Héctor Roa Longa – Porque Dios ayuda a los malos cuando son más que los buenos

 

Portada del libro Porque Dios ayuda a los malos cuando son más que los buenos de Héctor Roa Longa. Editorial Adarve, Editoriales que aceptan manuscritos

Cuando eres tu peor enemigo

¿Hasta cuántos golpes de la vida puedes soportar? ¿Dónde está el cielo de los idiotas? ¿Y el infierno? Héctor se enfrenta constantemente a su peor enemigo: él mismo… y pierde. El tablero de juego es la vida, entre sus piezas solo hay peones, nada de torres, alfiles o reinas. Y lo peor de todo es que cree que, a pesar de todo, puede ganar, lo que hace que cada derrota solo sirva para conducirlo a la siguiente. No aprende. ¿El secreto? Ser irreductible, esquivar los golpes cuando sea posible y soportarlos cuando no lo es. ¿El resultado? Desastre tras desastre. ¿Qué sentido tiene? Para él carece de importancia que las cosas tengan sentido o no. Esa no es la cuestión. Se trata de supervivencia. A costa de lo que sea. Y cuando se trata de sobrevivir, detalles como la moral, el prestigio o la imagen solo son inconvenientes que hay que sortear. A los perdedores únicamente les resta una cosa: vivir, vivir día a día, con lo puesto, a lo que vaya saliendo, sin hacer planes, sin futuro, tratando de olvidar el pasado y aceptando el presente.

Héctor Roa Longa no es nadie y somos todos alguna vez. Es la circunstancia de la que hablaba Ortega, por la que nos convertimos en algo tan distinto de nosotros que quizá seamos precisamente eso: nosotros mismos. El personaje de esta obra lo define como su propio alter ego singular; una figura a la que el viejo Bukowski nos tenía muy mal acostumbrados. Pero no se preocupe por el autor porque casi seguro que él no va a hacer lo mismo por usted (ya lo irá conociendo). Tras Hoy hace un buen día para destetar hijos de puta (Ed. Adarve, 2019), nos llega esta su segunda crónica.

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