Ramón Corominas

 

Ramón Corominas Todo confluye en Urús. Editorial Adarve, Editoriales de EspañaYo no tenía previsto nacer, pero «me nacieron» en Barcelona un 30 de Julio de 1944. Para los que las matemáticas no sean su fuerte, tengo setenta y cinco años. Casado con Mireia (¡y que dure!), tenemos dos hijos, Silvia y Alexis. Silvia nos ha proveído de dos fantásticos nietos, Mariona, de dieciocho años, y Miguel, de catorce. Ellos viven en Madrid y nosotros en Barcelona, pero con los viajes que ya hemos hecho con RENFE, pronto tendremos en propiedad un vagón del AVE.

Estudié Maestría Industrial en pintura y decoración, peritaje mercantil… y me «regalaron» el título de programador informático cuando se creó el Instituto de informática… por convalidación, pues llevaba años tajando en NCR, una multinacional informática. Trabajé en tres multinacionales informáticas de tres continentes diferentes, así que viajé más de lo que quería y obtuve decenas de diplomas de formación de diferentes procedencias (de cocina, ninguno, lo siento). Los últimos quince años de mi vida laboral trabajé como subdirector general en un grupo asegurador, con el objetivo de implantar la digitalización, innovar en tecnología y en metodologías de trabajo. Me divertí muchísimo, tuvimos éxito y, encima, me pagaron (debe ser pecado).

Mi afición a la escritura comenzó a una edad relativamente joven, a los ocho años. Escribí una «novela», El Tranvía, de tres páginas, y produje tres ejemplares (a mano). Fue un éxito y se agotó la edición. Vendí uno a mi madre, otro a la chica de servicio que teníamos y el tercero a una vecina.

A los veinticuatro años empecé a escribir libros, todos técnicos y, hasta mi jubilación, publiqué doce libros, una enciclopedia con Planeta, decenas de artículos en revistas, y varias metodologías de innovación en ventas y organización.

Me jubilé con setenta años y me dediqué al dibujo. Estrepitoso fracaso. Era capaz de reproducir un edificio, pero no lograba captar la expresión de la faz humana. Lo dejé.

Vistas de La Sagrada Familia (Barcelona).

A los setenta y dos volví a la escritura, ya dedicado totalmente a la novela. Desde entonces, he escrito veinte novelas, de las cuales tres ya se han publicado y cuatro más salen al mercado entre Julio y setiembre 2020. Son de temas variados, de amor (tipo Corín Tellado, años 1965), de ciencia (lo que el futuro nos depara con la ya próxima lectura de nuestra memoria), de ficción, narrativa… y quería escribir una que llamaría Don Quijote de la Mancha pero descubrí que alguien la había ya escrito unos siglos antes.

Aficiones: En cuanto a deportes, jugué al baloncesto desde los trece años y, en competición, hasta los sesenta y uno. Mi último equipo lo creé yo con cuarenta y ocho años para seguir jugando, se llamaba Club Deportivo Gracia, pero la selección nacional nunca me llamó.

Llevo veinte años jugando al Pádel, pista de dobles, uno contra uno y toda la pista (es el «pádel de hombres»). Natación cuando se tercia, fútbol en verano y ping-pong… donde he ganado varios trofeos, sobre todo a menores de trece años.

Juegos de salón, soy «profesional» de dominó y canasta. Un montón de trofeos (si pierdo, me lo compro yo).

Leo tanto periódicos como libros de diferentes tipos, y he de reconocer que siempre sobre papel…

Rasgo más sobresaliente de mi personalidad: Creo que ser empático me ayudó desde mis inicios. Trato de evitar la mentira (siempre que me es posible), y también trato continuamente de ir «borrando» el machismo que nos inculcaron a los de mi edad en 1950-1970, tanto la iglesia como el gobierno o la propia sociedad de aquella época.

Me gusta el buen humor y lo practico cada día.

En la actualidad soy ateo, apolítico y ácrata. Trato de ser hedonista utilitario, ser feliz logrando que muchas personas te quieran y tú quieras a muchas personas. Todo lo demás es totalmente accidental.

No daré ni una gota de sangre ni un minuto del tiempo que me queda por defender «una tierra» (Catalunya, Madrid, Sebastopol o Tokio…). Por las personas que quiero y que me quieren… todo.

