Erick Bastidas González

 

Nací en 1983, y actualmente resido en la ciudad de Nagua, Provincia María Trinidad Sánchez, República Dominicana, desde hace 10 años.

Vine al mundo en Caracas, Venezuela, pero viví toda mi infancia y temprana juventud en Isla Margarita; un hermoso rincón insular, muy apartado, en el oriente del país. Aquel lugar provinciano, bañado con las aguas del Caribe, me dejó impregnado de vivencias intensas y recuerdos oníricos. Soy hijo único, criado en un hogar convencional con padres humildes y emprendedores. Desde niño fui un lector amaestrado que devoraba todo lo que caía en mis manos, desde una revista científica, pasando por las biografías de ilustres personalidades, fanzines, los cuentos de Horacio Quiroga, hasta los más humildes versos de poetas como Luis Enrique Mármol. Soy ingeniero industrial y he ejercido mi profesión a la par que he desarrollado mi pasión por la literatura. Podría decirse que en ese aspecto he llevado una doble vida; de día tenía mi empleo normal, para lo que me había preparado en lo académico, y de noche daba rienda suelta a mi imaginación, peleándome a muerte con el teclado de mi laptop, intentando darle forma a lo etéreo.

Aficiones: Generalmente mi gran pasión es leer, pero, aparte de los libros, siento una inmensa atracción por el mar. Quizás porque crecí a su lado, y siempre, incluso hasta hoy, he permanecido cerca; una atracción tan fortuita como inconsciente, primero en el Caribe de mi infancia, y ahora en el Caribe profundo de las Antillas Mayores donde me encuentro. Más allá de eso me considero un buen nadador, y de vez en cuando practico la pesca. Me fascina el ajedrez, el cual he jugado desde chico, y, aunque apenas llegué al mínimo nivel de competitividad, lo sigo practicando y desentrañando su naturaleza lógica que me ayuda a pensar y plantear quimeras literarias. También soy un cinéfilo consumado, adoro ir al cine, estar al tanto de los estrenos de cartelera, no me canso de leer crítica cinematográfica, quizás porque entiendo a perfección la simbiosis que este arte tiene con la literatura; además me nutre de ideas, incluso cuando acabo inmerso en los intríngulis de la farándula que se cuelan en las webs. Soy una esponja para todo lo que venga de la cultura popular, y luego filtro, depuro, y finalmente moldeo para mis ideas posteriores. Disfruto los momentos familiares, las amistades probadas, los lugares íntimos. Amo la buena comida, en eso podría ser tan exigente como los franceses. Así mismo soy para la música; con una lista muy decantada de gustos predilectos, entre los más sobresalientes están Gustavo Cerati y el español Manolo García por sus letras surrealistas y su sonido ecléctico. También escucho música electrónica progressive, y tengo una lista de soundtracks de películas que coloco mientras escribo porque me ayudan a pensar.

Rasgo más sobresaliente de tu personalidad: Intento al máximo ser extrovertido, pero al final del día tiendo a buscar el sosiego de la soledad. Odio la polémica, por ende esquivo las confrontaciones innecesarias más no así las discusiones trascendentales. Soy de los que se retracta y pide perdón cuando la verdad me escupe en la cara, y de los que no tienen clemencia cuando me cuestionan por ejercer mi opinión. No soy estático, un poco errante, aunque siempre estaré buscando ese hogar ideal. No creo en la unidireccionalidad, más bien en el movimiento, para mí la vida es una vía de doble sentido, vas y vienes según te toque, algunas veces puedes sentir que vas a alguna parte, otras, que estás dando vueltas, pero, si te fijas en los detalles, siempre hay algo que ha cambiado; el truco es darle valor a esos pequeños cambios, es en esas cosas sencillas donde radica la verdadera felicidad.

Cuéntanos por qué decidiste ser escritor: Admiro a los que descubren esta vocación desde el principio, desde que tienen uso de razón, pero no es mi caso, más bien es todo lo contrario. Jamás pensé en ser escritor, no era algo que estuviera entre mis metas, a pesar de que siempre fui un lector avezado y curioso. Pienso que lo mío es consecuencia de una serie de eventos personales que me llevaron a un punto de inflexión, donde comenzaron a aparecer preguntas existenciales y motivaciones ocultas. Mis primeros desahogos fueron versos insulsos que componía a la carrera, con lápiz y papel, en los pasillos de la universidad. Después vinieron incursiones más profundas, los primeros intentos de cuentos, muchos de ellos se perdieron para siempre, solo un puñado aguarda ver la luz algún día. Luego me enamoré del lenguaje al leer las Novelas Ejemplares de Cervantes, entonces empecé a plantearme seriamente escribir una historia más compleja. No fue hasta después de leer algunas obras de los autores del Boom, y estudiar sus técnicas, que decidí aventurarme.

