Mónica Ledesma

 

Mónica Ledesma autora de Historia de un amor . Editorial Adarve, publicar un libroNací un 10 de noviembre de 1985. Soy originaria y residente de la población de Tingambato Michoacán, México. Tengo la edad de 35 años, y mi estado civil es casada. Soy madre de tres hijos a los que amo incondicionalmente. Ellos han sido mi compañía; el motor que me mueve en mi día a día.

Estudié la Licenciatura en Ciencias de la Educación en la Universidad Vizcaya de las Américas, Campus Uruapan, hasta octavo grado, debido a que, me vi en la necesidad de interrumpirla temporalmente por un motivo de salud.

Actualmente trabajo de forma independiente en un ciber enfocado principalmente a la educación.

Mis aficiones son variadas, y siempre están en constante cambio, así como las estaciones del año. Entre ellas, cabe mencionar: la escritura, la lectura, las manualidades, cómo la creación y diseño de fofuchas, caminar, escuchar música; cantar karaoke, ver películas de terror psicológico, ciencia ficción, suspenso y comedia, también, la agricultura de traspatio, e investigar sobre la herbolaria y con base en ello, elaborar distintos productos para beneficio personal.

Un rasgo sobresaliente de mi personalidad puedo decir con orgullo que es la cobardía, porque le temo a las alturas y, aunque amo a los a los animales también le tengo miedo a los perros, (siempre que veo a uno ladrar, yo salgo corriendo), excepto a los gatos, tengo a cinco de ellos viviendo en mi casa. Por otra parte, la mayoría de las veces me distingo por la timidez ante ciertos escenarios. Soy una persona empática, sencilla, centrada en mi trabajo, y bastante soñadora (aunque no lo aparente); eso sí, una de mis características más predominante, es el mal carácter que surge cuando alguien intenta faltarme al respeto o, intenta hacerlo con algún conocido, o cualquier miembro de la sociedad sintiéndose por encima de todos, siendo que, efectivamente, nacimos iguales en este mundo.

Gracias al Profesor en filosofía, José Carlos Minchaca Ochoa, tuve el impulso de continuar con lo que desde mi niñez añoraba, y fue así como me decidí a comenzar a escribir varios poemas en prosa en la página web “Poemas del alma” y algunos otros en las redes sociales. Comenzar a escribir fue una de las decisiones más importantes en mi vida, porque con ello pretendo darles voz a todos aquellos (as) que caminan con el corazón roto, destrozado por las injusticias que se comenten en nombre del amor en pro de nuestro bien. Pienso que todos tenemos derecho a ser libres en su totalidad, sin evadir nuestras responsabilidades, pero siempre mirando de frente, sin bajar el rostro, sin guardar silencio o soportar abusos porque se te exige tener una moral recatada o, porque crees que, al no hacerlo has fallado como abuela, madre, hija, novia, e incluso esposa. Y así, vamos avanzando, con esa cuchilla filosa, víctimas de la manipulación, del maltrato físico y mental, con la mirada triste, con el rostro apagado, con los sueños perdidos, con unas ganas inmensas de quitarse la vida, solo por dar gusto y sentirnos alguien ante los demás. Debemos entender que, un distinto color de piel, un elevado o bajo estatus social, las influencias mal habidas, jamás, nunca, compraran la paz y la felicidad de nosotros y nuestros descendientes. “Uno no vale por lo que tiene sino por lo que es”.

“Quiero decirle a todo aquel que se identifique con la historia, que no es fácil salir de este hoyo, pero tampoco imposible. No dejemos que pasen nuestros mejores años, lo que fue ya no será, y lo que viene puede mejorar; no derramemos lágrimas por personas que usan máscaras, pues es bien sabido que nunca terminamos de conocer ni a quien duerme contigo.  Abre los ojos, no te apresures cubriendo tu soledad con un amor quimérico, ya verás que las espinas son necesarias como prueba de la vida y tarde temprano la misma te premiará con una familia digna.

Mis autores favoritos son: Kahlil Gibran, Kyoichi Katayama, Óscar Wilde, Herman Hesse, Robert Fisher y Friedrich Nietzsche. Pienso desde mi perspectiva que, estos autores nos hacen ver la vida de una manera que podría decirse cruda para algunos, en cambio, para otros, nos ayuda a formar un criterio propio, dentro del realismo, con una visión y sentimientos de libertad, porque nacemos para ello, sin necesidad de poseer, porque al final de cuentas, somos seres con luz propia aquí en la tierra para experimentar, para equivocarnos, para aprender, para caer y para levantarnos con nuestra propia lucha cada mañana.