Por qué decidí ser escritor: Yo creo que cuando nací, en lugar de regalarle ropita a mi madre, le debieron regalar bolígrafos y plumas estilográficas, pues siempre me ha gustado escribir. Y siempre me ha gustado compartir mis conocimientos con los demás, por si pueden ayudarles en su profesión. En la actualidad regalo (sí, sí, gratis) mis libros en el sector asegurador (en formato PDF) a cualquiera que me los pide, solo para ver si le pueden se útiles. Si usted los quiere, envíeme un mail a ramoncorominas@telefonica.net

Quiero llegar a publicar treinta novelas (¡¡o más!!) antes de que todos os libréis de mi presencia.

Autores preferidos y por qué: Primero, lo que un autor serio debe decir para quedar bien (es verdad lo que digo).

Me ha encantado leer a Yuwal Noa, Eduard Punset, porque me ayudan a entender tanto nuestro pasado como nuestro futuro como raza humana.

Me gusta entretenerme con novelas de Ken Follet, de Sarah Lark, de John Grisam, de Javier Cercas…

En «otro registro», me entusiasmó Sin noticias de Gurb, de Eduardo Mendoza. Desearía ser capaz de escribir un libro con el sanísimo humor de este.

De joven leí a Emilio Salgari, Julio Verne…

Pero… tengo un vicio oculto, que practico a solas, cuando nadie me ve. Me encanta Calvin y Hobbes, Superlópez, Ásterix y Obelix… ¡Mafalda! (como decía la última frase de la película Con faldas y a lo loco, «nadie es perfecto»).

Mi obra favorita de otro autor: Como lo que es más reciente impregna más tu opinión… me decido por Sapiens de Yuwal Noa. ¿Sabe el lector/a por qué el hombre se impuso a todos los animales hace miles de años?

Si puedo pedírselo, lea este libro.

Mi obra favorita de las que he escrito: Mi obra favorita no es la mejor que he escrito… o que escribiré. Todo confluye en Urús ha sido la novela que he escrito con más cariño. Dedicada a mis nietos, que viven en Madrid, pero con los que he compartido todos sus veranos, uno o dos meses cada verano, en nuestra pequeña torre adosada de Urús, en la Cerdaña catalana.

Esta novela puede recordar la película Vidas cruzadas de Robert Altman.

Amor, asesinatos, ciencia ficción, compañerismo, diversión… con una serie de personajes que confluyen un mes de agosto en este hermoso pueblecito del norte de Cataluña.

Mi estilo literario: Me es difícil describir mi propio estilo, mis novelas pueden parecer escritas por diversos autores.

Quizás me defina el hecho de querer que en mis novelas «pase algo» continuamente, que haya muchas conversaciones entre los personajes… no quiero (y no sé) utilizar cien líneas para describir un comedor o un paisaje. Sorry very much.

Cuando empiezo una novela, parto de una idea base: un pueblo, una noticia, un personaje… y nunca sé cómo va a acabar. Cuando termino de escribirla (normalmente en 100 – 150 horas), la reescribo toda y acostumbro a cambiar un 30% del contenido inicial.

Una cita de un autor que me gusta: No es de un autor concreto, aunque alguien la pronunciaría por primera vez y no creo que fuera Woody Allen o Groucho March:

Más importante de lo que se sabe, es saber que se hace con lo que se sabe.

Se asocia al intelectualismo Socrático (busque en Wikipedia si quiere profundizar en ello).

Yo no me canso de decírselo a mis nietos cuando obtienen una nota en un examen que es inferior a lo que esperaban y se «desfondan».

Obra en la que me encuentro trabajando en la actualidad: Un cambio en mi línea de trabajo. Después de documentarme mucho, conversar con hombres y mujeres que admiro… estoy escribiendo La larga travesía del feminismo.

Una vez lo finalice, lo daré a leer a mujeres y hombres que creo activistas en la igualdad de oportunidades. Su opinión decidirá si llego a publicarlo o lo abandono en un fichero de mi ordenador.

Algo sobre mi manera de entender este mundo: Tengo la edad que tengo. Con salud, pero con realismo. Algunos de mis coetáneos dirían aquello de «Por lo que me queda dentro me… en el convento».

No pido que todos los lectores lo entiendan, pero no me importaría morir esta misma noche si fuera rápido y sin dolor. Pero, mientras viva, cada mañana se abre una nueva ilusión: ¡Hoy toca pádel!, ¡hoy toca dominó!, ¡hoy salimos con los hijos o los nietos!, ¡hoy escribo hasta que me duela la mano!, ¡hoy «toca»!….

Mis proyectos inmediatos: En lo literario, pararme a pensar más de lo habitual en el contexto de una nueva novela y lograr escribir una con un mínimo de trescientas páginas. Y una de humor. Que provoque constantes sonrisas al leerla.

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