Belinda Díaz

Mi nombre es Belinda Díaz y tengo 29 años.  Vivo en el Estado de Puebla, México. En la Puebla de los Ángeles, la de las muchas leyendas, de calles empedradas e iglesias, otrora concebida como “La nueva Jerusalén” por el pensamiento milenarista que trajo la orden franciscana desde España, impulsada por Mercurino Gattinara, Gran Canciller de la Corte de Carlos Rey Emperador. Dicen que sus calles fueron trazadas por los mismos Ángeles. Y muchas cosas más se dicen, que hasta las piedras parecen susurrar a los viajantes la historia de los que aquí habitaron.

Belinda Díaz en la editorial española AdarveNací un cinco de agosto a las cinco de la tarde, bajo el signo zodiacal de Leo y el año del dragón Chino, razón a la que atribuyo mi inclinación por las historias de dragones y otros seres fantásticos. Muchas actividades alegraron mi niñez, principalmente las que compartí al lado de mis padres. Una en particular hacía volar mi imaginación, la historia que mi padre solía relatar sobre las aventuras de dos pequeñas niñas que viajaban por el mundo, conociendo personajes increíbles y enfrentando retos a veces escalofriantes, pero en los que siempre salían vencedoras. Más tarde él nos explicaría que esas niñas estaban inspiradas en mi hermana menor y yo. Lo cierto es que, sin saberlo, ambas nos veíamos desde siempre proyectadas en sus narraciones. Como mis padres son abogados siempre me gustó esa profesión, por lo que decidí estudiar derecho. Actualmente estoy cursando el doctorado en Derecho en la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla y practicando en el sector notarial, mi área favorita.  Pero en mi mente se tejían muchas historias, principalmente la de un muchacho que luchaba junto a su fiel lobo, contra la oscuridad que cubría un reino fantástico. Más tarde descubrí (porque me gusta pensar que la historia se revela al autor sin anunciar) que el joven no era otro que el legítimo heredero al trono, y que el nombre del reino era “Darkaria”. Un elfo y una hechicera se unieron al muchacho, también otros guerreros humanos. Pero más seres oscuros salieron a su encuentro. Así nació Ikingut: El heredero de Darkaria.

Mis aficiones

Me encanta viajar, en avión, en auto o a través de la lectura de algún buen libro, principalmente de fantasía. Disfruto también de los videojuegos, en especial de esos que llaman “de Rol”, donde exploras tierras y vives aventuras. De pequeña me gustaba mucho jugar fútbol y ahora prefiero correr y a veces ir al gimnasio, también practicar el arte marcial del Kung-fu, aunque desearía ser más constante en su práctica. Hace poco me propuse participar en una carrera de obstáculos, a decir verdad ha sido una gran experiencia. Me encanta el cine, películas de cualquier género, especialmente de horror y ficción o tomar café con los amigos mientras nos ponemos al día. Mi gran afición sigue siendo la de imaginar historias, a veces me atrevo a plasmarlas en papel.

Sobre mi personalidad:

De mi personalidad puedo destacar la capacidad de aventura, mi deseo constante de conocer nuevos mundos, en mi imaginación y en la realidad. También soy bastante terca cuando de llevar a cabo los proyectos que se generan en mi mente se trata.

Decidí ser escritora por…

Desde pequeña me ha gustado escribir. En primer lugar porque encontré en la escritura un medio para expresar mis emociones, las historias que se desenvuelven en mi imaginación, una forma de decir algo que de otra manera no sabría cómo manifestar. Por otro lado, siempre me ha parecido por demás interesante cómo la unión de determinadas palabras pueden generar en los que las leemos, un sentimiento, una emoción, una motivación. Quizás sea en este sentido mi mayor aspiración como escritora, el ser capaz de encontrar las palabras adecuadas, la estructura ideal que produzca el efecto deseado en el lector.

