Raiza Diaz

 

Soy parte de ese porcentaje de la población mundial femenina, nacida a partir de 1960, récord histórico, porque nunca nos hemos casado. He gozado toda la vida de este beneficio, y ya tengo 59 años, ostentando del privilegio, como muy bien dijo el escritor Charles Bukowski: Y cuando nadie te despierta por la mañana, y cuando nadie te espera en la noche, y cuando puedes hacer lo que quieras. ¿Cómo lo llamas? ¿Libertad o soledad?

En la segunda mitad de la década de los 80 compartí 4 años de la vida con Mauricio Walerstein, director de cine mexicano-venezolano. Extrañaré siempre sus opiniones sobre el cine, el arte y mis escritos.

Soy muy afortunada por ser madre soltera. Nací en Venezuela en un pequeño pueblo, llamado Palo Negro, y en un orinal, un objeto que perdió vigencia hace décadas pero que en 1962 era común aún, al menos en mi casa. En ese momento empezó la aventura, con un poco de angustia, pero finalmente el feliz llanto.

Soy disléxica y tengo dificultad para pronunciar, escribir, y orientarme, lo que no dejaba de ser raro, para aquella época, pero crecí en un pueblo en donde los maestros eran amorosos y en el regazo de una familia muy particular.

Mi madre Pastora y mi padre Luis me enseñaron a soñar, y mis hermanos mayores (cada uno con las rarezas de su personalidad) no interrumpían mi mundo.

Panorámica de Santiago (Chile)

Mi padre murió en 1970, era español, médico y exiliado político, el me transmitió sus ideales. Mi madre era muy especial, e imagino que perdió la cabeza a muy temprana edad, pero de su locura aprendí a ver el mundo desde una deformada dimensión, tan desformada que era perfecta para aprender a volar y ver el mundo desde puntos de vistas inexplicables.

Aprendí a pensar según las enseñanzas de Pastora. Luego de la muerte de mi padre, mi madre decía: No pude dormir, paso la noche pensando. Entonces eché en falta el pensamiento, y concluí que no sabía pensar, me propuse aprender y me sentaba a pensar en el jardín, y recuerdo que me obligaba a pasar un buen rato, y por más que lo intentaba, no lo lograba. Hasta que un día pude pensar, me quedé fijamente viendo un árbol seco, que aún se mantenía en pie y fue cuando por asociación espontánea encadené un pensamiento, me dije en silencio: La muerte es eso, el árbol murió, ya no existe y sin embargo aún está ahí. Así es la muerte, dejas de existir y solo puedes seguir presente en la memoria de quien te recuerde. Esa revelación sanó la tristeza y le dio sentido a la muerte y a la vida. Nació así la concepción humanista y ambiental que hasta hoy me acompaña. El pensamiento trasciende a lo real y le da forma a lo venidero.

Mi primera publicación fue la Agenda I Ching, que publiqué en España y distribuí también en Venezuela.

Estudié Sociología, cine y guion de cine, di clases de producción y realización, y fui funcionario público.

En la actualidad vivo en Santiago de Chile, escribo y asesoro emprendimientos gastronómicos y he disfrutado mucho administrando el Café Mosqueto y ahora me encuentro en un proceso de transición.

Aficiones: Me gusta pintar, y me encanta visitar museos. Es una afición que disfruto mucho, porque la uno a la escritura, cada vez que empiezo a escribir un libro, empiezo a pintar y termino el cuadro juntamente con este. El Hospital de las almas tiene su cuadro, así como la novela que estoy terminando.

Disfruto estudiando textos de filosofía, psicología, y me distrae limpiar, redecorar la casa, cocinar, ir a los mercados. Soy muy inquieta y hago muchas, pero muchas cosas. Hasta he tenido la afición montañera, a pesar de que es agotadora, he corrido, he practicado Kung Fu, aerobics, salto largo. Algunas aficiones persisten otras se han quedado en el tiempo.

Rasgo más sobresaliente de tu personalidad: Soy explosiva, y de muy mal carácter, confío en lo que hago. Soy adicta a la risa, sin reír no puedo vivir. Soy sencilla y demasiado humilde, y extremadamente tímida, soportar la timidez es terrible, pero he aprendido a sobrellevarla.

