Juan L. Hernández

 

Juan L. Hernández, autor de Anima Requiem. Editorial AdarveAunque manchego de secano hasta la médula, he terminado viviendo en la ciudad de Palma en la isla de Mallorca donde, a parte de trabajar haciendo vino, he podido encontrar los ratos libres necesarios para poner sobre el papel las ideas, historias, y un buen número de memeces que durante 39 años han ido quedándose en el cajón, bien sea literal, o en el imaginado rincón de mi cabeza.

Nací en Almansa, último pueblo de la Mancha tirando desde Madrí para el mar.  La vida de estudiante me llevó a residir en varias ciudades como Alicante, Tarragona, Cork o Münster; donde terminé las licenciaturas en ciencias biológicas y enología. Posteriormente, la vida laboral también me obligó a cambiar varias veces de residencia, permitiéndome conocer buena parte de la vieja Europa. Cosa esta, la de cambiar, que ha venido bien para el síndrome de culo inquieto que me ha caracterizado desde pequeño. Ver mundo y conocer gente ha sido, durante muchos años, una de mis aficiones preferidas. Fuera por placer o por obligación, tener el petate listo para ir de un lado a otro, era una de mis costumbres más arraigadas.

Fruto de uno de esos conocimientos terminé desembarcando en Mallorca para dedicarme al maravilloso mundo del vino. Desde hace 8 años trabajo en una bodega de un pequeño pueblo del centro de la isla. Desde entonces, los viajes se ha reducido a las pocas épocas del año en al que podemos coger vacaciones, de ahí que la afición de escribir se haya convertido en un cómodo sustituto. Si no se puede viajar físicamente a sitios, por mero placer, nada impide hacerlo con la mente, leyendo y creando mundos propios.

Aficiones: Como dicen los que me bien me conocen, soy ”friki” de amplio espectro. Mis aficiones las resume Serrat en esa fantástica canción de Mediterráneo, cuando dice eso de: “soy truhán soy embustero, me gusta el juego y el vino, tengo alma de marinero”.   Aparte de tan insignes “hobbies” , me gusta leer y los libros en sí. Soy tanto ávido lector, como bibliófilo sin remedio. Soy esgrimista, excursionista (sobre todo gastronómico), cinéfilo empedernido, motero, recoge bichos-plantas y piedras, melómano adepto de Mozart y Metallica; en fin no sé, me gusta la vida cultural compartida con los míos.

Rasgo más sobresaliente de tu personalidad: Diría que la  capacidad de adaptación, la resiliencia que se ha puesto -desgraciadamente- tan de moda en estos últimos tiempos. Me ha permitido  aplicar con éxito el estoicismo a muchas situaciones de la vida, facilitándome el vivir en muchos ambientes y conocer a gente de toda ralea.

Cuéntanos por qué decidiste ser escritor: Juntaletras más que escritor sería el término que se me ajusta. Escribir lo llevo haciendo desde pequeño, pero si antes hablábamos de los rasgos de personalidad el otro lado de la moneda se lo llevaría la falta de constancia. Empezar a escribir algo es fácil, llevarlo a buen puerto y terminarlo es harina de otro costal. Ya fuera porque la idea no pasaba de un relato, o que no era lo suficientemente buena para generar el necesario interés que requería el desarrollarlo, en los cajones se han ido acumulando los papeles de una historia tras otra.

La falta de tiempo, o la tranquilidad mental indispensable para sentarte frente al teclado con mayor o menos asiduidad a desarrollar una historia, se vio resuelta en estos últimos tiempos, lo que me ha facilitado unir varias historias que tenía colgando del cacumen y dar con la tecla (nunca mejor dicho), de una historia lo suficientemente interesarte para que cogiera vida propia y me “pidiera” a gritos el ser escrita.

Eduardo Mendoza

Otro motivo, no menos importante, es un lugar común entre los lectores que suelen leer con asiduidad ¿ Cuántas veces no se ha terminado un libro y el lector ha pensado en otro final alternativo? O un personaje que no llegó a aparecer, un diálogo que nunca se dijo, o una visión sobre un tema que no se ha llegado a plasmar. En resumen, ¿cuántas veces hemos querido leer algo que no se ha escrito? Pues eso.

