María Cutiño

María Cutiño, escritora cubana. Editorial AdarveNací en un cayerío frente al mar, pero mis padres, siguiendo a la revolución y a Fidel, se trasladaron a la Ciudad de la Habana. Nos fuimos a vivir a un barrio maravilloso de nombre Buenavista donde no entraba ni la policía, por la delincuencia que vivía dentro, no faltaban borrachos, putas, ladrones, guapos y parranderos, que hoy son mis amigos del barrio. Mi madre era comunista así que, siguiendo la necesidad del país, estudié para ejercer como profesora de Biología en las escuelas secundarias de mi ciudad con solo dieciséis años. Trabajé dos años y cuando llegué a la edad adulta, y pude liberarme de mi madre, empecé a estudiar Psicología, que era lo que verdaderamente me gustaba. Nunca quise seguir los principios de la revolución; era demasiado rebelde para esa revolución: me gustaba tomar whisky, oír música de los Beatles y todo lo que la revolución prohibía, hasta que maduré y entré a formar parte del Partido Comunista, comenzando a dirigir instituciones infantiles, teniendo el honor de conocer al Comandante Fidel durante una de sus inauguraciones a los Círculos Infantiles. Este encuentro de cuatro horas cambió mi vida y la forma de ver la política. Dirigí por algunos años como jefe de personal en algunas esferas de la Corporación Cubana y luego en Firmas Extranjeras. Me casé muy joven para escapar de las amarras de mi madre, tenía dieciocho años, un marido maravilloso, pero demasiado mujeriego para mi condición de feminista, así que me separé después de ocho años con dos pequeñas de cuatro y cinco años. Me subí la camisa enfrentándome a una vida de soltera, bella y completa, donde no faltaban amantes y amigos que completaran mis días, un trabajo maravilloso y una familia increíble que me apoyaba y me ayudaban a crecer con mis hijas, gracias a mis hermanas y abuela maravillosas. En 1999 emigré a Italia, siguiendo a una de mis dos hijas que trabajaba en este bellísimo país como bailarina clásica, una carrera que me había agotado mas a mí que a ella, así que comencé a echar raíces. En ese entonces tenía cincuenta años, ahora acabo de cumplir sesenta y cuatro. Llegué con el corazón roto y una maleta vacía, sin ahorros, solo con algunas fotos y una fuerte educación intelectual. Nunca he creído en la suerte, siempre he sabido que mis conquistas eran solo merito mío, así que como emigrante empecé con cualquier trabajo, desde limpiar baños en los camping para turistas, en un bar como barman, que por supuesto me encantaba estar rodeada de botellas, y terminé abriendo una agencia de viajes.

La Habana, María Cutiño. Editoriales actuales de España, Adarve

Calle de La Habana, Cuba

Rasgo más sobresaliente de mi personalidad: La timidez, la capacidad de liderazgo, de trabajo, la capacidad de aventura… la sencillez, la arrogancia, el mal carácter, capacidad de reflexión, la confianza en lo que haces… Mi carácter es alfa, he dirigido desde los dieciséis años, siempre he sido jefe, con secretarias y trabajadores bajo mi mando, así que soy muy desordenada; no soy aventurera, soy toro, me gusta mi casa, mi jardín, mi mundo, voy de vacaciones cuando puedo, pero disfruto la música, un buen film de terror que son mis preferidos (mientras más muertos, mejor) y sobre todo los thriller psicológicos que me hagan pensar. Odio las comedias, los romances, lloro con un film o una canción, pero solo cuando estoy sola, nunca nadie me ha visto llorar; como decía mi abuela: “las lagrimas solo corren en casa, afuera te hacen ver débil”. Tengo un carácter maravilloso, mis sobrinas y mis nietos me adoran y mi familia me otorgó el sello de jefe del clan, que llevo con mucho honor, pero tengo a veces arranques de ira incontrolables donde podría matar, sin darme cuenta, pero estudié para aprender a controlarme. Confío plenamente en lo que hago, nunca me arrepiento de nada, utilizo mis errores como incentivos y sigo adelante aunque tenga que romper un muro, nunca dejo de probar.

