Jesús Martín

 

Vivo en San Rafael, un pueblo de la provincia de Segovia que se encuentra en medio de una naturaleza que siempre he visto como nuestro mayor tesoro. Tener el pinar y la montaña a un par de minutos de casa es un regalo que realmente aprecio y, a pesar del gélido clima que caracteriza este bonito rincón de la sierra, siempre tengo tiempo de disfrutar de los bosques que me rodean. Tengo 42 años y, aunque estoy soltero y sin hijos, mis últimos años han estado muy ligados al mundo de los niños, donde surgió mi pasión por la escritura.

Nací en Segovia, donde viví alrededor de diez años (durante una parte de mi época de estudiante), por lo que guardo un gran cariño a esta ciudad. Cada vez que voy allí los recuerdos de mis días en el seminario y la universidad me traen cierta alegre melancolía al recordar las personas y lugares que formaron parte de mi vida entre los once y los veintidós años. Allí fue donde cursé mis estudios de Administración y Dirección de Empresas, en el Colegio Universitario adscrito a la Universidad Complutense de Madrid. Al finalizarlos, encontré trabajo en Iberpistas, la empresa de autopistas donde he tenido la suerte de poder mantener un puesto de trabajo cerca de casa, con la principal ventaja de un buen horario y, por tanto, tiempo libre para dedicarlo a mis aficiones y realizar otros estudios (orientados a la informática y a la Gestión de Recursos Humanos). Tras el paso de mi hermano pequeño por la Escolanía de la Santa Cruz del Valle de los Caídos, me surgió la oportunidad de compaginar mi trabajo en Iberpistas con otro, como educador de los niños que durante el curso se encontraban en la Escolanía. Fue allí donde surgió mi interés por el mundo de la educación infantil; y también fue aquel el lugar donde vislumbré el camino de la escritura. Me surgió la idea de crear una historia que al final terminaría convirtiéndose en mi primer libro, La Tercera Cruz. Fue el comienzo de un apasionante camino que sigo con firmeza, pues desde aquella primera novela no he podido evitar que a la finalización de una historia le siga el comienzo de otra. Aquella experiencia en la educación de los escolanes duró un par de años, pero fue la semilla para el desarrollo de nuevas experiencias. Al año siguiente me surgió la posibilidad de entrenar un equipo de fútbol formado por chavalillos del pueblo, y desde entonces tuve que compartir la pasión por escribir con este nuevo interés que me llevó a obtener los correspondientes títulos de entrenador para poder aprovechar mejor (y disfrutar más) esta nueva afición.

Y actualmente, continúo en esa dinámica: he pasado por varios departamentos en mi empresa, las novelas escritas se van sucediendo de igual modo que las temporadas de fútbol en diferentes edades. Compagino mi trabajo con mis aficiones y, como no, con el tiempo dedicado a mi madre, mis hermanos, y a nuestra querida mascota, un samoyedo que nunca dice no a un buen paseo por nuestros preciosos pinares y rincones de San Rafael.

Aficiones: Fundamentalmente, la escritura y, por supuesto, la lectura (a la que no dedico todo el tiempo que me gustaría); también el fútbol (sobre todo el no profesional, el más cercano a los nuestros); no puede faltar un buen paseo por el pinar y descubrir de vez en cuando algún rincón nuevo; del mundo de la televisión, me quedo con una buena serie, o una película de aventuras en el cine; y también añadiría la más reciente: tocar el piano, aunque por el momento mi repertorio es tan sencillo como breve.

Rasgo más sobresaliente de tu personalidad: Me considero una persona tímida, bastante reservada. A pesar de ello, siempre he podido contar con estupendos compañeros de viaje en el trabajo, en los estudios, en mi afición a la escritura y mi pasión por entrenar. Disfruto de las cosas sencillas y trato de compaginar la compañía de otros con esos momentos de soledad en los que uno debe encontrarse consigo mismo y pararse a reflexionar.

