Pilar Sanchez Álvarez

 

Pilar Sánchez Álvarez autora de Los nudos de una historia pequeña. Editorial Adarve, editoriales que aceptan manuscritosVivo entre dos polos opuestos, parte de la semana en una ciudad hermosa, siete veces coronada, de nombre Murcia, y otra, en una pedanía muy pequeña de Mula, El Niño de Mula, un lugar tranquilo, centro de peregrinación religiosa, a 40 km de la ciudad. Ya estoy jubilada, sigo casada con la persona extraordinaria que conocí en mi juventud y tengo tres hijos maravillosos.

Nací en el centro de Granada y cuando la nombro, surgen en mi cabeza la montaña blanca que la rodea, las placitas pequeñas llenas de árboles y bancos para descansar, el ruido del agua de sus fuentes, y claro, no puedo dejar de nombrar la Alhambra, el Generalife, la Cartuja, los Jerónimos, todos ellos lugares donde he jugado y visitado tantas veces.

Por circunstancias familiares, con cinco años me internaron en un Colegio de Jerez de la Frontera, y, como no acataba las normas establecidas, siempre estaba castigada sin salir de paseo los domingos.

¿Y como me castigaban? Encerrándome en la biblioteca, que para mí era un premio. En esas horas de encierro, me dediqué a buscar palabras un tanto malsonantes en el diccionario, a hojear libros de animales, y libros de arte, y cuando me aburría, cogía una cuartilla y escribía los versos más ripiosos del mundo, considerados en ese momento como verdaderas obras de arte, pero que después de releerlos, los rompía indignada y frustrada.

Como los castigos eran muy frecuentes llegué a mejorar esos poemas e incluso escribí algunos cuentos que también terminaron en la papelera. Llegué a escribir una obra de teatro cuyos personajes eran conceptos con características humanas, por cierto, que la perdí en alguno de mis traslados, porque aunque la obra era muy mala, a mí me gustaba leerla por el contenido.

Ciudad de Granada

Allí empezó mi afición a emborronar papeles, y como me costaba trabajo expresar mi sentimientos en la vida real, escribía diarios, reflexiones, e imaginaba mundos fantásticos de duendes, hadas buenas y malas, brujas…

Ingresé en la Facultad de Químicas de la Universidad de Granada, pero me casé y me fui a vivir a Marruecos, a la antigua zona del Protectorado Francés, al principio a Taourirt, luego al Aium para terminar en Oujda. Antes de casarme, hice los tres cursos de Magisterio en un verano, porque mi madre, mujer valiente y adelantada a su tiempo, quería un título para su hija y se lo entregué, junto al de profesora de piano, antes de la boda.

De esta época tengo grandes alegrías, pues mis tres hijos mayores nacieron allí, aunque el primero lo enterramos en Rabat, en un cementerio católico, con la asistencia de un fraile y una religiosa desconocidos hasta este momento y solamente nosotros dos.

En ese país viví anécdotas maravillosa, pero también un golpe de estado, una epidemia de cólera, un asesinato a un judío… Todas estas vicisitudes están plasmadas en un libro escrito por mi marido y por mí, a veces contando las mismas escenas, pero narradas desde nuestra propia percepción. El hecho de vivir otra cultura de costumbres tan diferentes, experimenté sensaciones distintas a la habituales hasta entonces, como los olores, las luces y los ruidos en los espectáculos, la forma de vestir y vivir, y todo esto alentó esa faceta semioculta de escritora.

Después de seis años magníficos, con costumbres francesas, volvimos a España, donde nació mi hija, a la Región de Murcia y aquí empieza mi carrera docente porque he seguido en ella hasta mi jubilación. He trabajado en Mula, Yecla, Cartagena, y en dos pedanías de Murcia, así como en la Consejería de Educación montando y coordinando los 101 Departamentos de Orientación de los Institutos de Educación Secundaria existentes en ese momento en la Comunidad Autónoma de Murcia.

Estudié y me doctoré en Filosofía y Ciencias de la Educación en la especialidad de Supervisión Educativa, título que me permitía ejercer como pedagoga, psicóloga o filósofa, y opté por presentarme a la especialidad de Orientación Educativa, y desde ella, saqué la cátedra de Psicología y Pedagogía.

Como mis tres hijos y mi marido son médicos, el ambiente sanitario ha estado presente en mi vida, lo que me llevó a interesarme por el tema de la salud en la escuela. Empecé pronto a prepararme y a trabajar sobre ello, uniendo educación y salud, consiguiendo durante seis años subvenciones de Sanidad para proyectos diferentes, como Educación y alimentación, Prevención de drogas, Cuida tu salud, Salud emocional, Favorecer la convivencia, Estrés docente, etc.

