Alejandro Lázaro Béjar. Mascaraque, Toledo, 1962.
Licenciado en Derecho, ha sido ferroviario y empresario del sector de la decoración textil. Su florilegio literario lo componen un buen número de cuentos, algunos relatos algo más extensos y cuatro novelas. Además, ha sido acreedor de dos premios literarios de relato corto; obras que fueron recogidas en sendos volúmenes recopilatorios. Sus referentes, a quienes relee con frecuencia en busca de inspiración, son: Graham Greene, Allan Poe, Anton Chejov, Josep Conrad, Vargas Llosa y García Márquez entre otros. La presente es su primera incursión seria en el mundo editorial.

ISBN: 979-13-88411-38-0
ISBN digital: 979-13-88411-39-7
Depósito legal: M-22946-2026
Número de páginas: 332
Formato: 150×230
Autor: Alejandro Lázaro Béjar
Sinopsis:Como su título indica, se trata de seis relatos de temáticas dispares que nada tienen que ver entre sí, escritos al menos en tres estilos diferentes. Acaso pretendan solo ser un manojo de historias entretenidas para quienes las lean; tan entretenidas como lo fueron para su autor mientras les daba forma. Dos de los relatos transcurren en Toledo (tierra de origen del autor), una de ellas podría situarse allá por el siglo XVI y otra tiene lugar durante la guerra civil española. El relato del pobre Oscarillo rifando su paletilla ibérica le fue revelado en medio de las fiestas patronales de un pueblo extremeño al que el escritor suele acudir y el mismo hecho que observó entre el bullicio a su alrededor, aunque no era alguien como el personaje quien sorteaba el referido manjar. En cuanto al resto de historias: la del ascensor que cerró sus puertas al actor para siempre, la de Pentecostés Calambres quitando años con su mochila eléctrica y la del abuelo y el nieto encerrados a causa de una epidemia, que esperan solo la hora en que el abuelo se vea afectado por la enfermedad, surgieron de la imaginación de quien las escribió sin más. Todo ello en un momento en que deseaba escribir y sentir el inmenso gozo que se percibe al crear.
Género: Narrativa. Relatos.
Háblanos de ti.
Con mis virtudes, que tal vez tenga, y mis defectos, que son muchos, soy alguien normal, del común, puede decirse. Tengo 64 años, soy toledano, aunque vivo en un pueblo de Madrid, licenciado en Derecho, fui ferroviario durante la mayor parte de mi vida laboral, y los últimos 28 años, junto a mi esposa, he regentado dos establecimientos dedicados a la decoración textil. Ahora ya dejé de trabajar. Amante de la buena literatura y aficionado a escribir, y a inventar historias sobre todo; algo que, creo, no se me da mal. De niño me sentía atraído por los escaparates de las librerías, por aquellos viejos quioscos de prensa que siempre había en las estaciones de tren que frecuentaba. Desde entonces puede decirse que escribo, aunque hubo un periodo demasiado largo en que dejé de hacerlo. Nunca, sin embargo, me he sentido escritor, les digo la verdad; si bien, al cabo del tiempo, decidí que debía intentar publicar algunos de mis trabajos. Este es el caso.
¿Qué podremos encontrar entre las páginas de Seis relatos totalmente inconexos, pero que te gustarán?
Pues exactamente eso: seis historias entretenidas, curiosas, que espero hagan disfrutar a los lectores que decidan asomarse a ellas. Poseen estilos diferentes, sus temáticas están alejadas unas de otras, unas se apoyan más en lo real, otras son absolutamente fantasiosas. Lo anterior se debe a que fueron escritas en distintos momentos de mi vida, sin tener pensado, ni mucho menos, que algún día fueran a reunirse en un solo volumen. Se trata, por tanto, de una recopilación de escritos pasados, casi una recopilación de “ocurrencias” para escribir que consiguieron plasmarse completas; pues otras tuve que por vaguería o por falta de tiempo quedáronse a medias. Deleite y, ojalá, gusto de apreciar cierta calidad literaria: eso confió que hallen.
¿En que ingrediente reside la fuerza de este libro?
Su naturalidad, estimo, sinónimo de sencillez e ingenio. A través de esta cualidad el libro busca provocar en el lector esos sentimientos recurrentes, tan humanos, que nos afloran cuando hacemos un alto en el camino y nos quedamos suspensos, y también recordar a este la posibilidad que siempre tiene de soñar.
¿Qué quieres transmitir a través de este libro?
Ningún mensaje profundo, desde luego. Si acaso lo contrario: la liviandad real del peso que soportamos, la fragilidad de cuanto nos rodea, la carencia de importancia de casi todo. Entre chasquido y chasquido de dedos un buen día descubriremos, de golpe, que nuestros empeños no eran para tanto, que pocas cosas, casi ninguna, se merecía la atención que les prestamos. La vida consiste fundamentalmente en sonreír.
¿Cómo describirías tu trayectoria de escritor desde la primera publicación hasta esta última?
Es mi primer libro publicado; a excepción, si se quiere, de dos volúmenes que editó el ayuntamiento del lugar donde vivo, al hilo de sendos concursos literarios que convocó; hace unos años ya.
¿Cuál fue el último libro que leíste? ¿Por qué lo elegiste?
La lengua absuelta, de Elías Canetti.
No tengo un criterio definido para elegir un libro u otro; si acaso el de leer literatura de calidad y que además sea amena. Del género “narrativa” sobre todo. Si avanzo algo en un título y me resulta pesado o farragoso, lo dejo. Los efímeros de moda y los de grandes tiradas comerciales no me interesan.
Y ahora qué, ¿algún nuevo proyecto?
Un libro parecido al actual, sólo que de una sola temática, igual de humilde y con idénticas pretensiones de amenidad. Un puñado de historias, algunos de los cuales tengo acabadas, otras aún he de perfilarlas, que se titulará, más o menos Algunos relatos sobre la muerte divertidísimos.
Muchas gracias por todo.
