Francisco Tosi

 

Resido en Buenos Aires donde llegué siendo pequeño, tras haber nacido en la Suiza alemana. Viví y estudié en Italia. Estuve siete años en San Pedro Sula, Honduras, un año y medio en Medellín, Colombia y he vuelto a Buenos Aires. Estoy casado hace muchos años con Maria Julia, destacada científica en ciencias naturales, una hija ya médica y dos perras salchicha.

He tenido la suerte de hacer todo el colegio italiano en buenos aires, con una formación clásica que me acompaña toda la vida. Estudié la licenciatura en letras, pero no la terminé porque al mismo tiempo estudiaba economía y tuve que trabajar.  Me gradué en administración, contador público, hice una maestría en sociología en Argentina y me doctoré en economía en Italia, en Pavía. Luego logré una especialización de derecho ambiental en Bogotá, Colombia. Colaboré en distintos diarios de Buenos Aires, de Suiza y de Honduras en temas de economía política y sociología, mientras trabajaba en empresas y otras organizaciones. De hecho, también dirigí un hospital, colaboré en una terminal de ómnibus y en compañías industriales. Por supuesto fui y soy adicto a talleres literarios. En estos últimos años con el maestro Fernando Sánchez Sorondo. Ya superé la mitad del camino de la vida como dijera Dante (y lamentablemente las analogías no pasan de allí). La vida de cada uno tiene aspectos apasionantes y especiales y yo aún busco los míos.

Aficiones: He sido y soy muy deportista. Con la particularidad que he practicado muchos deportes como aficionado, desde boxeo a balompié, tennis basket y volley ball. La particularidad consiste en que nunca me he destacado en ninguno. Pero por forma física más o menos la iba llevando. Por supuesto que como muchos mi pasión es la lectura. Ese espacio infinito que como el universo cuanto más se recorre más grande es. Tengo cierta inclinación por la gastronomía y la buena bebida siempre desde un punto de vista de la demanda, como quien diría. O sea, no practico, pero opino.

Rasgo más sobresaliente de tu personalidad: Seguramente soy tímido, aunque trato de ocultarlo. A través de los años la vida me ha ido forjando o quizás torciendo y fui perdiendo o controlando el mal carácter que caracterizaba mi juventud. No sé si ha sido la maduración porque lo sigo sintiendo, pero se sublima bastante bien. Tal vez por eso me atrapó, pero creo haberlo superado, un impredecible cáncer.

Cuéntanos por qué decidiste ser escritor/a: Siempre quise ser escritor hasta que me di cuenta lo difícil que es. Pero creo estar en camino. Primero pensé que ser escritor era escribir y arremetí con los diarios, hasta que comprendí que ese era un oficio distinto. Cuando comencé con los talleres literarios, volví a leer los libros que me había tragado en la facultad sobre géneros literarios, teoría literaria y crítica. Curiosamente comprendí lo que querían decir (varios también los pasé de largo). Entonces fue donde me decidí a emprender seriamente este oficio. Veremos en que acaba

 Autores preferidos y por qué: Dante Alighieri, Boccaccio y Petrarca eran los pilares de mi formación. Cervantes vino un poco después. Cuando adquirí la independencia emocional (o creí tenerla) me arrojé sobre la literatura argentina y latinoamericana, que además era la época de gloria editorial. Me gustaría decir que influyó en mi escritura Borges, Marechal, Lugones, Pavese, Calvino, Asturias, Zúñiga el hondureño, Vargas Llosa y García Márquez. Pero no lo creo o por lo menos no puedo acusarlos de eso. Yo soy lector voraz pero también televidente y cinéfilo. De toda esa mezcla tan común sale algo parecido a mi escritura.

Tu obra favorita de otro autor: Recuerdo el impacto de El recurso del método de Alejo Carpentier, El corazón de piedra verde de Madariaga y la Ciudad y los perros de Vargas Llosa. Cuando mi tía me regaló las obras completas de Robert Louis Stevenson (en italiano y no en inglés) me sentía en cada escrito uno de sus personajes. ¿Por qué me entusiasmaron?  Es difícil decirlo porque son diferentes entre sí, creo que fundamentalmente porque están bien escritas. Recuerdo que Stefan Zweig me transmitió como pocos el ambiente de Viena de principios del siglo veinte y eso coincidía con ese par de años en que devoré una colección barata de los 26 libros de Freud (pero traducción Ballesteros) y volví a leer algunos temas biográficos de Peter Drucker. Coincidía la época y yo en aquel momento no había estado en Viena. Cuando fui en varias oportunidades agregué a Klimt y los secesionistas no hice más que confirmar la nostalgia. Tampoco puedo obviar el impacto que sentí en la primera y en la segunda lectura de Miguel de Unamuno. Especialmente “Del sentimiento trágico de la vida”, luego me abalancé sobre toda la obra que mis meninges pudieron asimilar. Tardíamente reaccioné y tras haber devorado el realismo mágico accedí al “Tirano Banderas”. De nuevo con la obra de Ramón Del Valle-Inclán comprendí que había comenzado al revés.

Tu obra favorita de las que has escrito: Mi obra favorita es “Cármine” que está en proceso de edición. Sin embrago “ADN” recientemente publicada por Adarve era una asignatura que tenía pendiente, algo que hace mucho quería escribir. De hecho, cuando me puse a redactar fluía rápidamente el texto, acelerando el teclado. “Cármine” en cambio fue creciendo durante el relato y no miento si afirmo que aún cerrado el texto, lo sigue haciendo.

Tu estilo literario: Siempre me gustó el cuento o novela corta probablemente influido por la poética de Borges. Aunque claramente de allí no pasan las analogías con el genio rioplatense. Pero la novela histórica creo es mi favorita junto al cuento policial y la novela breve fantástica.

Una cita de un autor que te guste: “No hay viento favorable para el que no sabe dónde va” Séneca

Obra en la que te encuentras trabajando en la actualidad: Estoy trabajando sobre una novela histórica que espero terminar en julio. El personaje también está cobrando una vida inesperada. Espero terminarla antes de tener alucinaciones.

Algo sobre tu manera de entender este mundo: En teoría me gustaría el “carpe diem” pero la realidad me supera. No pudiendo disfrutar el presente la voy llevando como puedo, creo como la mayoría de nosotros. Hay días que se presentan malos y otros van mejorando y también aparecen los buenos. No soy conflictivo y eso muchas veces me hace perder oportunidades y protagonismo que en el mundo moderno es un camino abreviado para tener dinero que favorece justamente el “carpe diem”. Sin angustias trato de compatibilizar estas tendencias, mi intención de disfrutar y la tensión de las obligaciones.

Tus proyectos inmediatos: Tengo en el calendario terminar la novela histórica a tiempo, luego avanzar en más cuentos policiales con el personaje Andrómaca Vázquez que es mi imaginaria vecina, luego el famoso plan “VV” (vamos viendo).

 

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