Caridad Martín Lara

 

Tengo treinta y dos años y vivo con mi pareja en Granada. Nací en Almería y crecí allí hasta los trece añitos con mis padres y mi hermano. De niña leía y dibujaba a todas horas. Nos mudamos en esa edad crítica llamada adolescencia al pueblo natal de mis padres en Córdoba. Vengo de una familia grande, humilde y maravillosa. A los dieciocho años mi mente inquieta me hizo viajar, salir del nido y estudiar en varios lugares y empezar varias carreras universitarias hasta dar con la ciudad que marcó mi trayectoria. En Granada estudié trabajo social y realicé un máster en gerontología social que pude costear a base de becas y de horas extra en la cocina de un gastrobar. Sin dejar de lado mis inquietudes artísticas, alterné los estudios con mi pasión por la fotografía y la música. Realicé varias exposiciones fotográficas, y formé un grupo de versiones de jazz y bolero que siempre me hicieron disfrutar desde el alma. Actualmente trabajo como tattoo shop manager en un estudio de tatuajes situado en el corazón de Granada. Mi trabajo me permite estar del lado del arte y la creatividad, y me ha dado la estabilidad necesaria para poder dedicarme a escribir como forma de supervivencia emocional. Soy una intensa.

Aficiones: La música, la lectura, la escritura y el dibujo desde mi infancia. Mi padre fue cantante y crecí dormida entre tablaos y verbenas. Desde entonces la música siempre me acompaña. El mejor regalo del mundo fue mi primer carné de biblioteca. Siempre arrastraba un baúl rojo lleno de colores por dónde iba. En la adolescencia el dibujo se transformó a través de la cámara en una forma de exploración interna. La fotografía me dejaba reflejar lo que no era capaz de decirme. Entendía lo que sentía a través del mundo que captaba en lo cotidiano. Las luces y las sombras de lo visual describían las palabras que poco a poco empezaron a cobrar protagonismo como forma de expresión en mi vida. Escribir fue siempre algo terapéutico y hasta hace pocos años no me había planteado compartirlo.

Rasgo más sobresaliente de tu personalidad: De mi personalidad el sentimiento de justicia y el sentido del humor. Soy un melodrama de cuidado. Elocuente y metódica pero poco constante y a veces perezosa. Me encanta hacer sentir bien a los que me rodean. Tengo genio y el don de la inoportunidad cuando exploto. Pero mi carácter es pacífico y paciente. Adoro las cosas sencillas y soy poco ambiciosa. «Consejitos doy pero para mí no tengo». Trabajadora, muy reflexiva y observadora.

Cuéntanos por qué decidiste ser escritora: Decidí escribir sin decidirlo. Cuando era muy pequeña escribía los cuentos que dibujaba. Esto me llevo a presentarme siempre a concursos o certámenes que me movían a aprender y crecer en el mundo de las letras. Cuando crecí el caos emocional era mi motor para escribir. Hasta que entendí que desde el dolor me era muy fácil escribir. Que la carencia o el vacío también formaban parte de algo que era yo. De las cosas que no también nacen las que sí. La poesía me enseñó a reconocerme y abrazarme. A darme cuenta.

Autores preferidos y por qué: Alejandra Pizarnik por su miedo a la soledad y mi terror por reconocerla. Julio Cortázar, por su inocente inteligencia emocional y su sabia inventiva de palabras no nacidas. Anaïs Nin, por su visceral sinceridad y empoderamiento de la feminidad. Leopoldo María Panero, por su existencia triste y su fragilidad de diamante. Charles Bukowski, por su realismo sucio y decadencia directa. Las mujeres de la generación Beat (entre las que destaco a Joyce Johnson), por recordarme a las olvidadas y ensalzar a todos esos personajes secundarios de la vida real que siempre fueron las verdaderas protagonistas.

Podría continuar con autores significativos en mi manera de escribir pero sobre todo ellos en sus distintos estilos han sido, sin duda, influyentes en mi forma de entender desde la narrativa hasta la poesía. De todos ellos quizás Julio Cortázar fue ese baile sin fin entre la prosa y poesía desde donde comencé a darle nombre y a sentirme cómoda con la prosa poética, estilo con el que comencé sin saberlo antes de escribir mi primer poemario.

Tu obra favorita de otro autor: Es muy complicado elegir una sola obra como favorita, pues de todas te llevas un trocito que compone algo en lo que te sientes a través del otro. Pero esa mágica empatía la percibo en cada verso de Alejandra Pizarnik. Cualquiera de sus poemas podría ser mi obra favorita.

Tu obra favorita de las que has escrito: El único libro hasta ahora, La mitad de mi silencio, es un poemario.

Tu estilo literario: Mi encuadre está más identificado desde siempre con la prosa poética. Sin embargo, escribir poesía me ha dado una libertad y un escondite donde jugar a ser vista. Las reglas del juego son tuyas, pero la forma de disfrutarlo es vuestra. Es tan maravillosa justo por la grandeza de entender una emoción tal y como cada uno la siente independientemente a como lo haga la persona que lo escribe.

Una cita de un autor que te guste: 

«Yo no sé de pájaros,

no conozco la historia del fuego.

Pero creo que mi soledad debería tener alas»

La carencia, de Alejandra Pizarnik

Obra en la que te encuentras trabajando en la actualidad: Actualmente estoy volviendo al origen. La prosa poética me hace sentir como en casa y me muevo en el lenguaje de lo cómodo. Estoy escribiendo sobre la raíz femenina de mi historia. Es un intento de reconciliación con mi ser mujer.

Algo sobre tu manera de entender este mundo: Me encantaría retirarme a vivir al campo, plantar tomates y comer del huerto. Escuchar música y cantarle a los que quiero. Seguir escribiendo desde el placer de hacerlo y desde la serenidad del que se detiene a contemplar lo que crece.

Tus proyectos inmediatos: Escribir y vivir.

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