Samuel Izquierdo – La esfera alada

 

Portada del libro La esfera alada de Samuel Izquierdo. Editorial Adarve, colección Verso y color. Publicar un libro

Palabra poética

Cada timbre de voz acerca el alma a su desembocadura, se convierte en su propio eco, que puede cicatrizar en la palabra poética si la tensión del verso no rompe la gracia de la escucha. Tiempo cualificado, sincronístico, del que hablaba Carl Gustav Jung, que interroga las alucinaciones auditivas para abrir dimensiones, portales a otras realidades más sutiles. Esta obra, en concreto, es un ejercicio de sinestesias que integra los paraísos artificiales como sombra del inconsciente colectivo, claroscuros que requiere el alma para la fecundación alquímica, más allá de la era digital, que exige su liquidación con la transparencia y clausura del lenguaje virtual. En definitiva, el erotismo de cada expresión propia es un acontecimiento no causal que rinde tributo a la eternidad del alma incluso en este bajo mundo.

Samuel Izquierdo, nacido de parto traumático, sin rastro de orgullo identitario. Secuelas; el llanto perpetuo. Vocación; no salir del anonimato. Estudios de Filosofía en la Universidad de Deusto, visita truncada a medio camino. Sin embargo, reconocimiento de la fauna y flora: misión cumplida. Fobia social en consecuencia: trabajos nocturnos como recepcionista de paradores o lavandero de calandra. Obsesión por la belleza constitutiva de la palabra tras una escucha atenta. Necesidad compulsiva de correr. Defectos: ser un cobarde para abandonar este mundo. Tendencia al celibato y cierto misticismo ilusorio. Expectativas elusivas: pasar el curso poético con buena nota y tatuarme una muesca más, como mandorla, en el dorso de la mano. Definitivamente no tuve elección: soy poeta, capaz o no lo dejo en sus manos.

Comentarios cerrados.