Xaro Cortés

 

Fotografía de la escritora Xaro Cortés. Editorial Adarve, Editorial Adarve de España, Editoriales de España, Editoriales actuales de España, Editoriales españolas, Editoriales españolas actualesNací el 18 de agosto de 1968 en Ontinyent, provincia de Valencia. Mi estado civil podría definirse como tremendamente enamorada de mi pareja, de mis hijos, nueras y de la vida en general.

Mi vida ha sido siempre de todo, menos aburrida. Soy hiperactiva, tengo mente de mono y el culo inquieto —que decía mi abuela—; pero no me arrepiento de nada porque todas mis vivencias me han llevado hasta el momento actual. No supe elegir bien a ninguno de mis dos maridos, más allá de tener con el primero a mis tres maravillosos e increíbles hijos. Sin embargo, los considero parte de mi aprendizaje de vida. Podría decir —y no sería mentira ni presunción— que es ahora en mi madurez cuando he encontrado al hombre de mi vida. De manera que no, la vida no termina a los cincuenta años. En mi caso, ha comenzado una maravillosa etapa.

¿Y a partir de ahora? A continuar disfrutando el presente sin agobiarme por el futuro y sin olvidar los acontecimientos pasados, porque ellos me han traído hasta aquí y me han enseñado a vivir la vida con energía positiva y una sonrisa desafiante.

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Panorámica de Ontinyent, Valencia

Mis aficiones: Durante más años de los que puedo recordar, he soportado que las personas de mi alrededor tildasen de afición mi pasión por la escritura. Nada más lejos de la verdad, porque escribir es una necesidad biológica en mí. Algo tan imprescindible como respirar. Además, me gustan la astronomía, la lectura, la naturaleza y escuchar buena música —aunque el orden de los factores no altera el producto—.

Rasgo más sobresaliente de mi personalidad: Aunque no creo ser la persona más adecuada para hablar de mí, pienso que, si tengo que definir los rasgos más sobresalientes de mi personalidad, comenzaría diciendo que soy una mujer sincera, que odia las mentiras y la falsedad humana y que eduqué a mis hijos desde niños a decir siempre la verdad, independientemente de las consecuencias. Prefiero una verdad fea a una mentira bonita. Dejando al margen esa máxima, siempre he procurado vivir mi vida bajo la ley del escultismo. Normas que aprendí de niña y que marcaron mi personalidad hasta el punto de llevarlas a la práctica desde entonces.

Por qué decidí ser escritor: Yo no decidí ser escritora, más bien fue todo lo contrario, la escritura me escogió a mí.  Escribir es mi profesión, no mi vida. Pero no concibo la vida sin escribir. Bueno, supongo que, como no sé tapizar sillas, de algo tengo que vivir.

Retrato de José Espronceda. Editorial Adarve, Editorial Adarve de España, Editoriales de España, Editoriales actuales de España, Editoriales españolas, Editoriales españolas actuales

Retrato de José de Espronceda

Mis autores preferidos y por qué: Mi pregunta favorita. Ni siquiera sé por quién empezar. Diría que más que autores favoritos tengo obras favoritas, porque no todas las obras de un mismo autor tienen por qué ser igual de buenas. Además, soy muy clasicona yo en esto de leer —sin menospreciar a los autores contemporáneos, por supuesto—. Por citar algunos de los que no puedo prescindir en mi vida ni en mi casa, Homero, Calderón de la Barca, Shakespeare, Tolstoi, Machado (Antonio), Espronceda, Bécquer o Cela.

Cuando de novela histórica se trata, me decanto por Manfredi, Christian Jack, Sebastián Roa y pocos más. Imagino que se trata de deformación profesional y que no puedo ver un anacronismo histórico, de manera que leo a quien pueda enseñarme en lugar de ponerme de mala leche. Si escribes historia, lo menos que puedes hacer es documentarte bien sobre el contexto histórico.

En cuanto a novela negra, siempre he sido de Ágatha Christie, a quien leía ya con diez años, aunque reconozco que algunas escritoras contemporáneas pisan fuerte en este campo. Me gusta más leer novela negra escrita por mujeres que por hombres, porque nosotras somos más retorcidas —servidora incluida—.

No me gusta la novela romántica —ni como lectora ni como escritora—, pero me encanta leer las obras más recientes de Nora Roberts, en las que añade muy buenos condimentos policíacos o paranormales. Para mí es una excelente narradora, más allá del predominio de las relaciones personales entre sus personajes.

Acabo esta interminable lista con un autor que merece una mención aparte en mi vida de lectora: Michael Ende. No habrá otro como él y nadie debería crecer sin haber leído sus obras.

Cuarta edición de La vida es sueño de Calderón de la Barca. Editorial Adarve, Editorial Adarve de España, Editoriales de España, Editoriales actuales de España, Editoriales españolas, Editoriales españolas actuales

Cuarta edición de La vida es sueño, de Calderón de la Barca

Mi obra favorita de otro autor: Y seguimos con las preguntas trampa. La vida es Sueño de Pedro Calderón de la Barca. Era la favorita de mi abuelo y lloró cuando le conté que también era una de las mías. Mi abuelo se quedó ciego con treinta y cuatro años y yo le grabé la obra en una cinta de casete —la gente joven me llamará prehistórica, pero es lo que hay— para que pudiera escucharla antes de morir. Por desgracia no llegó a escucharla, a pesar de mi voluntad.

Mi obra favorita de las que he escrito: Esta es fácil: La Inmensa Oscuridad. Es una novela muy importante en mi vida. Un punto de inflexión y cargada de connotaciones sentimentales. Si no hubiera escrito esa novela, sé que no habría encontrado el modo de continuar escribiendo. Además de contener la obra póstuma de mi hijo Áyax Alejandro, fue el modo que encontré de regalarle la inmortalidad después de su suicidio en el año 2012.

Mi estilo literario: No tengo un estilo literario definido a la hora de escribir porque no me gusta aburrirme ni encasillarme. Creo que la mejor definición de mi estilo la hizo Marcos, el concejal de cultura de La Carolina, en una de mis presentaciones de Amargo Triunfo. Dijo de mí que soy una escritora de novela histórica que, entre dos novelas históricas, debo cambiar el registro para no aburrirme en mi trabajo.

Y ahí lo dejo. Cuando termino una novela histórica empiezo otra de distinto tema, negra o ciencia ficción.

Una cita de un autor que me gusta: «Cuentan de un sabio que un día, tan pobre y mísero estaba que solo se sustentaba de unas hierbas que cogía. ¿Habrá otro —se decía— más triste y pobre que yo? Y al volver el rostro halló la respuesta, viendo que iba otro sabio cogiendo las hierbas que él arrojó».

Obra en la que me encuentro trabajando en la actualidad: Estoy depurando mi última novela histórica antes de soltarla de la mano y ya voy preparando la tercera historia de mi inspector fetiche —ese que vuelve locas a las lectoras—.

Algo sobre mi manera de entender este mundo: Madre mía, pero ¿de verdad hay alguien que entienda este mundo de locos? Yo, directamente, paso de intentarlo. Me niego a perder mi tiempo y energías en buscar explicaciones a lo inexplicable.

Mis proyectos inmediatos: Mis proyectos personales se centran en estar feliz y en paz conmigo misma y coger la vida como venga. En cuanto a mi trabajo, tan pronto como acabe de depurar la novela —una de las partes que más detesto de mi trabajo—, acabaré la que tengo a medias y luego pasaré a ordenador los apuntes de la próxima del amigo Josué Garrigues a petición de las lectoras y en contra de mi opinión de matar al inspector.

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