerpo.

¿Habéis observado lo dificultosa que es la mirada?

Cuánto nos cuesta una mirada mantenida en el tiempo, solamente de un minuto. No podemos, hemos perdido lo más valioso que tenemos: la comunicación de alma a alma. Pero qué bien podemos cuando estamos en un cine por más de una hora y no nos produce nada. En cambio, cuando miramos a otros seres humanos, nos arden los ojos, nos estorban y tratamos de sacar la mirada lo antes posible. Otro problema, los prejuicios. No estamos libres de prejuicios. Hoy, las relaciones humanas están deterioradas. Uno de los problemas son los prejuicios, por eso Ludwig Bingswanger dice que hay que eliminarlos. Hay que buscar ese otro yo en el tiempo, hay que irse hacia atrás y reconocer cómo era mi entorno social y culturalmente hablando. No es lo mismo un niño que crece en un pueblo que el que crece en una ciudad. El ser humano no está aislado sino inmerso en una sociedad. Siempre se está a la búsqueda de un maestro en el que poder reflejarse, identificarse. Y qué difícil es ahora en estos tiempos en donde los modelos se han globalizado. Siempre se escuchan frases como «deja de fumar», «no comas tanto», «no bebas tanto» o «Hasta cuando vas a estar encerrado en tu habitación con ese ordenador». Porque en vez de preguntar, de indagar, no nos interesamos más en esa persona y nos comprometemos más en ayudarla y decimos: «¿estás bien?», «¿Cuándo vamos a ir a tomar un café?», «¿cuándo nos juntamos para unas pizzas?». Y de esa forma hacemos que la persona que está en problemas sienta que alguien hay que se preocupa por él. Porque es más importante lo que se siente y no que vengan con argumentos, que son palabras vacías. Porque, en definitiva, lo que le importa al hombre es sentirse querido, escuchado y no escuchar argumentos.

El fin del hombre es sentir y no pensar ni razonar, eso es solo un medio para alcanzar el fin, pero no el fin en sí mismo. Entonces sería mejor, cuando queremos a una persona, no decirle «¡Por qué no estudias más!» o «¡por qué no sales a divertirte!», sino escucharla, entregar nuestro tiempo a ese necesitado que está angustiado, que está pasando por un mal momento. La angustia, los desequilibrios emocionales, además de enfermarnos, nos llevan a buscar algo que nos llene, que nos satisfaga. Es por eso que buscamos drogas, el exceso de comida, el alcohol, el cigarrillo, hasta la adicción por el sexo. ¿Alguna vez vosotros vieron a una persona feliz, realizada, adicta a algo, a una sustancia tóxica?

Mis proyectos inmediatos: Más que proyectos tengo deseos, expectativas. Promocionar el libro por todo el mundo y traducir la obra al idioma inglés.

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