Nace en 1968 y es doctor en Historia del Arte. Ha desarrollado su carrera profesional en distintos ámbitos como el periodismo, la historia del arte y la gestión cultural. Redactor de diversos medios de comunicación, desde hace más de veinte años se dedica a la coordinación de eventos y exposiciones, tanto en España como en el extranjero, destacando las llevadas a cabo en Nueva York, Río de Janeiro y París. Autor de diversos ensayos relacionados con la Historia y la Historia del Arte, fue coautor del famoso ensayo Los reyes del Grial, junto a la profesora Margarita Torres Sevilla. Apasionado de la novela histórica, esta es su primera incursión en el terreno de la ficción.
Vivo en Valladolid, donde nací hace más de cinco décadas. Estoy casado con una mujer estupenda junto a la que llevo mil años y que, gracias a ella, he podido dedicarme a todas estas cosas. Somos, además, padres de una jovenzuela que, por supuesto, es la alegría de la casa. Todos tenemos momentos en la vida que, sin parecerlo, son claves y definitorios. El mío llegó tras los estudios básicos, a los que hice poco o ningún caso, y quise estudiar Periodismo. Buena parte de mi familia son “plumillas” y era, en principio, mi salida natural. Pero la falta de nota, por un lado, y las aficiones personales, por otro, me encaminaron hacia la Historia del Arte.
Y aunque tuve oportunidad de ser contratado como redactor de un periódico un par de años, el virus de la pasión artística había hecho mella en mí. A partir de ahí, licenciatura, doctorado, premio extraordinario, etc, etc, etc. Al final, me encaminé profesionalmente hacia un apartado muy concreto: la Gestión Cultural, coordinando exposiciones y festivales por medio mundo. No obstante, siempre he seguido investigando y escribiendo sobre mi pasión: la Historia del Arte.
Como decía, buena parte de mi familia son periodistas, fundamentalmente deportivos. Por eso el deporte, para mí, ha sido una constante en mi vida. He practicado varios de ellos, entre los que destacan judo, balonmano y, en la actualidad, esgrima. Además, he sido jugador, entrenador, directivo y hasta presidente de un club. Una locura. Me encanta leer, aunque soy muy anárquico en ese aspecto ya que puedo estar, en ocasiones, leyendo varios libros a la vez y, seguidamente, tener periodos de barbecho. También me encanta la fotografía y el diseño, al que he dedicado tiempo a lo largo de los años. He llegado a hacer alguna exposición, aunque siempre con seudónimo.
Aunque, qué duda cabe, al final con muchos pequeños detalles los que definen la personalidad, destacaría en mí la apertura a la experiencia y la extraversión como los aspectos que más me definen. El primero por la curiosidad intelectual y la creatividad y el segundo por el grado de sociabilidad.
Como decía, la influencia familiar ha sido potente, por lo que la escritura como hecho creativo ha sido algo que he visto de forma natural desde siempre. Además, en mi infancia aprendí que a través de la lectura te podías transportar a espacios y tiempos muy diferentes, ha sido una necesidad embarcarme periódicamente en imaginarios viajes a través de las hojas. Desde luego, mi primer recuerdo como escritor corresponde al Pleistoceno, ya que con diez años gané un premio literario. A partir de ahí, todo un mundo.
Entre mis autores preferidos están, entre los españoles, Santiago Posteguillo y, entre los internacionales, autoras como Lindsey Davis, Ruth Downie o Diana Gabaldón. Creo que tienen, como público objetivo, un lector que no se conforma con ambientaciones difusas o erróneas de espacios o situaciones, sino que busca introducirse de lleno en unos mundos diferentes al actual en muchas cosas.
Me declaro un ferviente admirador de la Divina Comedia de Dante Alighieri. La Commedia, como el autor la llamó inicialmente, es una obra maestra usando símbolos, personajes históricos y mitológicos. Es sorprendente como se va deslizando a través de las líneas del texto y te va atrapando, introduciéndote en los sucesivos círculos. Una maravilla.
Siempre hay que pensar que la favorita será la siguiente en escribir. No obstante, entre las que he publicado Los Reyes del Grial tienen un lugar especial. Se trata de un estudio histórico que plantea la posibilidad de que el Calix Domini, el Cáliz del Señor, la copa que se creía que se usó en la Última Cena y que se conservaba en la Iglesia del Santo Sepulcro de Jerusalén, es la parte superior interna del Cáliz de Doña Urraca, depositado en la Basílica de San Isidoro de León.
La violencia es el último refugio del incompetente
Isaac Asimov
Aquella publicación tuvo un alcance mundial, apareciendo noticias en periódicos como The Guardían, Le Figaró, The Telegraph o el New York Post, televisiones como ABC News, O Globo o Fox, aparte de los medios españoles como El País, ABC o la Razón, entre otro muchos. También fue protagonista de diversos documentales internacionales y del docudrama «Onyx. Los reyes del Grial», con Jim Caviezel (Plan de escape. La pasión de Cristo), María de Medeiros (Pulp Fiction) y Anthony Howell (La dama de oro) en el elenco principal.
El resultado editorial fue también importante, vendiéndose seis ediciones del libro en España, aparte de publicarse en el Reino Unido y Estados Unidos bajo el nombre de «Kings of the Grail». En cuanto a la ficción, Calix Domini, evidentemente.
Enfocándome en el plano de la ficción, escribo novela histórica. No obstante, en el texto voy oscilando en ocasiones con historia novelada, lo que confiere al conjunto un mayor grado de verosimilitud al conseguir una interacción entre ficción y hechos reales. Mi parte de historiador aparece claramente en la exhaustiva documentación, en la recreación atmosférica y en la hibridación entre los personajes reales y ficticios.
Sin duda, uso el lenguaje para transportar al lector a otro tiempo y lugar, describiendo escenarios y ambientes con precisión histórica. He llegado a investigar datos aparentemente absurdos y menores para que la exactitud sea lo más precisa posible.
Terminé y rematé varias publicaciones historiográficas casi a la vez, por lo que en la actualidad no estoy escribiendo nada en concreto aún. No obstante, siempre apuntas datos, situaciones, características. Desde luego, en breve, me pondré de nuevo en marcha.
Ciertamente, el mundo que vivimos es convulso. Pero no más que en otras muchas ocasiones en la historia. Tendemos a pensar la excepcionalidad del momento actual, cuando realmente no es, sin quitar tampoco un ápice de gravedad de lo que sucede, muy diferente a lo que ocurría en otras épocas.
Trato siempre de relativizar las cosas y las situaciones y aplicar el pensamiento crítico y el análisis sosegado. Veo mucho las redes sociales y los medios de comunicación y, por desgracia, hacen de todo menos esto.