Pero mis intereses me llevaron a ocuparme de otros temas como el Empoderamiento o a realizar una investigación seleccionada por Educación sobre Las actitudes sexistas en el alumnado de la Comunidad de Murcia. Ambos proyectos están publicados, el segundo por la propia Comunidad.

El primer libro que publiqué fue sobre Los Auroros de Yecla. Yo no sabía de su existencia ni conocía sus actuaciones, por lo que formé un grupo de alumnos de bachillerato, casi todos estudiantes de música, con idea de revitalizarlos. Los Auroros, hombres de la huerta principalmente, músicos populares con canciones monocordes sin instrumentos musicales,  acompañados solamente por una campana, vinculados a la Hermandad de la Virgen de la Aurora, Virgen del Rosario, realizaban sus cantos, según los ciclos litúrgicos, de madrugada a la luz de un farol.

Me pasé las tardes enteras con el único Auroro que quedaba en Yecla, llamado Argimiro de 88 años, y con su hijo, en el estanco de su propiedad, con humedad y mostrador de madera, grabando sus cánticos, para escribirlos en lenguaje musical, porque consideraba una barbaridad que se perdiera esta tradición. Lo conseguimos y hoy hay un grupo de veintitantas personas, hombres y mujeres en esa Hermandad.

Dentro del ámbito educativo involucré a muchos profesores para realizar actividades dentro de sus materias para niños con necesidades educativas especiales, lo que dio origen a tres libros del Programa Planeade, y otro sobre el Programa de Adaptación Grupal.

Pero no descuidaba mi vena poética y mi vena imaginativa.

Una de las alegrías más grandes de mi vida literaria, por supuesto, fue el regalo que me hicieron mis hijos cuando depositaron en una editorial un dinero para publicar mis poesías y mis cuentos. El libro lo titulé Mariposas en mi ventana, pues eran esos pequeños fogonazos de colores surgidos en un instante y que luego los enterraba en un cajón, quizás por el falso pudor de mostrar esa parte de mí.

Hay otro libro del que me siento orgullosa, y al que dediqué mucho tiempo. Es un diario de una madre, María, donde expresa su asombro ante los acontecimientos que le toca vivir y que no entiende el motivo de ver morir a su hijo en una cruz. Lo llamé ¿Qué nos va a ti y a mí? Una visión de María, en su época y con las costumbres de una mujer judía, escrito en primera persona.

Cuando me jubilé hice la carrera de cinco años de Teología en los Franciscanos de Murcia, que pertenecen a la Universidad Antoniana de Roma. También cursé el Máster Universitario de la Facultad de Letras de la Universidad de Murcia, y como trabajo fin de Máster trabajé sobre una personalidad arrolladora, Don Olegario González de Cardedal, y tanto me impactó que presenté mi tesis doctoral sobre él en Roma.

Una tesis sobre un teólogo, iniciador de un camino inédito en ellos. Empezó a escribir artículos de periódico en el Ya, en el País, y en el ABC, siguiendo el ejemplo de nuestros grandes autores, como Machado, Unamuno, María Zambrano, etc., tratando todos los temas actuales desde su perspectiva y su formación teológica con un sentido crítico y certero. Esos artículos son verdaderos ensayos literarios con un gran conocimiento del lenguaje y de una gran maestría intelectual.

Sigo escribiendo artículos de sociología, de teología en varias revistas, pero siento la necesidad de contar historias, cuentos, poemas, ocultándolas en mis cajones. Hace años publiqué una novela titulada Intersección de dos vidas, la vida de una psiquiatra y la de una enferma, para presentar una historia de violación, asesinato, que lleva a la protagonista a la locura.

Y hoy, con la editorial Adarve, he escrito una nueva sinfonía de personajes entrelazados, situando la acción  en Morella, Rabat, Murcia… sitios que conozco y que me enamoran.

Aficiones: Siempre he leído mucho, porque es la principal afición que tengo. Me gusta viajar, conocer sitios nuevos, y me ilusiona tanto visitar lugares próximos como lejanos, porque en todos hay algo que me toca el corazón. También soy aficionada al cine, y me gustan todas las películas, excepto las de miedo.

Rasgo más sobresaliente de tu personalidad: Creo que el rasgo más sobresaliente de mi personalidad es la capacidad de trabajo, mi tenacidad ante las dificultades, así como el afán por conocer y saber. Soy decidida y con capacidad de buscar soluciones prácticas a las dificultades. Tengo empatía y aunque mis relaciones interpersonales son fluidas, soy introvertida en cuanto a mi yo personal.

