Marisol Tobillas

 

Marisol Tobillas. Editoriales de España

Vivo en Vitoria-Gasteiz, tengo 68 años y desde el año pasado estoy viuda. Sin Roberto.

Toda mi vida, a excepción de seis años que residí en Bilbao, la he pasado en Vitoria, donde nací un domingo de Ramos y en medio de una tormenta, eso me han dicho…

Estudié en un colegio de monjas. Luego, Peritaje Mercantil en la escuela de Comercio de Bilbao y con veinte años entré a trabajar en el Banco Bilbao hasta que me jubilé.

Vista aérea de Bilbao

Mis aficiones son muy normales: la música, hasta empecé a estudiar piano y lo dejé porque era demasiado para mí. Cuando conocí a Roberto, que era un gran lector y, aunque la lectura ya era una de mis aficiones, se convirtió en la primera. Me ha gustado viajar y poner en práctica otra de mis grandes aficiones: la gastronomía. Leer y ver documentales históricos es otro de mis pasatiempos.

 

De mis largos veranos en el pueblo, con mis abuelos, aprendí de ellos el respeto y el amor por la naturaleza y los animales. Me encantan.

Rasgo más sobresaliente de mi personalidad: Quizá el rasgo que más sobresalga es la desorganización (malo para un escritor). Hay veces que me paso horas escribiendo y luego no lo hago en semanas. A veces soy tímida, otras no. Tengo un genio un poco explosivo, pero con la edad todo se suaviza. Ya no soy la que era. A veces reflexiva, a veces impulsiva. Vamos, creo que soy como la mayoría: normal (¿?).

Por qué decidí ser escritora: Cuando me pre-jubilé decidí ir a clases de escritura creativa ya que no era capaz de plasmar en un folio lo que mi imaginación urdía. Y fue el gran acierto de mi vida. Comencé con relatos cortos —ideales para aprender a escribir—, algo de poesía, comentarios de libros… Y un día me reté a mí misma para ver si era capaz de inventar una historia y unos personajes y narrarla con orden. Y así nació mi primera y de momento única novela: Un Muerto de Menos.

Escribir se ha convertido en una necesidad. Es el lugar en el que me zambullo cuando estoy triste y también cuando estoy alegre. Es una forma de vida, lo hago por placer. No escribo para nadie, solo para mí.

Mis autores favoritos: Más que autores favoritos tengo obras favoritas, pero son tantas que voy a decir solo algunas.

Juan Ramón Jiménes (Platero y yo), Almudena Grandes (El lector de Julio Verne), me gusta la narrativa de Philippe Claudel (La nieta del señor Linh) o la complejiidad de la historia de La chica del tren de Paula Hawkins, Vargas Llosa (La fiesta del chivo), los relatos de Alice Monroe, Premio Nobel, y muchos autores de novelas policiacas: Vazquez Montalbán, Lorenzo Sierra, Joël Dicker (La verdad sobre el caso de Harry Quebert), Alicia Giménez Bartlett (Hombres desnudos). Y el último libro que he leído de Martín AbrisKeta (La lengua de los secretos).

Mi obra favorita: Seguro que está por venir. Cada libro que empiezo tiene para mí ese atractivo: encontarla.

Mi obra favorita de las que he escrito: Un muerto de menos es la única obra que he escrito.

Mi estilo literario: Intento que sea ágil, rápido, de fácil lectura. En la novela policíaca y de intriga es donde me encuentro a gusto.

Mi cita favorita: Varias, pero elijo esta:

«Podía hacer todo esto cuando quisiera; poseía el poder requerido para ello. Lo tenía en la mano. Un poder mayor que el poder del dinero o el poder del terror o el poder de la muerte; el insuperable poder de inspirar amor en los seres humanos».

Patrick Süskind (El perfume).

Obra en la que me encuentro trabajando en la actualidad: Ahora estoy trabajando en una nueva aventura de Elvira y Kepa, los mismos detectives de mi primera novela.

Algo sobre mi manera de entender este mundo: No tengo un buen concepto del mundo y la sociedad actual. Aunque este pesimismo puede deberse a mis años, pero precisamente por eso lo digo, he vivido momentos mejores. Los jóvenes lo tienen ahora mucho más difícil en todos los sentidos. Mi generación fue una privilegiada. Creo que sobran todos los políticos actuales y faltan ideas nuevas. No me gusta la globalización que nos está igualando a todos en la pobreza y en la recesión de derechos personales y laborales, todo en función de las grandes empresas.

Tampoco entiendo que en el siglo XXI la religión rija la vida de algunas personas, y creo que la Tierra tiene un importante problema que es la superpoblación. Y no, no pienso que los que sobran son los otros. Vistos desde el espacio somos una gran bola y viajamos todos en ella. Su destino y el de todos los hombres es el mismo.

Mi proyecto inmediato: Darle vida a Un muerto de menos. Saber si tiene recorrido más allá del valle de Valdegovía (Álava), donde se desarrolla casi toda la acción y en donde ha tenido una acogida excelente.

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