Autores preferidos y por qué: Creo que he ampliado hasta donde he podido mis lecturas para tener una visión actualizada y más completa de la narrativa en general. Pienso que como latinoamericano tienes obligatoriamente que hurgar dentro de nuestro canon, que básicamente son los autores del Boom, entre ellos; García Márquez, por quien descubrí la sutileza de colocar adjetivos y adverbios con la intención de perfumar hasta el más rancio de los olores; Vargas Llosa, por quien descubrí el poder de los diálogos y lo sugestivo de los monólogos; Cortázar, por quien descubrí la osadía de escribir sin rumbo, sin tener una idea clara, solo por el instinto de crear y soñar. También le debo mucho al barroquismo de Carpentier, y mucho más a la universalidad de Borges. También me han marcado autores anglosajones como Faulkner, Hemingway y Noah Gordon. Y cuando creía que nada más podía sorprenderme, descubrí a Roberto Bolaño y su descomunal prosa hecha río, lo que hizo replantearme muchas cosas. Es lo hermoso de la literatura, nunca hay un punto final, siempre hay puntos suspensivos…

Tu obra favorita de otro autor: Yo era un tipo de lector antes y después de leer Los Miserables, de Víctor Hugo. Ha sido el libro que más me ha marcado como ser humano, y hasta el día de hoy sigue teniendo un influjo directo sobre mí. Tanto es así que lo considero la inspiración clave para mi primera novela. No es solo una obra, es el siglo XIX en papel, es Francia con sus aciertos y contradicciones, es la Europa soñadora y envalentonada, y es el romanticismo en pleno. Allí encuentras un mundo en el que te gustaría estar; uno que admiras y que al mismo tiempo aborreces. Después de encontrarte con semejante universo te queda la sensación de que la vida es una épica por contar.

Tu obra favorita de las que has escrito: El monumental, por supuesto, mi ópera prima.

Tu estilo literario: Intento ser un escritor versátil, por eso evito los encasillamientos, pero entiendo que cuando llevas a cabo un proyecto el tema o argumento que desarrollas tiende a mostrar ciertas características identificables de algún género o estilo en particular. Para El monumental, por ejemplo, usé el estilo de la épica histórica contada como una biografía laudatoria, pero al mismo tiempo tiene rasgos típicos de la literatura latinoamericana; como el matiz político, el conflicto social, la denuncia, y la anécdota histórica. No obstante, he incursionado en otros géneros a lo largo del tiempo, bien de manera experimental, o en busca de combinaciones que me den el realismo y la verosimilitud que necesito en mis historias. Actualmente intento engrosar el thriller psicológico, la novela metafísica, la trama conspiranoica, en un enfoque realista, con lenguaje millennial, con el propósito de encontrar mi propio y original espacio de creación.

Una cita de un autor que te guste: «Yo quise hacer de la tierra un paraíso para todos, terminé convirtiéndola en un infierno para mí», de Símón Rodríguez, escritor y humanista venezolano. (1769-1854)

Obra en la que te encuentras trabajando en la actualidad: Trabajo en mi segunda novela, una de corte autobiográfico con mezcla de géneros, tono surrealista, ambiente urbano; un poco de todo. Será algo totalmente diferente a lo anterior.

Algo sobre tu manera de entender este mundo: Veo mejor el mundo a través del prisma de la literatura; para mí es una especie de termómetro que me indica cuán cuerdo estoy, y cuán coherente es la realidad que me rodea. Actualmente, en América Latina hay un creciente gusto por el género fantástico y el de ciencia ficción, y es lógico que esto suceda pues los nuevos lectores, en su mayoría jóvenes de menos de treinta años que solo conocen la convulsionada sociedad postmoderna, buscan sentirse identificados con lecturas que se apeguen a los acontecimientos actuales; los mismos que parecen salidos de la mente de Aldous Huxley. Los escritores de ahora tienen un reto inaudito, uno que no tenían los de hace cincuenta años: llevar el ritmo de los acontecimientos, tan acelerados e insospechados como son, y luego vomitar sus inconformidades en forma de ideas casi que en tiempo real, para no perder el hilo de lo que pasa, y al unísono con las inquietudes distópicas de los lectores. Aún así, siempre habrá burbujas de bienestar, lugares desfasados, paraísos tranquilos, alejados de la tormenta; así también habrá refugiados en ellos, con gustos selectos, y, por supuesto, habrá escritores desapegados de la corriente, que amenizarán a sus lectores con formas más estéticas y temas más poéticos.

Tus proyectos inmediatos: Tengo, por lo menos, ideas para un par de novelas más, y para un ensayo sobre literatura venezolana que espero algún día hacer cuando vuelva a mi país. Por otro lado, pretendo expandir mis horizontes profesionales, incursionar en el mundo editorial que tanto me fascina e intriga, y si se me presenta la oportunidad me gustaría a aprender a hacer crítica literaria. Planeo asistir a eventos y tertulias próximamente. Por otro lado, quiero seguir cultivando mi carrera de ingeniería, y en la medida de lo posible trataré de sincronizarla con mi nuevo oficio.

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