Portada de la obra Ikingut, publicada por Editorial Adarve en ESpaña

Portada de Ikingut, de Belinda Díaz

Empecé desde que tenía unos cinco años, escribiendo en una libreta los cuentos y relatos que escuchaba de mis padres y amigos. Después desarrollando los propios, escenas donde intervenían personajes imaginarios, aunque no tuvieran relación unos con otros. Más tarde participé en concursos en mi colegio de “carta a la madre”, en varios de los cuales tuve la fortuna de resultar ganadora.

Unos años después me enteré de un taller literario en mi Estado, centrado en la escritura creativa, donde conocí a mi estimado maestro Roberto Corea. Allí descubrí que el cuento es anécdota y la novela es personaje. Y en mi mente se dibujó la anécdota de un niño que encontraba un ataúd al bajar las escaleras de su hogar. Lo llamé Ataúd nocturno y con él participé en el III Concurso de Relato Breve “José Luis Gallego” convocado por la Asociación de Vecinos de Aluche de Madrid (AVA) y el Taller Literario “Pluma y tintero”, en el año 2008, en el que resulté finalista. En ese tiempo me divertía escribiendo las aventuras de un joven y su lobo. Cuando tuve el borrador terminado llamé al maestro Corea, quería conocer su opinión objetiva al respecto. Siempre le estaré agradecida por escuchar con seriedad mis relatos de elfos y dragones, también por evitar en más de una ocasión el desenlace trágico de algunos personajes.

Mis autores preferidos

Mis autores preferidos son, en primer lugar, Cristopher Paolini y su saga Legado de cuatro tomos. La forma en que describe el entorno, las imágenes que se proyectan en la mente del lector, es verdaderamente excepcional. Este autor influyó tanto en mi forma de escribir, que cambié la manera de narrar la obra de Ikingut por completo, para adecuarla a la perspectiva de un solo personaje en cada capítulo. Antes se desarrollaba a través de un narrador omnisciente que conocía todo sobre todos los personajes que intervenían, lo que me hacía difícil explotar y explicar sentimientos o acciones concretas de cada uno. Me siento mucho más cómoda con la narración que se centra en un solo personaje. Sin duda J.R.R. Tolkien y El Señor de los anillos, J.K. Rowling y Harry Potter, así como C.S. Lewis y Las crónicas de Narnia, fueron los autores que me inspiraron e iniciaron en los mundos mágicos, los elfos, dragones y demás seres fantásticos. George R.R. Martin me enseñó que en la fantasía, también un poco de drama es bien recibido.

Mi obra favorita

Eragon, el primer libro de la saga Legado de Cristopher Paolini, donde un joven encuentra lo que parece una piedra preciosa, que resulta ser el huevo de un dragón, Saphira, que lo acompaña en sus aventuras. Sus descripciones envolventes y mágicas son un placer al lector.

Mi obra favorita de las mías

Ikingut: El heredero de Darkaria es mi favorita, ¡aunque la segunda parte es aún mejor!

Mi estilo

Mi estilo literario es la novela fantástica, la descripción de mundos mágicos donde confluyen personajes legendarios (dentro del imaginario novelesco). Me gusta imaginar nuevas culturas, me gusta que no hay reglas en esas realidades, que todo en ellas es posible. El único límite es, quizás, hacerlo verosímil al lector.

Una cita:

“¿Qué es la vida? Un frenesí. ¿Qué es la vida? Una ilusión, una sombra, una ficción; y el mayor bien es pequeño; que toda la vida es sueño, y los sueños, sueños son.”

Calderón de la Barca

Obra en la que trabajo en la actualidad:

En la segunda parte de Ikingut. Nuevas aventuras, nuevos retos y mucha más acción. Si el protagonista hallare la espada, sería apenas el principio.

Mi manera de entender este mundo…

Venimos para vivir, no hay más. Y para mí vivir es disfrutar, luchar y servir. Porque disfrutar es estar y sentir el ahora, luchar es trascender, servir es transformar el mundo.

Proyectos inmediatos

Mis proyectos inmediatos son principalmente concluir la saga de Ikingut y presentar más proyectos literarios, esperando la oportunidad de otras posibles publicaciones.

Firma de artículo de Belinda Díaz

 

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