Escritor y fotógrafo documental, inicia su carrera en la radio, donde trabaja en los servicios informativos de Antena 3, Onda Cero y la Cadena SER. Desde el extranjero realiza crónicas de guerras, elecciones o crisis económicas y sociales sobre escenarios como Afganistán, Ucrania, Los Balcanes, Oriente Medio o Asia. Además, es autor de dos libros: Kosovo: venganza en la tierra de los cuervos (2001) y Escuchar a Iraq (2006). Actualmente desarrolla ensayos foto documentales como XXI: los desafíos del milenio; o Hear me ¡¡, en los que lleva trabajando más de quince años. Su último libro es el resultado de veinticinco años de viajes a Kosovo.

ISBN: 979-13-88195-20-4
ISBN digital: 979-13-88195-21-1
Depósito legal: M-5741-2026
Número de páginas: 208
Formato: 150×230
Autor: Abel Ruiz de León
Sinopsis: Embadurnada en harina, Besarta salvó la vida protegida por el tablón de madera donde su madre amasaba el pan. Mientras una veintena de familiares fallecía en casa de sus abuelos, la niña milagro comenzaba una huida en medio del vecinicidio kosovar. Los protagonistas del libro —serbios y albaneses, por igual— comparten una escapatoria y destierran, en conversaciones a fuego lento y junto a la lumbre, los recuerdos vividos y su vagar por la falla balcánica en la que se convirtió la región. El autor propone un texto a modo de roadbook, viajando por los caminos embarrados de Kosovo. Entre minaretes y campanarios que enmudecieron; cementerios, mezquitas e iglesias. También en aldeas, donde se hablan lenguas distintas según la orilla que habites. Sus personajes se cruzan en el camino de hollín y tierra quemada, en ida y vuelta. Las víctimas (albanesas) se convirtieron en verdugos y la minoría (serbia) se vio despojada de los privilegios que gozó, cuando imponía su supremacismo en la tierra de su Iglesia. El lector experimenta un viaje de emociones entre odios y proezas de supervivencia; desencuentros, vidas fronterizas y venganzas de su población, históricamente enfrentada. Este libro contiene decenas de relatos cortos sin finales felices, porque así son los Balcanes.
Género: Ensayo periodístico.
Háblanos un poco de ti
Kosovo: barro en los zapatos es mi tercer libro y el segundo dedicado a esa región. Mi formación es periodística, radiofónica principalmente. Desde muy joven trabajé en los servicios informativos en Antena 3 Radio, la Cadena SER y Onda Cero. En OCR aprendí casi todo lo que sé. Pero tenía la necesidad de viajar y conocer otras cosas, lugares y gentes. De hecho, estudié en la universidad con esa idea desde el principio, aunque la radio se cruzó en mi camino muy pronto. Aún estaba en la universidad y viajé al Afganistán de los talibanes (enero, 1997). Los fundamentalistas acababan de tomar el poder. Muy pocos viajaban hasta allí por entonces, y aquella experiencia marcó mi trabajo y decisiones futuras para siempre. También me llevó a la fotografía, mi otra ocupación. Compré una cámara, porque si no hacía alguna fotografía nadie se creería que había estado con esos tipos con barbas tan pobladas y tan desconocidos hasta entonces. Continué trabajando para emisoras de radio, periódicos, y agencias nacionales y extranjeras, pero tenía claro qué quería hacer y que en los medios de comunicación no podría, porque no hay espacio, ni paciencia ni fe en esta metodología de trabajo. Finalizada la guerra en Iraq y después de algunas coberturas en Oriente Medio o Irán decidí seguir mi camino al margen de los medios de comunicación. Hasta hoy.
¿Qué podremos encontrar entre las páginas de Kosovo: barro en los zapatos?
El libro es una suma de decenas de relatos cortos. La intención es que sean historias ágiles en su lectura. Breves, y que escapen de aquello que representa un texto denso o confuso, bastante habitual cuando se escribe sobre alguna de las repúblicas de la ex Yugoslavia. No es un ensayo, pero tiene muchas cosas de ese género literario; tampoco es una novela, pero aunque es una historia de no ficción tiene muchos pasajes que están novelados y basados en el testimonio de sus protagonistas reales. Creo que es un libro de viajes (un roadbook), porque está escrito tal y como su autor realizó el trabajo de campo y de documentación. Y esa fórmula es la que utilizo en todos mis proyectos alrededor del mundo, probablemente porque no sea capaz de hacerlo de otra forma: madrugar, coche y kilómetros; y observar, preguntar – lo justo – y, muy especialmente, escuchar. Los capítulos del libro está estructurados así. Casi siempre una descripción del lugar al que llegaba, una conversación extendida y calmada con una familia junto al té, café o rakia; y unos datos o información que, desde una historia particular, ayudan a entender y a explicar cuestiones generales que ocurren o sucedieron en la región. Todos los protagonistas del libro tienen en común una huida. Dejaron atrás lugares de residencia, a familiares, trabajos, la vida de seres queridos, etc. Y todos intentan recomponerla, aún hoy.
¿En qué ingrediente reside la fuerza de este libro?
En la fuerza de las historias, y que como autor narro a través de sus protagonistas directos. Aunque son historias duras, intento pasar de puntillas – que NO autocensurándome – por los momentos más traumáticos, pero que forman parte de la cotidianidad de una época, como fue la década de los noventa en los Balcanes. Tampoco es un texto autocomplaciente con los protagonistas. Como dice algún personajes del libro, todos – serbios y albaneses – tienen las manos manchadas de sangre por igual. Y, aún peor, nadie es capaz de pedir perdón a nadie.
