Albany Borges

 

Tengo 23 años y vivo en Madrid, una ciudad que me abrió sus puertas en 2019, maravillándome con su cielo extenso y distinto cada día. Nací y crecí en dos ciudades distintas (Aragua – Mérida, Venezuela), en una tengo a mi familia y mis raíces, a la otra le debo mi formación y lo poco que sé de la vida. Las mudanzas no son fáciles, aunque se trate de un nuevo comienzo: sigue siendo una despedida. Pero se aprende a soltar, a llevar con uno solo lo necesario.

Desde pequeña me gustaba leer y escribir, el mundo del arte me fascinaba y era algo que podía compartir en familia.

Cuando decidí participar en un festival de humanidades en la ciudad de Caracas, lo hice con miedo, puesto que sería la primera vez que alguien fuera de mi círculo leería mis poemas. Gané el tercer lugar y no lo creía, había demasiada poesía mágica y espectacular por todas partes, y me sentí tan confiada, tan feliz. Creía en mí más que nunca, fue entonces cuando ya no tuve miedo.

Madrid me brindó realidad, le dio una oportunidad a mis sueños. Ver mi primer libro publicado fue una maravilla, y el segundo lo fue aún más.

Aficiones: Me gusta mucho ver películas y series. Tomar café, apreciar la majestuosidad de la naturaleza. Me gusta desconectar, ocasionalmente, del mundo digital, hay mucho que apreciar y no cabe en una pantalla.

Rasgo más sobresaliente de tu personalidad: Sin duda, la sencillez. Creo en la perfección de los pequeños detalles, los cotidianos y los nuevos.

Cuéntanos por qué decidiste ser escritora: No fue una decisión, creo que fue algo que crecía y que se alimentaba, un “algo” que necesitaba salir y que se convertía en relatos, en poesía. Recuerdo que mi primer poema fue en una clase de literatura en bachillerato, fue emocionante crear, aunque también originó miedo, al juicio, a decir cosas que solo se pueden con poesía y que resultan tan íntimas. Al final, la poesía es intimidad, ¿estamos dispuestos a ser leídos?

Llenaba cuadernos, los decoraba. Los veía y leía seguido, me gustaba la forma en que estaba plasmado todo allí, buscando su propio orden, moldeándose. Me sentía feliz cuando escribía, cuando lo hago estoy feliz, como si solo así pudiese respirar.

Autores preferidos y por qué: Ernesto Sábato. El túnel fue el primer libro que leí. La forma en que me marcó no tiene comparación. A Mharía Vázquez Benarroch la llevo siempre conmigo a donde vaya, su poesía es especial para mí.

Tu obra favorita de otro autor: Mujeres de ojos grandes de Ángeles Mastretta.

Tu obra favorita de las que has escrito: Caminando entre luces y colores, porque me siento muy conectada, como si fuese un espejo en el cual puedo verme más allá de lo físico.

Tu estilo literario: La poesía, sin dudarlo. Aunque me gustaría explorar otros estilos.

Una cita de un autor que te guste: “Vuélveme nube, para que la sequedad no se instale, y la noche no me halle vuelta vastedad”, Carmen Isabel Maracara.

Obra en la que te encuentras trabajando en la actualidad: Trabajo en un tercer poemario que aun no tiene nombre, trata de las transiciones, de esas líneas delgadas que separan dos facetas enormes.

Algo sobre tu manera de entender este mundo: No lo entiendo, eso es lo maravilloso, pues me asombra cada vez lo bueno y lo malo. Somos seres que nos movemos, pensamos y existimos a veces sin apreciarlo del todo. Cada paso es distinto, cada segundo. Creo que transitamos, quizás demasiado, alrededor de la nostalgia como si fuese nuestro sol. Vivimos del pasado y a veces nos dejamos el presente a un lado hasta que sea, también, pasado. No quiero centrarme en entender, quiero respirar, quiero gritar y llorar y reír hasta que me duela el estómago, quiero sentirme viva, los días seguirán pasando, junto a ellos, la vida que intentamos entender, pasando sin más.

Tus proyectos inmediatos: Quiero centrarme en la promoción de Caminando entre luces y colores. A un nivel personal, estoy trabajando un poco en mí, en mi salud física y mental.

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