Reflexiono todo el rato, existo para reflexionar, desde lo más absurdo y extravagante hasta lo inimaginable. Mi primera publicación, la Agenda I Ching, surge porque pasé 10 años de mi vida tratando de entender la concepción del tiempo en el I Ching.

Descubrí al interior del I Ching, un calendario a lo largo de sus 64 hexagramas, con el cual se puede organizar el trabajo humano a través de la ecuación NATURALEZA / TIEMPO = ENERGIA / TIEMPO. Ello nos permite reconocer las fuerzas naturales en cada uno de los meses del año según los 12 hexagramas que corresponden a cada mes. Y fue a raíz de esta premisa que diseñé una Agenda que nos ayuda a incrementar el rendimiento natural de las acciones; es una guía que nos permite elaborar estrategias anuales alineadas con el tiempo de la naturaleza, según el I Ching.

Cuéntanos por qué decidiste ser escritora: Desde niña, y desde que tengo memoria, jugaba a ser escritora. Pasaba las tardes contándome historias. Mis primeras historias son orales y por lo general me inventaba cuentos, entre los que recuerdo: Expedición al interior de un hormiguero. La que me narré miles de veces mientras observaba cómo las hormigas salían y entraban del hoyo.

Una tarde recuerdo estar frente a una ventana y surgir de mi boca, a los 10 años, una espontánea y elaborada frase que me impactó: «Me engañaron, el amor no existe». Esta frase marca por completo mi desarrollo como escritora. Me enfoco, a partir de este momento, en la temática del amor y el desamor. Lo que escribo desde entonces adquiere personalidad, atmósfera y, gracias a ello, gano a los 21 años un concurso para estudiar guion de cine, en el Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos. Este momento fue crucial en mi vida ya que concursaron más de mil jóvenes y seleccionaron a 12, entre los que estaban David Suarez, que luego se convierte en el mejor guionista venezolano; Ana Teresa Sosa, hoy en día dramaturga; y Argelia Bravo, artista plástico. Este taller me dejó a estos tres grandes amigos y no solo me marcó en lo profesional y humano.

Estudiar Guion de cine no solo impulsa mi carrera como escritora, sino también como productora y gestora cultural; comienzo a participar en distintas producciones de directores de cine venezolano y tuve la oportunidad de trabajar en películas con actores como Orlando Urdaneta, Daniel Alvarado, Antonio Banderas, María Conchita Alonso, entre otros.

Sin olvidar que es la frase: «Me engañaron, el amor no existe» el eslabón principal de mi carrera y que 47 años después es el espíritu de mi primer libro, El Hospital de las almas.

Autores preferidos y por qué: Horacio Quiroga, este autor me ha inspirado e influenciado en el manejo psicológico de mis personajes. Mi fascinación por él fue inmediata, leí La gallina degollada cuando tenía 12 años.

Franz Kafka me aporto lo onírico e irracional. Cuando lo leí a los 18 años, caí en una profunda depresión, durante dos años no volví a reír y me estaba muriendo, enloqueciendo, y me dieron orden médica para internarme en un psiquiátrico. Estaba en la sala de espera, justo antes de recluirme, cuando vi pasar a un hombre en una camilla con camisa de fuerza. Me acompañaba mi amiga y colega Beatriz Lara y, entre las dos planificamos la huida, salimos corriendo del lugar y, aún en la calle, seguíamos corriendo mientras reíamos.

Mi novela El Hospital de las almas es una historia absurda sobre cómo una mujer investiga si lo que vive es real o es que ha perdido la cordura, y está convencida de que es inmortal hasta que no aprenda amar. Pero en realidad, ¿todo lo que vive es real, o es que realmente perdió la cabeza? Mis personajes se debaten entre la locura y la cordura y transforman la locura en realidad.

Tu obra favorita de otro autor: Me gustó La Dama de Blanco de Wikie Collins. Me sorprenden las   descripciones de los personajes y lugares, es como si pintara con las palabras. Siento que las utiliza como el pintor mezcla sus colores para trasmitir sentimientos, emociones, y hasta el silencio. Es un autor que leí hace apenas un año, lo que demuestra que no soy una erudita, que me falta mucho aún por leer.

