Ligia María Orellana

 

Vivo en el sur de Chile, tengo 35 años y estoy casada.

Nací en El Salvador, en Centroamérica. Soy psicóloga social. Llegué a Chile a estudiar una maestría y después me fui al Reino Unido a estudiar el doctorado. Me dedico a la investigación sobre bienestar subjetivo, prejuicio y representación en los medios (especialmente ficción) de poblaciones LGBTI. He escrito cuatro libros, tres de cuentos y una novela, y ocasionalmente escribo columnas de opinión. Vivo con mi esposo, también investigador, y dos gatos que son bastante decentes.

Aficiones: dedico tanto tiempo como puedo a leer, escribir y dibujar tiras cómicas (sobre todo muñecos de palitos intelectualoides). En mi corazón, estas actividades son mi verdadero trabajo, aunque no me pagan por eso, mientras que la academia es un pasatiempo de tiempo completo que me permite alimentar a los gatos.

Rasgo más sobresaliente de tu personalidad: se me hace fácil escuchar a los demás, adoptar su punto de vista e imaginar lo que sienten, aunque también sé que no es una consideración que todo el mundo se merece por igual. Pero para mí esta es una manera de aprender y de tomar una posición informada sobre temas que creo importantes.

Cuéntanos por qué decidiste ser escritora: No diría que decidí ser escritora. Un día en cuarto grado escribí una historieta, mis compañeros se rieron de ella y heme aquí. Perdí buena parte de mi audiencia cuando les llegó la pubertad, pero no es la atención de la gente lo que me mantiene escribiendo. Mi primer libro fue un golpe de suerte y quizás el segundo también; el tercero fue un salto de fe. Mi tesis de doctorado trataba, en parte, sobre los engranajes de la ficción y finalmente con ese conocimiento me animé a escribir una novela. Esencialmente, escribo para aprender y para compartir esto que aprendí con otras personas, con la esperanza de que a alguien más le sirva.

Autores preferidos y por qué: Uno de mis primeros autores favoritos fue Salarrué, un escritor salvadoreño, por sus Cuentos de cipotes. Luego vino Edgar Allan Poe, pero no por sus historias de terror sino por las humorísticas y de sátira, aunque son menos conocidas. El punto en común que me atrajo de las obras de estos autores es que el humor y lo absurdo en sus historias permitían expandir las realidades de las que hablaban. Me gustaría poder hacer eso. Actualmente no tengo autores favoritos, pero quiero mucho a Oscar Wilde.

Tu obra favorita de otro autor: Al igual que con autores, en este punto de mi vida no tengo una obra favorita. Pero por mucho tiempo mi obra favorita fue El club de la pelea de Chuck Palahniuk. Primero vi la película, para analizarla en una clase de filosofía cuando tenía diecisiete años y cargaba con una monumental crisis existencial, así que la historia me marcó. El libro es igual de bueno (o debería decir que la película lo es), no solo por la trama sino por la cantidad de ángulos desde los que puede leerse.

Tu obra favorita de las que has escrito: La más reciente, En caso de avistar monstruos marinos. Son un puñado de historias en una sola y además tiene vista al mar.

Tu estilo literario: Ficción, ojalá con algo de humor y absurdo para que la realidad se doble un poquito y los personajes con ella. Ojalá que sea una historia verosímil sin ser verídica y lo bastante ambigua para quien la lea pueda hacerla suya una vez salga de mis manos.

Una cita de un autor que te guste: «La mayoría de nosotros no podemos apresurarnos, hablar con todos, conocer todas las ciudades del mundo, no tenemos tiempo, dinero o tantos amigos. Las cosas que estás buscando, Montag, están en el mundo, pero la única forma en que el tipo promedio verá el noventa y nueve por ciento de ellas es en un libro». Ray Bradbury, Fahrenheit 451.

Obra en la que te encuentras trabajando en la actualidad: Nada que tenga pies y cabeza todavía, aunque de todos modos una historia solo tiene pies y cabeza cuando se termina de escribir.

Algo sobre tu manera de entender este mundo: Siempre tengo presente el concepto de «Umwelt», que implica que distintos organismos perciben el mismo entorno de acuerdo con su capacidad sensorial. Aunque vivan en el mismo ambiente, cada organismo experimenta un mundo distinto, una realidad única según su percepción. Este concepto se usa para hablar de distinciones entre especies (quienes perciben el entorno a través de olores, o de sonidos, o de espectros electromagnéticos), pero creo que también sirve para hablar de la gente. Todo esto para decir que nuestro conocimiento del mundo y de los otros es limitado. Lo que nos puede salvar de ser injustos y miserables con los seres que nos rodean es la imaginación, poner atención y tener un tanto de humildad.

Tus proyectos inmediatos: Quiero volver a escribir en un blog y hacer tiras cómicas, aunque la vida se interpone constantemente. Estas actividades encapsulan mi «lugar feliz» y, en retrospectiva, me han permitido desarrollar las habilidades que me abrieron puertas en el ámbito académico y en el literario.

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