¿Qué quieres transmitir a través de este libro?
Tengo muchísimo más claro aquello que NO quiero mostrar o parecer. Cuando era muy joven, en la universidad aún – en la primera mitad de los noventa –, el mundo miraba hacia los Balcanes, y las guerras de Croacia y Bosnia. Por entonces, leía muchos libros de primeros ministros de repúblicas balcánicas, altos mandos militares internacionales, diplomáticos, etc. Todos parecían saber mucho de aquel lugar de la tierra. Pero, sobretodo, muchos parecían querer demostrar con sus textos que sabían mucho de los Balcanes; que nadie les escuchó ante sus llamadas de alerta de lo que sucedería en la ex Yugoslavia y que todo aquello que ocurrió posteriormente ya lo advirtieron ellos con anterioridad, pero que nadie quiso escucharlos. Salvapatrias, en diferido. Al final, cuando terminabas la lectura de muchos de aquellos libros, uno se quedaba con la sensación de haber leído a alguien que, probablemente, sí conociera bien la región, pero que no había facilitado al lector su comprensión de un lugar tan complejo del mundo. Como lector, te quedabas muy vacío. Kosovo: barro en los zapatos está escrito en tercera persona, el autor no aparece por ningún lado e intento huir de textos densos y farragosos. La intención es que alguien completamente desconocedor de lo que ocurre y ocurrió en la región pueda tener una idea formada, una buena base y conocimiento sobre qué pasó, cómo es la situación actual y hacia donde camina su población, pero de una forma amena y distendida, casi novelada. No pretendo crear kosovaristas en dos días. Intento subir al lector a un coche, como si saliera de su casa y viajara por las carreteras baqueteadas de todo Kosovo sin un destino predeterminado. Conociendo a personas anónimas, con vidas de película. Sin finales felices, porque son historias balcánicas. Y que esas vivencias, compartidas por igual por serbios y albaneses, ayuden al lector a entender la historia, el presente, la educación, la economía, la religión o a la sociedad kosovar y sus singularidades. Explicar, con historias concretas, los motivos de tanto desencuentro que terminaron en un vecinicidio. Mi propósito es poner al servicio de las historias y del lector mis experiencias durante veinticinco años de viajes allí.
¿Cómo describirías tu trayectoria de escritor desde la primera publicación hasta esta última?
Desgraciadamente, el tiempo transcurrido entre la publicación de mis tres libros es muy amplio. En todo ese tiempo, evidentemente he cambiado. A mi vida se han sumado experiencias propias de mi trabajo viajando por el mundo y no a lugares especialmente atractivos para las personas, en general. Son localizaciones complicadas, donde habitan personas con existencias llenas de matices, aristas, vidas fronterizas y que hay que saber gestionar. Lugares donde se aprende mucho. Con lo mejor y lo peor del ser humano muy presentes. Eso sí, en mis tres libros toda la atención se la llevan sus protagonistas, que son el único motivo por el que desarrollé esos proyectos. Unas veces con más medios que otras; o mejor dicho, unas veces con menos medios que otras. El otro común denominador entre mis libros es el tiempo dedicado, mucho.
¿Cuál fue el último libro que leíste? ¿Por qué lo elegiste?
Realmente, casi todo aquello que leo está relacionado con mi trabajo o con proyectos en los que estoy implicado: me cuesta leer por diversión, sin más. Necesito leer para documentarme o ampliar conocimientos. No leo solo por el hecho de desconectar. Leo mucho de Asia, África, Oriente Medio o los Balcanes. También de Centroeuropa. No me importa el género literario, pero que consiga aprender algo, saber más. Estoy muchas horas en el ordenador, y cuando tengo tiempo libre lo último que quiero es estar delante de una pantalla o en casa. No tengo televisión. Me gusta salir brevemente y airearme. Últimamente, por ofrecer algunos títulos, destacaría Bolla, de Pajtim Statovci, un autor kosovar, pero criado en Finlandia. También Los orígenes, de Sasa Stanisic, un escritor de la ex Yugoslavia, por poner algunos ejemplos. No es una lectura de las últimas, pero me gustó mucho No digas nada, un texto sobre la Irlanda de finales del XX escrito por Patrick Radden Keefe.
Y ahora qué, ¿algún nuevo proyecto?
No me gusta hablar de mis proyectos cuando todavía no han sido publicados o expuestos en salas. Para mí es importante conservar su carácter inédito hasta el final. Pero, por ejemplo, el proyecto XXI: los desafíos del milenio ya está muy avanzado y espero terminarlo durante este año 2026. XXI es un proyecto foto documental, que comencé en 2009. Está inspirado en los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU, pero está realizado desde una perspectiva original y muy personal. Eso intento. Está realizado alrededor del mundo. Con diferencia, es el proyecto en el que más esperanzas tengo puestas por el tiempo, dedicación, y porque afecta e implica a una comunidad muy grande que puede verse reflejada en este trabajo. También puede ser el mayor y mejor de mis fracasos, por supuesto. Con eso siempre cuento.
Mi otro proyecto fotográfico es Hear me ¡¡. Este trabajo lo inicié en 2013, pero aún le queda tiempo. Su lenguaje y narrativa es más documental que el anterior, que es más conceptual y artístico. Otras cosas están un poco más paradas.
