Jesús María Sánchez Martínez. Madrid, 1969.
Licenciado en C.C. Geológicas por la Universidad Complutense de Madrid y máster en Evaluación de Impacto Ambiental por el Instituto de Investigaciones Ecológicas de Málaga, es miembro de la Unión Mundial para la Naturaleza (UICN). Actualmente reside en Rivas-Vaciamadrid (Madrid) y es gran aficionado a escribir, viajar, la naturaleza, el deporte y la filosofía. Hasta el momento ha publicado Opiniones contrarias (Europa Ediciones, 2023) y ha sido acreedor al Premio Speciale Silver Book por el mencionado título, dentro del Premio Letterario Roma International 2024, que concede L’Associazione Culturale Pegasus Cattolica.
Estudié ciencias geológicas en la universidad complutense de Madrid, sin embargo, la mayor parte de mi vida profesional la he dedicado al desarrollo de Software en tecnología Microsoft.
Hasta ahora tengo publicadas dos novelas, en breve saldrá la tercera, ‘Los universos de Amaruq’. A continuación, expongo mis libros y los premios recibidos, así como mi pequeña aportación en un recopilatorio de cuentos:
- Opiniones contrarias (publicado en mayo 2023). Galardonada con el premio ‘Silver book’ en los premios internacionales de Roma
- Luces ocultas (publicado en noviembre 2025)
- Los universos de Amaruq (publicación próximamente).
- Cuento ‘El pájaro triloco’, en la antología de cuentos ‘RELATOS PARA SOÑAR… O PARA NO DORMIR’.
En mi tiempo libre, me dedicó a escribir novelas de fantasía épica de acción y aventura, aunque leo libros de estilos muy diferentes. Me gusta mucho leer, viajar, caminar y filosofar.
El rasgo más sobresaliente de mi personalidad diría que es la imaginación para construir historias. Otras cualidades podrían ser la humildad, empatía, el gusto por la aventura, la preocupación por las personas y el deseo de encontrar sentido a la vida.
Durante toda mi vida me ha gustado inventarme cuentos e historias, en la cuales desarrollar la imaginación que llevaba en mi interior. Decidí ser escritor porque quería compartir con los demás todo aquello que discurría en mi mente. Tardé mucho tiempo en decidirme en publicar porque nunca creí que podría escribir algo que interesara a los lectores. Siempre he sido alguien que no ha creído mucho en sus posibilidades, pero, cuando recibí la primera llamada de una editorial, mi confianza aumentó y me decidí a seguir escribiendo. La escritura se ha convertido en una necesidad diaria de evasión y, ahora mismo, escribo porque me hace sentir bien. Indudablemente me gusta que los lectores disfruten con lo que cuento, pero, aunque no lo consiguiera, seguiría escribiendo.
Soy un gran admirador de Santiago Posteguillo, del cual he intentado aprender su estilo al narrar las guerras de los romanos, explicando lo que ocurre en distintas partes del campo de batalla. Es el más influyente en mi escritura debido a que he cogido un estilo semejante, con algunas particularidades mías, para explicar la parte épica de mis novelas.
Otros autores que me gustan, aunque sean de estilos muy diferentes entre ellos, son:
- Santiago Díez: No soy aficionado a novelas policiacas, pero, este autor ha escrito un libro histórico muy interesante, ‘Los nueve reinos’, en el que me ha encantado su estilo de escritura al narrar la defensa del territorio de Tenerife, ya que considero que construye textos muy fluidos.
- Fiódor Dostoievski: Me encantan los mensajes éticos y filosóficos que llevan sus textos, conteniendo unos personajes descritos profundamente.
- León Tolstói: Escritor que explica muy bien el entorno social en el que se mueven sus personajes.
- Séneca: Sus exposiciones filosóficas, del estoicismo, muestran una manera de comportase ante la vida, muy acorde a mi forma de pensar.
- Brandon Sanderson: Gran imaginación y definición de personajes, que consigue mantener tu atención en cada párrafo que lees.
‘El idiota’, de Fiódor Dostoievski, quizás sea mi novela favorita, en la cual me fascina como te hace dudar de las capacidades intelectuales del protagonista.
De mis propias obras, mi favorita es siempre la última que he escrito. Esto es debido a que siempre intento mejorar en cada una de ellas. Pero tengo un especial cariño a mi primera obra ‘Opiniones contrarias’ porque se la dediqué a un gran amigo que murió hace años.
Mi estilo literario suele ser novela de fantasía épica de acción y aventura, aunque actualmente estoy una novela de tipo thriller, que mezcla realidad con ficción. Escribo en estos estilos porque son lo que me hacen trabajar más mi imaginación.
«El que ha vivido más años y el que ha tenido la más breve las vidas pierden lo mismo, pues solo se pierde el presente, ya que es lo único que se tiene. No puede perderse lo que no se tiene», Marco Aurelio
Actualmente me encuentro trabajando en dos novelas muy diferentes.
- Una sigue siendo mi estilo fantástico, se llama ‘Sendas de incertidumbre’, y sigue mi estilo habitual, con mundos que solo existen en mi imaginación. Los personajes son diferentes a los utilizados en mis anteriores novelas.
- La otra novela es un thriller, llamada ‘Violencia en las calles’, es muy diferente a lo que habitualmente escribo, la parte inicial es una historia que me pasó en mi juventud, luego continúa con una historia de ficción en la que se cuenta un camino diferente al que tomé en su momento. Habla de la violencia existente en las calles de Donosti en el año 1986.
Entre mis proyectos inmediatos se encuentran acabar con las dos novelas que estoy escribiendo, e intentar participar en concursos literarios, para volver a ganar un premio. También estoy enfocado en cuidar de mis hijos y de mi mujer, planteándome un cambio de domicilio a un lugar donde tenga mayor calidad de vida.
Para mí, el mundo es complicado de entender, muchas veces noto que no encajo en la sociedad. Se han educado a las personas para creer en si mismo y esforzarse por ser mejor que los demás. Creo que hemos construido una sociedad demasiado competitiva y egocéntrica, en la que la gente ha dejado de pensar en los demás.
Hay demasiado narcisismo, y poca sensibilidad con lo que le pasa al que tenemos al lado. Para no deprimirme, intento escribir mis novelas, y perderme en los mundos imaginarios que mi mente construye de forma incesante. Necesito escribir casi todos los días, para evadirme de mis tristezas. Sobre las páginas de mis libros descargo toda la tensión y sufrimiento que tengo en la vida real.
Ha llegado un momento en el que, para no sufrir más, he decidido centrarme sobre las cosas en las que puedo intervenir, y no preocuparme por lo que no puedo controlar. Cada vez soy más estoico.
