David Martínez Mey

 

David Martínez Mey. Editorial Adarve, Editoriales que aceptan manuscritosNací en la Tacita de Plata en el año 1981, pero resido en Cataluña desde hace casi 30 años. He cumplido hace poco 39 años, y actualmente no tengo hijos ni pareja.

A mis 39 años recién cumplidos, sigo pensando que aún hay un niño dentro de mí. Sí, ya lo sé… es contradictorio que un niño pese más de 100 kilos y tenga mi aspecto. Pero es realmente como me siento. En realidad, no quiero crecer… porque cuando miro el mundo con los ojos de un adulto, me doy cuenta de que la etapa más bonita de la vida es precisamente la infancia (tuve suerte. No me hicieron bullying). Me pongo triste porque aquellos años dorados ya no volverán. Pero no es el tiempo vivido lo que cuenta, ya que ni siquiera un físico podría darte una definición exacta de lo que es el tiempo, sino que son las experiencias vividas las que tratan de acabar con ese niño que creo que todos llevamos dentro. Terminé la educación general básica y luego estuve durante 5 años estudiando para conseguir el título de Técnico en Electrónica industrial. Además, tuve que pasar medio año estudiando y haciendo prácticas en una multinacional del sector químico para conseguir el título de operador de planta química. Luego pasé más de 10 años trabajando en el sector industrial, pero un día me di cuenta de que aquel trabajo no me hacía feliz, y realmente no estaba viviendo la vida que yo deseaba. Fue entonces cuando ocurrió algo inesperado que cambió mi situación y mi forma de pensar para siempre (lo que ocurrió es privado y me lo guardo para mí). Lo único que puedo decir es que aquello para lo que me había estado preparando durante gran parte de mi vida no era para mí, sentí que no encajaba en aquel lugar y me marché sin mirar atrás. A partir de aquella decisión, mi vida dio un giro de 180 grados. Fue por eso, que volvió a nacer en mí el deseo de escribir, para poder desahogarme y sacar fuera todo lo que me estaba haciendo daño por dentro. Me di cuenta de que cuando escribía era el único momento en que volvía a sentirme vivo, igual que cuando era un niño de 12 años, que escribía historias cutres que luego guardaba en una cajonera, para después acabar en el cubo de la basura. Sí, es verdad… lo que escribía era un churro, pero a mí me hacía feliz. Para acabar, supongo que empecé de nuevo a escribir para poder recuperar la ilusión y, además, reencontrarme de nuevo con aquel niño que un día fui.

Panorámica de Cádiz, la Tacita de Plata

Aficiones: Tengo aficiones, como por ejemplo la Literatura (valga la redundancia), el cine, el mundo del arte en general, la música, el deporte (fútbol, baloncesto, tenis), la gastronomía, etc… aunque la verdad es que no soy una persona demasiado activa y dinámica. Llevo una vida un poco sedentaria (paso algunos días acurrucado en el sofá viendo películas de serie B).

Rasgo más sobresaliente de mi personalidad: Si tengo que destacar un rasgo de mi personalidad que sea el más brillante, creo que me decantaría por la perseverancia. Si he llegado hasta aquí con vida, y aún no he perdido la ilusión, ha sido porque a pesar de las dificultades del camino siempre he encontrado el modo de seguir adelante.

Por qué decidí ser escritor: Los primeros compases de mi vida literaria de una forma más seria transcurrieron encerrado en una habitación. Allí fue donde apareció la chispa de volver a escribir, para evadirme de la realidad que en ese momento estaba viviendo. Los motivos que tengo para escribir son varios: el primer motivo es que escribir historias me encanta y disfruto mucho con todo el proceso. El segundo es poder cumplir el sueño de publicar, y lo he conseguido. El tercero es lograr que me lean el máximo número de personas posibles, para demostrarme que también puedo hacer pasar un buen rato a otras personas con mis historias. El cuarto creo que es seguir escribiendo y ser perseverante, para comprobar hasta dónde soy capaz de llegar. Y el último creo que es intentar inmortalizar mis libros, y que puedan quedar para la posteridad. El último motivo suena presuntuoso, pero es lo que realmente deseo. ¿Qué jugador de fútbol no ha deseado jugar en el Real Madrid o en el FC Barcelona? Creo que todos. Lo piensan, pero no se atreven a decirlo. Pues con la Literatura pasa exactamente lo mismo, y a mí me gusta decir lo que realmente pienso.

