Stefan Radojicic

 

Fotografía de Stefan Radojicic. Editorial Adarve, Editorial tradicionalResido en Madrid, tengo 23 años, me encanta vivir, aprender, compartir y estar siempre haciendo cosas.

Nací un 3 de enero de 1996 en Granada, siendo mi familia de origen serbio, todas mis costumbres y lengua materna son de allí. De pequeño recuerdo que me encantaba la música, el deporte y las matemáticas, podía pasarme horas y horas haciendo preguntas sobre todo lo que me rodeaba.

Tuve la enorme suerte de crecer al pie de la montaña, por lo que muy rápido aprendí el respeto por la naturaleza y la disfrutaba haciendo excursiones cada fin de semana. El piano y la música siempre eran la base sobre la que se sustentaban gran cantidad valores y siempre se escuchaba de fondo, de una manera u otra, el género clásico.

Con el paso del tiempo y la entrada en la adolescencia, la muerte de un familiar muy cercano e importante para mí, supuso apartarme de la niñez antes que otros niños, lo que desembocaría en una manera distinta de pensar o quizás prematura, por lo que sufrí acoso durante varios años. Fue una etapa dura y complicada, no solo a nivel de estudios, sino familiar. No encontraba consuelo en ninguna de mis aficiones, no me llenaban, no podía desgastar toda la ira y tristeza que sentía, por lo que buscando algo que pudiera abstraerme de la realidad, descubrí dos pilares que acabarían siendo completamente fundamentales en mi vida, la danza y la lectura. Podía leer durante horas y horas, incluso me acababa libros en un solo día; mientras que el baile callejero me hacía desfogar y me hacía aceptarme por lo que era, nadie me juzgaba por lo que hacía, era una sensación mágica mientras sonaba la música.

Al cumplir la mayoría de edad, me mudé a Madrid. Entré en la universidad para cursar un grado de ingeniería electrónica y seguí bailando en una escuela de danza todos los estilos que podía abarcar. Fue entonces cuando la enfermedad que conocemos como depresión afloró y solo cuando el insomnio me hacía compañía noches y semanas enteras, cuando no era capaz de comer sin vomitar y cuando solo tenía pensamientos oscuros, me di cuenta de que en realidad llevaba enfermo y sufriendo muchos años. Pasó el tiempo y la danza, la lectura, la escritura y la ayuda profesional me ayudaron a superarla.

Actualmente estoy acabando la carrera, trabajo de mi pasión artística impartiendo clases a alumnos de todas las edades y viajo por diversos escenarios.

Imagen de Granada. Editorial Adarve, Editoriales de España

Panorámica de Granada

Mis aficiones: Mi mayor afición y además tengo enorme suerte de que sea mi trabajoes la danza; me apasiona y a través de ella creo firmemente que se pueden lanzar importantes mensajes al mundo, lo que ocurre en un escenario puede ser pura magia y por supuesto la docencia, a través de la misma, ayuda enormemente a la disciplina, al esfuerzo, a la superación y a la salud física y mental.

Me encanta leer, me absorbe de tal manera que me olvido de toda necesidad básica del ser humano, pierdo por completo la noción del tiempo cuando me sumerjo en ella. Ofrece tantas posibilidades y tantas formas de disfrutarla, que he tenido momentos de tener que obligarme a no leer para no descuidar mis obligaciones.

De la misma forma que la lectura, me encanta escribir, es algo que me ayuda mucho a comprenderme, a criticar, a analizar, a desahogar, a contar algo de una manera u otra y compartir pequeños detalles.

Me gusta mucho el deporte, corro maratones y otras distancias, es una sensación de superación y competición contra uno mismo abismal; el ciclismo, especialmente practicado en la montaña, es la aventura que me encanta repetir una y otra vez siempre que puedo escaparme; nadar en la piscina y sobretodo en el mar; la escalada, los deportes de raqueta, cuanta más naturaleza, mejor, y si a veces hay un poco de adrenalina, no le digo que no.

Tengo muchas aficiones más, como resolver problemas matemáticos, la fotografía intentando ver cosas diferentes de todo cuanto nos rodea, la música es un amor complicado que me encanta oír y crear con el piano o mi PC, pero a veces nos peleamos y no nos entendemos.

Rasgo más sobresaliente de mi personalidad: Soy una persona bastante solitaria pero sociable a la vez, me gusta estar rodeado de personas que me hacen feliz y a las que haga feliz, con las que puedo compartir conversaciones interesantes y momentos especiales como un café. Aunque suelo elegir estar solo y disfrutar observando, caminando, pensando, prefiero hacer las cosas por mí mismo y apreciar la compañía de la soledad.

Tengo la necesidad de ayudar a quienes lo necesitan, especialmente a los adolescentes y adultos jóvenes, con sus problemas personales. Vivimos en una sociedad donde las redes sociales crean mundos falsos y nos acomplejan por lo que somos, donde parece que empieza a surgir miedo por vivir y que se prefiere ver cómo otros cuelgan vídeos y fotos de aventuras en vez de vivirlas por nosotros mismos. También es por la enfermedad y enorme tristeza que sufrí por la que siempre estoy riendo e intentando que todos sonrían a mi alrededor con mis chistes malos o acciones.