Por qué decidí ser escritora: Desde que tengo uso de razón he leído. Mi primer libro, a la edad de seis años, se convirtió en un incubo para mis hermanas, que leía y releía todas las noches, hasta que empecé a contar historias para entretener a mis parientes durante los almuerzos en casa de la abuela, mientras mi madre me metía en castigo por hablar demasiado. Comencé a escribir cuando llegué a Italia, por problemas con la lengua, y ante la decisión de abrir una agencia de viaje para italianos, hablando solo español, me sobraba el tiempo, así que empecé a escribir sobre extracomunitarios, emigrantes, raíces, costumbres y culturas, naciendo así mis primeros cuentos: El cuentero, Girasoles para Babalu Aye y Mi abuelo negro y mi abuelo blanco.

Mis autores preferidos: Soy amante de Neruda, Isabel Allende, Gabriel García Márquez y José Martí. Me gustan los escritores que hablan de la tierra, de la patria, aquellos que llevan a la luz las historias olvidadas del nuevo mundo, donde tanta gente murió por obtener lo que somos ahora. Me gusta el lenguaje folclórico de nuestros pueblos, odio quien lo convierte en vulgaridades asociándolo a nuestras raíces, que de vulgares no tienen nada; admiro a los descamisados de nuestros pueblos y, como decía Violeta Parra,  “Gracias a la vida, que me ha dado tanto, me ha dado el sonido y el abecedario, con él las palabras que pienso y declaro: madre, amigo, hermano y luz alumbrando la ruta del alma del que estoy amando”.El amor en los tiempos del cólera. Editoriales de España, Adarve

Mi obra favorita de otro autor: Mi libro de cabecera es El amor en tiempos del cólera de  Gabriel  García Márquez. El amor entre Fermina Darza y Florentino Ariza, siempre soñé con el gran amor que nunca llegó, y los olores, zumo y colores de nuestros trópicos recreados por el autor.

Mi obra favorita de las que he escrito: Mi obra favorita es El camino del regreso, que terminé y nunca he publicado.

Mi estilo literario: Todos mis libros son novelas históricas enmarcadas en una época, no importa que tengan romanticismo, misterios, leyendas, thriller, siempre agregaré la historia y el contexto social, político e histórico de mi tierra para que no sean olvidados.

Una cita: Mi frase predilecta de Pablo Neruda: “El amor nace del recuerdo, vive de la inteligencia y muere del olvido”.

Actualmente me encuentro trabajando en…: Acabo de terminar el cuento Hombres, no dioses y estoy terminando una novela, El fantasma de la casona, además de un relato para niños que escribo junto a mi nieta de seis años, Un rayo de sol de nombre Melissa.

Aficiones: Amo el cine, el teatro, la ópera, la jardinería (sobre todo en primavera) y sentarme de frente al lago imaginando un amplio mar, con una copa de vino y un buen libro, en soledad.

Mi manera de entender este mundo: Hubo una época, hace tantos años, donde la gente hablaba sobre la vida y eran recordados sin escribir, pero la vida y las nuevas tecnologías nos llevan a enfrentarnos a nuevas metas y una de ellas es encontrase en un mundo virtual, donde las palabras cambiaron su vocabulario, donde mi nieta, en vez de contestarme cuando le pregunto cómo paso el día en la escuela materna, me responde con el dedo pulgar en alto; donde mi nieta de quince años, cuando chateamos, escribe sílabas llenas de emojis que a veces tengo que buscar en el diccionario de la rete. Ahora tenemos que cambiar la forma de escribir para un público que admira las series como El trono de espada y Harry Potter, donde la fantasía y la imaginación marginan las realidades; donde creemos en fantasmas, naves y extraterrestres, donde  un dios fue sustituido por un ídolo y una guerra de elfos por un  almuerzo en familia. Dejemos que la imaginación inunde la plaza, pero dejemos que la historia sea recordada y no olvidada.

Mis proyectos: Quiero ampliar mis libros porque tengo mucho que contar. Aunque me quedan muchos años en esta tierra, el día que me vaya y atraviese la puerta del más allá, quiero dejar muchas historias que se escuchen durante las noches.

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