Lepe, Huelva, 1963. Licenciado en Filología Hispánica y experto universitario en Técnicas y Medios Audiovisuales, ha sido profesor de Lengua y Literatura en institutos de enseñanza secundaria y de Historia Social del Teatro y Dramaturgia en la Escuela de Arte Dramático de Huelva. También ha impartido clases de Guión de cine y Realización de Audiovisuales en la Universidad de Huelva. Entre sus obras: Seguir amando (John Holland Gallery, 2024), Las lágrimas de Ucrania (Ed. Invasoras, 2024), El maestro rojo (Ed. Invasoras, 2021), Naima entre las olas (Ed. Invasoras, 2021), El peluquero de Czestochowa (Patronato Municipal de Cultura de Guadalajara, 2018) o Perros de hiel en las tripas (Primer Acto en la colección El teatro de papel, 2009).
Nací en Lepe (Huelva) en 1963. Soy Licenciado en Filología Hispánica y Experto Universitario en Técnicas y Medios Audiovisuales. He sido profesor de Lengua y Literatura en varios institutos de Enseñanza Secundaria de Castilla-La Mancha, de Extremadura y de Andalucía. También he sido profesor de Historia Social del Teatro y Dramaturgia en la Escuela de Arte Dramático de Huelva y he impartido clases de El Guión de cine y Realización de Audiovisuales en la Universidad de Huelva. Además, desde el año 1986, dirijo el grupo Algazara Teatro de Lepe.
Desde que era un niño, escribo cuentos, poemas y obras dramáticas. En la actualidad, dedico casi todo mi tiempo al teatro y a la poesía, aunque también he escritos dos novelas y un libro de cuentos, aún inéditos. Mis grandes éxitos llegaron a través del género dramático y ahora a través de la poesía con el Premio Internacional de Poesía Fundación Loewe 2026 que publicará en 2027 la Editorial Visor.
Entre mis aficiones destacan el teatro, la lectura, el cine, el mar y la navegación, el flamenco en general, pero sobre todo el baile; en realidad, me encantan todas las artes escénicas y el Arte en todas sus vertientes.
El rasgo más sobresaliente de mi personalidad diría que es la capacidad de trabajo y la capacidad para disfrutar con una soledad deseada y con un tiempo de aislamiento en el que lo que escribo y yo hablamos una lengua de silencios y entendimientos.
En realidad, no decidí ser escritor. Surgió desde dentro, sin aviso ni anunciación alguna. Siempre he tenido la sensación de que he escrito desde que aprendí a dibujar las letras. La escritura está dentro de mí y yo de ella. No puedo despegarla de mi piel ni de mi sombra.
Comencé a escribir siendo un niño. Y desde entonces no he parado. He ido de un género literario a otro, del teatro a la poesía y de la poesía y el teatro a la narración. En realidad, creo que desde siempre he ido hurgando y entrelazando los tres géneros, pues no puedo -o no deseo- apartar la poesía de mis narraciones ni de mi teatro.
Desde la primera publicación hasta la última he ido madurando, entrelazando texturas, eligiendo cauces, bebiendo en nuevas fuentes, metiendo el dedo en las heridas de la turbia sociedad que nos maneja y rumiando los temas universales de la literatura y de mi obra entera. Así, el amor, la vida, la muerte, el arte, la escritura y el mundo que nos rodea -con distintos vestuarios y con distintas escenografías- siguen y seguirán siendo las columnas temáticas que sostienen el esqueleto y la carne de mis obras.
Como profesor de Lengua y Literatura, mis autores favoritos no son pocos. Son muchos los que han ido influyendo en mi manera de escribir a lo largo de los años. Además, habría que tener en cuenta los distintos géneros literarios y sus autores más sobresalientes. En la actualidad, leo más poesía y teatro. Me encanta la Literatura Hispanoamericana y toda nuestra Literatura Contemporánea, sin olvidar, por supuesto, a nuestros clásicos. Dependiendo del día y de las estaciones del año, me da por unos autores o por otros.
No tengo una sola obra favorita. No sabría elegir. Son muchas las obras con las que he gozado mientras las leía y releyéndolas. Todas esas lecturas han sembrado en mí sus semillas y han abierto mil ramas en mis obras. Como también lo han hecho el cine, la música, la danza, la pintura, el mar, el cielo y la tierra.
De mis propias obras, mis favoritas son varias: en el género teatral destacaría El maestro rojo, Naima entre la solas, Perros de hiel entre las tripas y El peluquero de Czestochowa y entre mis poemarios señalaría Seguir amando, La corteza de las bestias, La mujer en pedazos y, sobre todo, Cuatro clavos (Premio Internacional de Poesía Fundación Loewe 2026).
Escribo poesía, teatro y narraciones. En los tres géneros, hablo del dolor individual, pero también del dolor colectivo. Estoy comprometido con el oficio de poner palabras al dolor propio y ajeno. Lo hago llegar también al Arte y al sacrificio de la escritura. Soy una persona a la que le encanta el arte en todas sus facetas y cuando escribo soy poeta escribiendo teatro y también dramaturgo escribiendo poesía, porque no puedo evitarlo.
Creo que los escritores tenemos siempre los mismos temas y obsesiones. Habitamos la misma casa, pero entramos en distintas habitaciones y le ponemos distintos trajes a lo que escribimos. Lo veo así. Pienso en la casa de mis padres, que ya murieron, y creo que cada habitación tiene algo especial, un olor, una luz, unas sombras, algo distinto, pero siempre es la misma casa. Es como que hoy me pongo este traje y mañana el otro. Veo el arte como un don, como un regalo, pero también como un dolor. El arte y la literatura son una especie de crucifixión para mí. Expulso con la escritura mis demonios interiores y muestro las heridas que no cierran del todo y acaban convirtiéndose en llagas. Es una suerte de crucifixión también en el sentido de que tienes una empatía tal con los demás que sufres con lo que les pasa.
«Si la prosa es una casa, la poesía es alguien en llamas corriendo a través de ella», Anne Carson
Actualmente, estoy trabajando en varios proyectos a la vez: releo y corrijo dos libros de poemas muy distintos el uno del otro; doy carne y alma a los personajes de dos obras teatrales y, por último, me he embarcado en la escritura de otra novela.
Entre mis proyectos inmediatos se encuentran todos los actos relacionados con el Premio Internacional de Poesía Fundación Loewe que recogeré en marzo de 2027 y que publicará la Editorial Visor y el estreno de mi nueva obra teatral El cuerpo de Lorca, publicado por Ediciones Invasoras.
Para mí, el mundo ha levantado altos muros de individualismo y se ha ido olvidando de los demás. Pienso que nos estamos poniendo una especie de coraza que sólo quiere sentir su propio dolor y no empatiza con el sufrimiento de los otros. Creo que la ternura está rota, que se ha ido desgarrando y la hemos dejado tiritando y abandonada en la intemperie. Deberíamos zurcirla para que se convierta en un lienzo de amor inmaculado en el que florezca la humanidad y el amor al prójimo. Hay demasiado materialismo, demasiado egocentrismo en este mundo nuestro.
Creo que el trabajo de la Editorial Adarve es excelente. Leen los manuscritos y dan su valoración en el tiempo anunciado. Me han atendido y han resuelto mis dudas cada vez que lo he necesitado con gran amabilidad. En cuanto al resultado final del libro, he de decir que tiene un acabado intachable y pulcro. Quizás, y siempre desde una crítica constructiva, la Editorial cojea un poco en la publicidad dada a las obras que publica. Por lo demás, tiene el mayor de mis aplausos.