 

Tu obra favorita de las que has escrito: El Hospital de las almas es una historia que habla sobre la transformación del amor.

Urana despierta un día sin saber quién es, y descubre que es inmortal hasta que no aprenda amar. La protagonista se plantea tres preguntas al inicio de la novela: ¿Por qué no puedo amar? ¿Y no puedo amar sin morir? ¿Y por qué no puedo vivir sin amar? Pero a medida que descubre lo que le sucede se transforma y es justo lo que más me gusta de la novela.

Urana, siguiendo una serie de pistas, descubre en la calle Miraflores de Santiago de Chile una placa que dice: «La calle de las recogidas». El hallazgo le permite viajar a la realidad de 1800 en donde aún existían los llamados hospitales de las almas, en estos se recluían a las mujeres que desafiaban las reglas de la época: No ser mujer de cristo o de un hombre. Los hospitales de las almas en América Latina son la herencia de la inquisición.

Urana en su viaje de locura o cordura decide: Juro que prefiero vivir eternamente que morir amando. Esta frase debería ser el lema de cualquier individuo y, sobre todo, el de las mujeres. Muchas asesinadas por las manos del hombre —que supuestamente aman— entonces podemos decir, literalmente, que mueren amando.

Tu estilo literario: Hasta ahora es la ficción, y me gusta porque me permite desarrollar la locura de los personajes, y descubrir su inconsciente. Crear mundos mágicos que se manifiestan en escenarios reales. Mi próxima novela se encuadra perfectamente en la novela negra. Creo que en Urana ya hay algo de investigación detectivesca, aunque sea ella misma la que se investiga.

Una cita de un autor que te guste: «Nada hay más bello y que fortalezca más en la vida, que un puro recuerdo». Horacio Quiroga

Obra en la que te encuentras trabajando en la actualidad: En mi próxima novela la locura está muy presente. Es la historia de cómo se aprende a matar por placer. El personaje principal es una mujer que sospecha que puede ser capaz de matar y, tratando de descubrir quién es, mata por accidente, luego en defensa propia, después mata para ocultar sus crímenes y finalmente mata por gusto.

Algo sobre tu manera de entender este mundo: Entender, no lo entiendo, lo percibo con asombro; me llama la atención el amasijo de contradicciones existentes y me afecta muchísimo el hecho de haber nacido en Venezuela, vivir en Chile y ser española. Claro, desde mi loca visión sobre el mundo, me parece que puedo mencionar miles de contradicciones, por ejemplo:

La historia ha demostrado que los regímenes dictatoriales siembran hambre, violencia, muerte, tortura, corrupción y más aberraciones, pero en el 2020, aún nos falta mucho para promulgar una serie de acuerdos y ordenanzas internacionales que nos ayuden a erradicar el genocidio…

Mi vida ha sido marcada por el nazismo de forma indirecta y por tres dictaduras de manera directa. Mi padre murió con la pena de haber dejado a su primera esposa y a su hija en España al ser condenado a muerte durante la dictadura de Franco.

En el 2020 mueren personas a diario, en manos de la dictadura venezolana. Nací en Venezuela, vivo en Chile, que salió hace poco de la dictadura de Pinochet. Las dictaduras velan mi andar.

En la actualidad no deberían existir las dictaduras, dejando de lado el sentido legal de la expresión, respondamos esta pregunta: ¿El individuo que vive bajo un régimen dictatorial se pertenece a sí mismos? Según Aristóteles: Nos pertenecemos a nosotros mismos, cuando somos capaces de deliberar y escoger el resultado de la deliberación, sin encontrar impedimentos interiores (pasión-razón) ni exteriores, como los que impone un ente gubernamental que impide la materialización de nuestra elección.

Tus proyectos inmediatos: Publicar mi nueva novela. Por otro lado, también me radicaré en España, en un pueblo del valle de Tobalina, provincia de Burgos, donde restauraré una vieja y pequeña casa.

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