Mira Lobe (1913-1995) fue una escritora austriaca de más de cien libros infantiles.

Autores preferidos y por qué: La primera escritora que influyó en mí y me hizo descubrir un universo dentro de la Literatura fue Mira Lobe, con su obra Ingo y Drago. Después hubo otros muchos, pero destacaría a Harper Lee con su novela “Matar a un ruiseñor”, porque tiene unos personajes muy bien desarrollados y una historia conmovedora. También destacaría la capacidad narrativa de Franz Kafka en su obra maestra La metamorfosis, pero no tanto por la historia en sí, sino por la prosa tan sencilla y a la vez tan elegante que usa en su forma de narrar; para mí es una obra de ingeniería de las letras. También me agradó el Diario de Ana Frank, no tanto por su calidad literaria, sino porque es un libro basado en hechos reales que me enseñó algo importante y me sirvió para valorar más la vida. Luego están el Retrato de Dorian Grey de Oscar Wilde, El principito de Saint Exupery y otros tantos… No puedo decantarme por ninguno, porque cada uno tiene lo suyo. Yo no soy muy consciente, pero es probable que mi literatura haya sido influenciada por todos estos grandes autores y autoras.

 Mi obra favorita de otro autor: Sé que lo que voy a decir suena raro, y que mucha gente dice que lo que escribió el autor que voy a nombrar ya estaba escrito antes de que él lo publicase. Hablo de nada más y nada menos que de El alquimista de Paulo Coelho. Siempre he escuchado decir que es un mal escritor y que está sobrevalorado, pero es que a mi esa novela me gustó mucho. Creo que el trasfondo del mensaje que transmite es muy positivo. Otro caso parecido me ocurrió con El código Da Vinci de Dan Brown. Queda claro que no estoy diciendo que sean obras maestras, pero fueron obras que recibieron críticas muy destructivas en su momento. Yo las leí hace muchos años y puedo asegurar que estas novelas me engancharon muchísimo desde el principio hasta el final… eran muy adictivas, salvo el final del libro de Dan Brown, que no me gustó. Pero hay que pensar también en las pretensiones que una persona va a poner en el libro que tiene entre sus manos. Si quieres aprender un idioma, no te compres un libro didáctico sobre matemáticas. Por eso surge el conflicto de que hablar y criticar duramente una obra es lo más fácil del mundo. Lo realmente difícil y meritorio es escribirla, y tan solo por eso estos autores se merecen todo nuestro respeto.

Portada del libro El nuevo mundo y la corona perdida de David Martínez Mey. Editorial Adarve, Editoriales de España

Mi obra favorita de las que he escrito: Solo tengo dos. Elijo El nuevo mundo y la corona perdida. No pretendo ser pretencioso, pero creo que este libro está mejor escrito que el primero. En el primero creo que no lo hice mal, sin embargo, cometí errores y pagué la novatada.

Mi estilo literario: La verdad es que no tengo un estilo determinado, ni escribo sobre un solo género. Mi primera novela es un thriller de misterio, intriga, suspense… donde hay toda una mafia oculta en el anonimato que está gobernando el mundo de una forma clandestina. Mi segundo libro es una historia que se asemeja más a un cuento que a una novela de fantasía, y trata temas más trascendentales que el primero. Es una utopía que habla de cómo deberíamos tratarnos los unos a los otros, y también de cómo debería funcionar la sociedad en la que vivimos. La verdad es que no tienen nada en común entre ellos. El tercero, que está en proyecto, ni siquiera yo soy capaz de encuadrarlo en un género. En realidad, no escribo un género determinado para conseguir más lectores. Simplemente escribo lo que me nace, a pesar de que esa decisión me vaya a perjudicar a la hora de intentar conseguir que me lean.

Una cita de un autor que me gusta: «Ninguna persona merece tus lágrimas, y quien las merezca, no te hará llorar» (Gabriel García Márquez).