Cuéntanos por qué decidiste ser escritor: Cuando escribí La Tercera Cruz, allá por el año 2008, no imaginé que más de diez años después seguiría sintiendo la necesidad de plasmar las historias que sacuden mi mente. Lo que comenzó como el inocente juego de ambientar un relato se ha transformado en un veneno (bendito veneno) que desde entonces nunca me ha abandonado. Mi primera novela tuvo buena aceptación en mi entorno y entre aquellos que conocían los lugares en los que estaba ambientada. Ese fue el primer motivo que me animó a crear una nueva aventura. El segundo motivo fue la sugerencia de los niños de la Escolanía, que me pidieron una historia que estuviera protagonizada por ellos. Como consecuencia, empecé a trazar un mundo muy distinto al de la primera novela. La trilogía de El Espíritu de la Espada nació, sobre todo, con el ánimo de cumplir, en la medida de lo posible, ese deseo (los nombres de los personajes de la historia se basan en los de los niños), al tiempo que se veía influida por mi reciente descubrimiento de El Señor de los Anillos, de J.R.R. Tolkien, cuyos libros disfruté en el momento en que la primera parte era llevada al cine.

El Espíritu de la Espada me ayudó a descubrir el mundo editorial, donde conocí a otros autores de fantasía con los que he podido compartir experiencias y anécdotas, así como al ilustrador que durante estos años ha puesto imagen a casi todas mis historias. Esta experiencia en compañía de otros autores me ha llevado a cultivar la fantasía épica, género en el que siempre me he sentido más a gusto y en el que he ambientado la mayoría de mis escritos, de los que El Espíritu de la Espada sigue siendo el más leído por aquellos que se acercan a alguna de mis obras.

El hobbit

Necesitado de nuevas experiencias, me embarqué en un mundo que resulta más peligroso: la novela histórica. Ya no era yo el creador del universo, quien ponía las reglas, y eso me resultaba un tanto aterrador. Elegí un mundo fascinante como es el de la Roma clásica. Lobos de Hispania me ha ayudado, sobre todo, a ser más exigente conmigo mismo, a buscar nuevos límites y, por supuesto, a disfrutar de un proceso tan importante como es la documentación. De la Fantasía he pasado a la Historia, sin abandonar el carácter épico que he tratado de mantener en esta nueva experiencia. El resultado me ha gustado, y la oportunidad que me ha brindado Editorial Adarve no ha hecho sino incrementar mis deseos de volver a Roma, a Hispania, a buscar una nueva aventura.

Autores preferidos y por qué y tu obra favorita de otro autor: Mi autor favorito es J.R.R. Tolkien. Reconozco que lo descubrí más tarde de lo que me hubiera gustado, pero su obra me parece tan maravillosa y reconfortante que me gusta tenerla siempre a mano. Libros como El Hobbit y El Señor de los Anillos, incluso El Silmarillion (una vez superado el miedo inicial a su carácter más complejo) derrochan, sobre todo, una belleza poética en sus descripciones y lenguaje que, de algún modo, se convierten en mucho más que un libro, casi en una guía para el camino. Supongo que, como amante de las cosas sencillas, sin duda encajaría como un buen hobbit en una de sus historias.

Podría decir que mi libro favorito es El Hobbit. Lo que inicialmente parece un cuento para niños ha sido, para muchos, una historia que nos ha ayudado a descubrir un universo maravilloso, no tan distinto al nuestro en muchos aspectos, a pesar de su diversidad de criaturas.

Tolkien ha sido mi principal fuente de inspiración a la hora de crear el universo de El Espíritu de la Espada, al que he regresado recientemente para continuar dando forma en el espacio y en el tiempo.

Tu obra favorita de las que has escrito: Sentí cierta melancolía de mis aventuras en El Espíritu de la Espada y, diez años después, he regresado a ese universo con la precuela Zorac. En ella he esbozado el origen de ese mundo, donde la belleza de la naturaleza se hace visible y se nos ofrece como un regalo que a menudo no sabemos valorar. La historia de Zorac combina momentos alegres con tristes sucesos, que lo convierten en una mezcla de emociones que, como autor, he disfrutado y casi sufrido en algunos momentos. Por ello es mi obra favorita, y también porque me ha permitido regresar al mundo de El Espíritu de la Espada y contar la historia con una mayor madurez que en los años en los que escribí la trilogía.