Autores preferidos y por qué: Esto es como los agradecimientos en los Oscars, es imposible acordarte de todos y saber a quién debes más. Por eso señalaré a dos y el resto que me perdonen la omisión.

Eduardo Mendoza. Me parece un escritor como la copa de un pino. Leyendo sus obras hace que parezca que escribir es fácil. Creo que tiene un don especial para aunar la literatura pura con la vis cómica que toda situación tiene. Mendoza tiene el gran mérito de encontrarla.

Alejandro Dumas. Fue el creador de la literatura para y por el entretenimiento. Sus escritos (junto al siempre olvidado Marquet) han sido los mimbres del ideario de la literatura y el cine de  aventuras, era un cronista de las pasiones humanas puestas al servicio de la historia. Un escritor que es capaz de crear en una misma novela a los personajes que aparecen en los Tres Mosqueteros tendría que acceder directamente al apartamento en la Torrevieja del Parnaso escritoril

Y por supuesto, como propina,  el tío Dostoievski. Nadie, jamás, volverá a plasmar el alma humana como lo hizo el más ilustre hijo de la madre Rusia.

Tu obra favorita de otro autor: Favorita no es que sea, pero elegiré “Escupiré sobre vuestra tumba” de Boris Vian. El motivo de la elección fue más el momento de leerla y sobre lo que leí lo que me hace escogerlas entre la inmensidad de obras literarias escritas hasta la fecha. Leí  la novela en mi temprana adolescencia y de ella me quedó grabado que había otra forma de escribir. Lo descarnado, sucio y gamberro de la novela me marcó, dando una vuelta a lo que hasta entonces llevaba leído.

Tu obra favorita de las que has escrito: Como mi anterior trabajo fue un considerable ladrillo sobre paleontología de la comarca que vio nacer, no me queda más remedio que elegir la novela por la que estamos aquí: “Anima Requiem”. Como punto a su favor diré que es la novela que por tres veces empecé a escribir y que finalmente ha visto la luz en la forma que siempre había imaginado.

Tu estilo literario: La novela la podríamos encuadrar dentro de la literatura de misterio, aunque en sus páginas he intentado plasmar otros géneros diversos como el de aventuras, la clásica novela negra  y la parodia humorística para aliviar la carga metafísica de las reflexiones de sus distintos personajes.

Una cita de un autor que te guste: “No era el hombre más honesto ni el más piadoso, pero era un hombre valiente”. Con esta frase Arturo Pérez Reverte creó un personaje que ya es un clásico de la literatura española. Como con el Quijote, la primera frase de un libro puede marcar historia.

Obra en la que te encuentras trabajando en la actualidad: Actualmente tengo en marcha una terna de proyectos en distinto estado de avance (o de descomposición según se mire). Dos novelas de temática negra ambientadas en las Baleares en distintas épocas y una tercera de temática más gamberra sobre la fama de la creación literaria y el daño que esta puede hacer al escritor.

Algo sobre tu manera de entender este mundo: Me gusta leer filosofía. Entre los montones de pensamientos de grandes hombres y mujeres que van quedando por la posteridad uno destaca sobre todos: Nunca nos pondremos de acuerdo en nada. Llevamos siglos discutiendo las mismas cosas sin llegar ni a un atisbo de lo que llamamos verdad. Nos gusta perdernos tanto en cómo llamamos a cada árbol del bosque que para cuando queramos verlo en su totalidad el superdesarrollo industrial, del que somos esclavos y capataces, lo habrá calcinado por completo.

Por eso es tan importante la cultura como medio para transmitir el conocimiento aprendido entre nosotros que ahora vivimos, y legarlo a los que vendrán; contarles como creíamos que era el bosque y hasta donde llegamos en su caracterización, para que así, con un poco de suerte, las nuevas generaciones no pierdan el tiempo empezando a nombrar de nuevo los mismo árboles y puedan terminar la tarea para poder ver, finalmente, todo el conjunto.

Tus proyectos inmediatos: Por el momento mis proyectos siguen con el presente. Me gusta hacer vino y me gusta escribir historias en los ratos libres. Esas, de momento, siguen siendo mis sencillas aspiraciones…y tal vez, comprar alguna vez un billete de lotería…¿Quién sabe?

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