El arte de la guerra

Una de mis obras favoritas que he leído es el “Arte de la Guerra”, del autor Sun Tzu. Me entusiasma en especial porque nos enseña a confrontar momentos, con un conjunto de estrategias que podemos aplicar usando las mejores armas que podemos poseer, como: la sabiduría, la mente y el corazón.

Te invito a leer “Historia de un amor”, es la primera obra que he escrito y publicado con una editorial el pasado 09 de marzo de 2021. Entre sus líneas encontrarás plasmados una colección de sentimientos que van desde el amor, el dolor, el desengaño, pero principalmente el maltrato hacia la mujer, el sometimiento que recibe cuando otros se creen dueños de tomar sus decisiones, mutilándola poco a poco, hasta morir en cuerpo y alma. Es una situación lamentable que no solo se vive reflejado en una cultura, sino en varias, en distintas partes del mundo.

Mi estilo literario encaja dentro de la novela narrativa y la poesía escrita en prosa. Me gusta, porque es una manera fácil de explotar los sentimientos que llevamos dentro, y nos permite entregarnos, liberarnos y sentirnos como lo que somos, como seres humanos con defectos y virtudes.

A continuación, citaré a un autor, con una importante frase que es de mi agrado…

“Solo nos queda la vanidad de otros cuando nuestra propia vanidad siente nauseas por sí misma”.

(Friedrich Nietzsche. Más allá del bien y del mal, 1886, pág. 115)

Actualmente me encuentro trabajando en una nueva novela a la que pienso titular como “La redención del mal”. Será una historia centrada en un mundo inusual, donde nada es lo que parece, llena de romanticismo, histeria, negación y de esa temible fuerza que yace en nuestro interior al comprender que, ningún tipo de conocimiento debe ser considerado pecado.

La manera que tengo que ver el mundo es peculiar. Cuando era pequeña, jugaba tratando de encontrar figuras en las nubes, y de pronto vino a mi mente un pensamiento un poco estremecedor: “Qué aburrimiento, ¿qué chiste tienen vivir, si todos los días son lo mismo? Dormimos, despertamos, comemos, trabajamos, llegamos a casa para volver a dormir, y así sucesivamente cada día de nuestra existencia”.

Creo que, desde entonces, conforme pasaban los años, siempre trataba de encontrar la manera de hacer algo nuevo que me llenara; algo que aprender. Sin embargo, cuando sentía que lo lograba, perdía el interés, me sentía completamente vacía, porque en la aventura de comenzar, lo hacía únicamente por mí, por mi crecimiento personal, en cambio, solo terminaba siendo una avecilla encerrada en una jaula con la llave perdida, por todos aquellos que no pedían las cosas “por favor” y veían mi tiempo como una obligación con una etiqueta en la boca sin derecho a decirles un “no”.

Nos encontramos en una época donde predomina la tecnología, en una era “civilizada” donde se supone que tendríamos toda la información (no censurada) a nuestro alcance y como seres humanos, habríamos cruzado fronteras al estar más unidos. Pero que sucede, yo no digo que todos, pero si la mayoría, nos enfocamos en desperdiciar cada aliento en cualquier videojuego, cada sepulcro con un “ya mañana le contesto” y cuando es demasiado tarde solo tenemos lágrimas de arrepentimiento. Hemos cambiado sin darnos cuenta; no es la vida repetitiva como la veía, si no nosotros, renunciamos a pequeñas cosas que valen oro por el oro que vale polvo, o en el último de los casos, como si el maquillaje ocultara las imperfecciones del alma.  Es difícil, mas no imposible, abrir los ojos y darse cuenta de que el tiempo es aquí y ahora. Hoy en la actualidad me doy cuenta de que no todo tiene que girar en función del reciclaje social, somos polvo de estrellas, un complemento en el universo. Somos esa energía que irradia individualidad y que, a pesar de estar hechos a imagen y semejanza de la tierra que nos vio crecer, tenemos que comprender que no nacimos para poseer ni para someternos ante nadie, somos hermanos con derecho a respirar en un mundo lleno de tranquila, lejos de cada guerra, con derecho a la educación, la vivienda, a la salud, a tratarnos como familia, en convivencia, sin perder nuestros valores, nuestra dignidad y siempre, luchar por llevar a cabo nuestros sueños a pesar del que dirán; por un mundo siempre igual.

He hablado un poco de lo que soy y de lo que pienso… es por lo que uno de mis proyectos inmediatos es enfocarme en el cuidado y la instrucción de mis hijos. Por otro lado, seguirme preparando y así, pronto poder publicar mi segunda novela. También cabe mencionar que, cada año se realiza un concurso de muñecas y me encuentro practicando la técnica de difuminado en fomi, pues espero poder participar pronto.

 

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