Tu estilo literario: Mi primera novela, La Tercera Cruz, tenía la intriga como principal característica, de igual modo que otras dos novelas que escribí posteriormente (Talos y Adventus). Sin embargo, el género predominante en mis libros es la Fantasía; en unos casos, en tono de humor como las aventuras de Lord Tracinio; pero, sobre todo, la Fantasía Épica. En este género, además de la trilogía de El Espíritu de la Espada, cuento con otra historia formada por cinco libros (de los cuales tengo el último pendiente de escribir), que sigue un camino parecido, aunque destinada a un público adulto: Las Crónicas de Móstur.

J. R. R. Tolkien

Me gusta este género porque da mucha libertad a la hora de ambientar la historia, potenciando además otros aspectos importantes como pueden ser la intriga en la trama y el carácter épico de la aventura. A pesar de ello, estoy deseando regresar a la ficción histórica, con la que tanto he disfrutado al escribir Lobos de Hispania.

Una cita de un autor que te guste: Ahora más que nunca, me quedaría con las sabias palabras que Tolkien pone en boca de Gandalf en El Señor de los Anillos:

Todo lo que podemos decidir es qué haremos con el tiempo que se nos ha dado.

Obra en la que te encuentras trabajando en la actualidad: Actualmente, estoy trabajando en lo que podría considerarse una continuación de Lobos de Hispania. Dejando atrás a los personajes principales, la conquista de Hispania provoca nuevos enfrentamientos y surgen nuevos protagonistas de la historia, como es el caso de Tiberio Sempronio Graco, en torno al cual gira gran parte de esta próxima historia, sin olvidar nuevos personajes por parte de los celtíberos y lusitanos a los que Roma continúa haciendo frente en este periodo.

También tengo pendiente el último libro de Las Crónicas de Móstur. Espero terminarlo el año que viene, para poder ofrecer al lector la historia ya completa.

Algo sobre tu manera de entender este mundo: Creo que, si ya el mundo puede resultar en ocasiones complicado, muchas veces nosotros mismos nos creamos complicaciones añadidas, o las vemos donde no las hay. Me considero una persona creyente, católica aunque no exenta de dudas al vivir esta Fe. Para explicar mi forma de entender el mundo me gustaría hacer referencia a un hecho que no he mencionado anteriormente. El año pasado me inscribí en la Sociedad Tolkien Española. Esta decisión me ha llevado a conocer a muchos otros miembros de distintas procedencias, edades, creencias, gustos y aficiones… En definitiva, gente muy distinta, con la que comparto un sentimiento común: la admiración por Tolkien y su obra; y lo que ello conlleva, el amor por la naturaleza y, en definitiva, por la vida y por las cosas sencillas, desde la belleza del amanecer a una cerveza en compañía de los amigos. He podido encontrarme con algunos de ellos, o hablar con otros y, desde el primer momento, he sentido esa afinidad y cercanía, como si ya los conociera de antes. Esto me ha llevado a pensar que, si nos fijáramos más en aquello que nos une y nos olvidáramos un poco de aquello que nos separa, haríamos de este mundo un lugar más habitable, al menos para quienes nos rodean. Que la propia vida ya nos pone zancadillas en algunas ocasiones, demasiadas como para que nos las pongamos también entre nosotros.

Tus proyectos inmediatos: Una vez que finalice mis proyectos actuales, me gustaría continuar dando forma al universo de El Espíritu de la Espada. Zorac ha sido el primero de otros libros con los que espero continuar expandiendo ese mundo y dotándolo de nuevas aventuras. En lo personal, este año inicio estudios de Historia, a través de la UNED. Creo que la culpa es de quienes me animaron a escribir una novela como Lobos de Hispania. Espero ir avanzando, poco a poco, descubriendo el apasionante mundo de la historia y, quien sabe si esta nueva aventura supone el inicio de algún próximo proyecto literario.

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