En todo lo que hago suelo tomar las riendas, si es posible, y convertirme en líder. Confío en el trabajo duro y la paciencia, por ello mismo siempre motivo a la hora de luchar por algo. Cuesta mucho hacerme enfadar o sacar el carácter. Soy también soñador e idealista, constante y sereno, aunque la verdad es que en el fondo, lo que más feliz me hace, es la sencillez y disfrutar de los pequeños placeres; nada como un café, un libro, música y aire fresco.

Por qué decidí ser escritor: Siempre participaba en los concursos de escritura en el instituto, aunque nunca gané nada, tampoco me importaba. Me gustaban las críticas, las reflexiones y los comentarios en clase de Filosofía. La verdad es que siempre notaba un gusanillo inquieto al escribir sobre algo que me importara con cierta libertad y no tenía reparo en decir la cruda verdad y asumir las consecuencias sobre lo que había escrito cuando debía defender los valores de las personas y sus actos.

Fue cuando empecé a valorarme lo suficiente y pensar que había personas que podrían sentirse identificadas con aquello que escribía, cuando decidí que podía llevar mis textos un paso más allá y compartirlos con el mundo. Pero, sin duda, el momento decisivo fue cuando, enseñando algún escrito a personas cercanas, me di cuenta de que podía ayudar y hacer pensar a las personas, a parte por supuesto de que disfrutaran, y al final ha terminado siendo mucho más, lo cual me hace enormemente feliz.

Angel Olgoso. Editorial Adarve, Editoriales que aceptan manuscritos

Ángel Olgoso, escritor y artista español

Mis autores preferidos y por qué: Hay muchos, por supuesto, pero hay dos que me gustaría nombrar. Laura Gallego, por ser uno de sus libros el que me hizo enamorar de la lectura.

Ángel Olgoso; su forma de escribir me parece pura, dura y absoluta magia, puede hacer tanto con tan pocas palabras y goza de una versatilidad y variedad en sus escritos que hay para todos los gustos, emociones y sensaciones. Además tengo la suerte de haberlo conocido en persona y, a pesar del éxito que tiene, del reconocimiento por parte de sus compañeros y lugar de trabajo, es una de las personas más humildes que he conocido.

Mi obra favorita de otro autor: Innumerables, desde luego, la cantidad de obras que me encantan y que he leído en más de una ocasión, pero Los líquenes del sueño de Ángel Olgoso es una recopilación de textos que sin importar las veces que las lea, me hacen saborearlas como si fuera la primera vez.

Mi obra favorita de las que he escrito: De momento solo he publicado un libro, aunque el segundo está aún en el horno terminando de hacerse y tengo alguno más empezado, siendo micronarrativa casi todo lo que escribo. Me gustaría destacar uno titulado Solitario que, siendo uno de los más cortos, es el que para mí transmite más como soy, lo que soy.

Mi estilo literario: Escribo pequeños textos, unos más cortos y otros menos, unos riman y otros no, unos solo pretenden ser saboreados y otros hacer reflexionar. Es complicado de definir mi estilo, intento crear arte con las letras, con un sentido y tema diferente cada vez; hay para todos los gustos, edades y momentos del día o noche.Portada del libro Liquenes del sueño de Angel Olgoso. Editorial Adarve, Editoriales actuales de España

Una cita de un autor que me gusta: Tengo que admitir que me encantan las frases con mucho significado y, aunque no sé a ciencia cierta o a partir de qué otra cita viene, un profesor que tuve hace años decía que  «para el mundo solo es necesario cambiar nuestra actitud», es algo que me caló profundamente y que me repito muy a menudo.

Obra en la que me encuentro trabajando en la actualidad: Aunque haya varios proyectos relacionados con este mundo, destacaría mi segundo de libro de narrativa breve, algo más para adultos que el primero, donde no uso ese toque de niñez tantas veces.

Algo sobre mi manera de entender este mundo: Para mí, el mundo que nos rodea oscila entre lo que es y cómo queremos verlo; la actitud que adoptamos frente a las diversas situaciones que se nos presentan es lo que lo cambia y hace ver de una forma determinada. Vivir viajando y siendo feliz es lo más difícil, siempre habrá oscuridad y luz, pero de cada uno de nosotros depende, sí mismo o misma, para cambiarlo y es tan sencillo como cambiar la propia actitud.

Todo puede servir para aprender y, aunque muchas veces sea difícil de ver, cada situación tiene su detalle bello. Creo que lo mejor es ser felices con lo pequeño, tenemos mucha suerte de tener que comer, donde dormir, una manta y probablemente unos brazos donde refugiarnos aunque no podamos verlo al instante. Ser agradecidos, soñar y cumplir los sueños, hacer del mundo un lugar mejor especialmente para aquellas personas que no pueden hacer tanto como nosotros.

Mis proyectos inmediatos: Uno de mis objetivos más inmediatos es la finalización de mis estudios universitarios, acabar mi segundo libro, llevar a cabo diversas grabaciones y actuaciones, seguir compitiendo en carreras y disfrutando de cada cosa que hago, siendo feliz.

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