Cuéntanos por qué decidiste ser escritora: He decidido escribir y dar a conocer mis escritos porque desde pequeña, cuando no sabía que decir o que hacer, cogía un bolígrafo y escribía y escribía, y casi siempre me ayudaba a pensar. Creo que por fin he vencido esa extraña timidez y quiero conocer la opinión de otros sobre esas cuartillas donde plasmo mi mundo imaginario.

Autores preferidos y por qué: Según las etapas de mi vida he tenido distintos autores preferidos.

Agatha Christie

Me fascinaba en los primeros momentos Agatha Christie con su Hercules Poirot y Miss Marple, la ciencia ficción de Isaac Asimon y Julio Verne, para pasar a leer novelas históricas como las de Walter Scott o Benito Pérez Galdós. Pronto me interesé por Aldous Huxley con su Mundo feliz que me fascinó, así como La Isla.

Hoy leo novelas actuales de todo tipo, pero con una particularidad. Antes terminaba todos los libros me gustasen o no, y hoy solo leo los que me engachan.

Sigo siendo uno de mis autores preferidos Don Olegario González de Cardenal, sobre todo los libros donde ha recopilado sus artículos periodísticos, y los ensayos, los dedicados a la antropología, la mística, la educación, la sociedad…

Tu obra favorita de otro autor: Tengo varias favoritas, pero la que más me impactó fue El Médico de Noah Gordon, porque me fascina el personaje de Ibn Sina o Avivena y Gordon lo presenta muy bien. Al leerla me gustó los relatos de las operaciones porque con su lenguaje me introdujo en ellas. Es entretenido y fácil de leer, aunque en algún momento el autor se desvía del tema. He visto la película, pero el libro es superior en todo.

Tu obra favorita de las que has escrito: La favorita de mis obras en Mariposas en mi ventana. Tengo varios motivos:

1º  porque la edición fue un regalo inesperado de mis hijos.

2º  porque me atreví a poner en la primera parte unos poemas.

3º  por esos cuentos escondidos hace tiempo que saqué a la luz.

4º  por el diseño de la portada hecha por mi marido.

5º  porque se la dediqué a mi nieto.

Todo ello hace que sea mi libro “redondo”, porque en él intervinimos todos.

Tu estilo literario: Creo que si tuviese que expresar el estilo literario de algunos de mis libros diría que existe gran diversidad: algunos son prosa poética, otros cuentos y otras novelas de ficción. Me gusta escribir relatos con acción, sin grandes descripciones y con tinte psicológico.

Una cita de un autor que te guste: La frase que más me gusta es una muy conocida de Tagore:

«Si lloras por haber perdido el sol, las lágrimas no te dejarán ver las estrellas».

¿Por qué me gusta? Porque es una frase positiva, que te hace seguir avanzando en la vida, que te impide el inmovilismo, que te anima a buscar las cosas buenas aunque estés pasando un mal momento. Es una frase para mí reconfortante.

Obra en la que te encuentras trabajando en la actualidad: En el momento actual estoy corrigiendo otra novela sobre la historia de una mujer singular, entrelazando su vida con los acontecimientos históricos de su tiempo plasmados en un pueblo de las Alpujaras.

Algo sobre tu manera de entender este mundo: Creo que la frase de Tagore expresa bien mi reflexión sobre el mundo, porque se puede aplicar a todos los ámbitos de la vida del hombre, tanto en sus relaciones interpersonales como intrapersonales.

En el mundo postmoderno o transmoderno, que nos ha tocado vivir, donde el relativismo, hedonismo y consumismo imperan, es necesario tener unos anclajes claros, unos valores como pautas de acción, para no sentirse a la deriva, y crear una “felicidad” falsa. El hombre tiene necesidades materiales y también espirituales, aunque algunos las nieguen, o intenten reducirlas a disgregaciones neuronales o simplemente a materia. El hombre busca la espiritualidad no necesariamente asociada a la religión, pero sí como fuerza interna que dinamiza todas sus dimensiones.

Creo firmemente que el hombre tiene la capacidad de cambiar, de transformar el mundo pero necesita de unos valores éticos, morales, políticos, económicos, sociales y religiosos.

Valores que permitan la superación, el levantarse cuando esta caído, el buscar la felicidad en las pequeñas cosas, en poder asombrarse y admirar la bondad, la belleza, el bien.

Tus proyectos inmediatos: Disfrutar de la época de paz y tranquilidad de estos momentos, publicar mi nueva novela, y seguir viviendo mi mundo fantástico creando personajes y situaciones con las que disfruto y me regocijo.

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