Obra en la que te encuentras trabajando en la actualidad: Llevo aproximadamente 1 año trabajando en mi tercera obra. La voy a llamar Proyecto TMP. De momento he escrito el primer borrador, y ahora estoy realizando la primera corrección. Falta terminar la primera corrección, luego hacerle una segunda más exhaustiva, y para finalizar un último pulido. La obra tiene entre 95 y 100 mil palabras, y yo soy bastante lento corrigiendo. Así que aún falta mucho camino para darla por terminada.

Algo sobre mi manera de entender este mundo: Mirándolo desde un punto más objetivo, pienso que en la actualidad no estamos sufriendo una crisis política, ni económica, ni sanitaria… sino que estamos sufriendo una crisis de valores. Es duro descubrir que una persona vale más por lo que genera que por la clase de persona que es. Con esto me refiero a que, por ejemplo, un futbolista famoso que es muy rico y hace rico a otros, se convierte automáticamente en una persona respetada y querida por todos, o casi todos. No importa si es buena persona o no, lo que importa es que tiene dinero y genera mucho más de lo que él tiene. Si cumple esa condición, tendrá una vida mejor que el resto, con más comodidades, más personas dispuestas a ayudarlo y más gente que lo va a adorar. Sin embargo, si no tienes nada que ofrecer, ni generas riqueza en los demás, no vales absolutamente nada para esta sociedad, aunque tengas el corazón más bueno y noble de este mundo. Bajo mi punto de vista creo que todo el mundo debería luchar más por «ser» y no tanto por algo tan superficial como el «tener». Ser buena persona es muy importante, pero nadie lo valora. Como yo suelo decir tantas veces, la bondad es una virtud que a día de hoy se encuentra en una crisis permanente. Ser bueno no está de moda, lo que sí está de moda es estar bueno y ser rico, eso sí que atrae. Por estas razones y otras tantas soy incapaz de entender el mundo. Se supone que las personas te tienen que ayudar cuando verdaderamente lo necesitas, ¿no?… Desgraciadamente la vida no funciona así. En la actualidad, lo que más valor tiene es lo que menos se ve, y lo que menos le importa a la mayoría de la gente. Rescato una frase de El principito: «Lo esencial es invisible a los ojos».

Ahora voy a explicar de una manera más subjetiva el mundo en el que yo vivo, la realidad que yo percibo desde mi humilde posición. Pienso que las cosas más importantes de la vida están al alcance de casi todos, al menos de todas las personas que viven en el primer mundo. Del tercer mundo no voy a hablar porque me pongo triste y no me apetece porque hay una desigualdad abrumadora entre cómo vivimos nosotros y cómo vive esa pobre gente. A veces siento que soy desafortunado por no tener pareja, ni una vida social plena y otras muchas cosas de ese estilo. Luego mi manera de pensar cambia, cuando siento que soy afortunado por tener una familia que me quiere, por tener un techo, agua y luz, por tener cada día un plato de comida en mi mesa. En ese preciso momento es cuando vuelvo a recordar que hay millones de personas que, por no tener, no tienen de nada; ni techo, ni agua, ni luz, ni sustento… En ese momento siento que las personas del primer mundo somos demasiado egoístas, y valoramos más el tener que el ser. Para acabar, leí una frase una vez que tiene más razón que un santo. Dice algo así: «Las cosas más importantes de la vida son gratis o muy baratas». Así que creo que lo más importante de la vida ya lo tengo, y es lo que me invita a seguir luchando, porque en realidad ya tengo todo lo que necesito, y aparte me siento dichoso al saber que, a pesar de que económicamente soy pobre, estoy esforzándome colaborando y ayudando a otras personas a que tengan, al menos, sus necesidades básicas cubiertas.

Mis proyectos inmediatos: Mis proyectos literarios, como ya he mencionado anteriormente, estoy trabajando en el Proyecto TMP. Además, tengo un proyecto más en mente al que nombraré Proyecto CDT, aunque de momento no lo he desarrollado. En lo personal, mis proyectos más inmediatos son mejorar mi autoestima, adelgazar y ganar en salud, abandonar la vida sedentaria y poder encontrar a una chica que me quiera y me valore tal y como soy; complicado, ¿verdad? Y por lo demás, no quiero pensar demasiado en el futuro, porque sino me genera ansiedad. Como se suele decir: ya se irá viendo poco a poco.

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