Miquel Verdaguer Turró

 

Miquel Verdaguer Turró autor del libro Nadine. Editorial Adarve. publicar un libroSabéis donde esta Sant Antoni de Calonge? Pues allí vivo yo, un pueblecito de la provincia de Girona, en el incomparable marco de la Costa Brava, lleno de calas preciosas y románticas, que debéis escribir en vuestra agenda para visitar cuando tengáis oportunidad. Tengo una edad que alberga muchas experiencias pero con algún que otro sueño por cumplir, como volver a recuperar uno de mis hobbies preferidos como es viajar y conocer mundo. Estoy casado con un hijo mayor y otro pequeño adoptado hace siete años. Mi vida profesional transcurre en medio de adolescentes como profesor de secundaria. Soy doctor en filosofía, una materia que siempre me ha apasionado y de lo que siempre me he sentido orgulloso. Además tengo un Master en Bioética, materia que me ha ayudado a saber y comprender muchísimas cosas y situaciones de nuestra vida, en temas como el aborto, la eutanasia, las desigualdades y un sinfín de cuestiones vitales y mortales para las personas. Y para complementar mis estudios también tengo una licenciatura en Religión. Siempre tengo tendencia a fijarme en la parte más espiritual de las cosas, de los temas y problemas que han marcado y están marcando nuestra sociedad.

Soy una persona sencilla, con una gran capacidad de esfuerzo que intento transmitir a mis alumnas y alumnos, tenaz en lo que persigo y con un punto de mal humor. No soy rencoroso e intento empatizar con los demás.

Sant Antoni de Calonge

La lectura es una de mis aficiones, novelas sobre todo, pero también como no, libros que traten sobre filosofía, sobre cuestiones de vida, reflexiones sobre bioética y algún que otro libro con tintes un poco más científicos. También me apasiona el deporte en general, sobre todo fútbol, baloncesto y me gusta mucho nadar y andar aprovechando el sol del que disfrutamos aquí en la costa junto con la brisa marina.

Mis primeros pasos en el mundo de la escritura fueron con mi tesis doctoral sobre filosofía. Siempre me ha apasionado el mundo de la lectura y como lo principal para la lectura es que haya escritores que escriban, me decidí a escribir primero sobre filosofía, sobre bioética y después me aventure con una novela. He escrito otros libros como “Entre la vida y la muerte” sobre casos de pacientes en estado vegetativo, algunos de los cuales estaban a favor de la eutanasia, ley aprobada por el Congreso de los Diputados últimamente. También ha escrito artículos de opinión en algún periódico.

En cuanto a autores preferidos, nunca me ha planteado tener alguna autora o autor preferidos; me ha interesado sobre todo la novela. Tampoco puedo responder con un solo ejemplo a qué libro me ha gustado más, han sido varios y de autores diversos. Mi obra favorita de las que he escrito es la que he citado anteriormente, escrita después de entrevistas con familias y conjuntamente con mi pareja. La mayor parte de mis trabajos son ensayos sobre filósofos o filosofía en general y temas de interés humanitario.

Una cita que me guste, y más ahora con la ley de eutanasia aprobada, es del filósofo Salvador Pániker cuando dijo algo como “la eutanasia no es un delito, es una prueba de amor”. En la actualidad no estoy escribiendo nada, aunque si estoy pensando en algunas posibilidades.

Sobre mi manera de entender el mundo, lo veo en constante evolución e involución a la vez. No creo que sea esto una contradicción. Evolucionamos desde el punto de vista tecnológico, pero involucionamos en materia de derechos individuales y debido a la pandemia también a nivel social. Hablamos mucho de solidaridad, pero practicar ya es más costoso. Somos especie humana, aunque a veces esto queda en entredicho. Vivimos una época difícil, pero los seres humanos tenemos la sartén por el mango para ser capaces de seguir adelante y aprovechar las nuevas oportunidades que nos brinda esta nueva época. Vivimos en un mundo donde hay que denunciar muchas injusticias, denunciar que muchos derechos básicos no se cumplen y que hay que sacar grandes dosis de humanismo a nivel individual y de asociaciones, dado que desde los gobiernos esto no se da. Es un mundo preocupante, y quienes más me preocupan son los jóvenes. Es un mundo bastante cargado de hipocresía, e incluso de mucha imbecilidad que, a menudo nos descalifica como seres humanos, sobre todo a la clase gobernante y pudiente económicamente. Vivimos en un mundo en el que la clase trabajadora tiene que salvar a los bancos, pero los bancos echan de su casa a los trabajadores cuando estos no tienen recursos para cubrir los gastos de la vivienda. Este es el mundo de hoy, pero un mundo mejor podría existir. Tenemos que luchar por el futuro superando el presente que vivimos.

Mis proyectos inmediatos, en lo literario seguir escribiendo aunque no sé aún sobre que escribiré. En lo personal, seguir en mi trabajo que me apasiona, cuidando a mi familia a la que amo, y pensando en que un mundo mejor es posible si la sociedad se empodera y aporta iniciativas para adelantarse a la profunda incompetencia de muchos de aquellos que han salido vencedores en campañas electorales.

Comentarios cerrados.