Carlos Rodríguez. Corella, 2004. Natural de la ribera de Navarra, este joven escritor inicia su carrera literaria en los géneros narrativo y poético. Con la obra que aquí se presenta su primera publicación se hace realidad.

Nicolás Rojas. Barcelona, 2003. Joven autor que debuta con su primer libro, una publicación conjunta con su amigo y colaborador Carlos Rodríguez. Catalán de la costa, comparte con su socio una pasión por la escritura y la literatura que les ha llevado a hacer realidad su primera obra.

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Habladnos un poco de vosotros

Nicolás:
De mí tengo poca cosa que decir, sinceramente. Quizás podría decir que soy un músico con ligeras aspiraciones literarias, amante de la lectura, la aviación, la ciencia y el automovilismo. Conocí a Carlos en unos campamentos de verano allá por 2019, y desde la pandemia en 2020 hemos estado gestando esta novela a fuego lento, y, sorprendentemente, a distancia todo este tiempo. La verdad es que estoy muy ilusionado por ver a nuestra obra más allá del formato digital, y tengo ganas de ver cómo reciben la obra aquellos lectores que se decidan por comprarla.

Carlos: Soy, como toda mi generación, un chaval con más dudas que respuestas. Cada día más cerca de terminar mi periodo educativo y con ello más próximo a la incertidumbre en la que habitamos hoy día. Hay quien me define como pesimista, aunque estoy más de acuerdo con aquella persona que me llamó “soñador” y yo le añadí el frustrado. Esta novela tiene una gran importancia para mí pues ha sido una de las pocas cosas que se ha mantenido constante para mí durante parte de mi adolescencia y me ha permitido permanecer en contacto con una mente tan fantástica e interesante como la de mi amigo Nicolás.

¿Qué podremos encontrar entre las páginas de El vuelo de las sombras?

Podríamos decir que en El vuelo de las sombras conviven tanto lo cotidiano como lo inquietante. Es una historia que parte de situaciones reconocibles para poder adentrarse en los matices emocionales de un protagonista que podría ser cualquiera de nosotros. Entre misterio e ironía, nuestra novela indaga en cómo enfrentamos aquello que no entendemos y en qué ocurre cuando nuestras convicciones comienzan a resquebrajarse.

Otro de los aspectos que destacan en esta obra es la experimentación. Este libro trata de crear planteamientos nuevos, aunque no siempre consiga que funcionen. En parte me gusta definirla como una sandbox literaria, pero en la otra parte hay una complejidad emocional enorme que deriva de la evolución, paso a paso, de unas mentes juveniles.

¿En qué ingrediente reside la fuerza de este libro?


Nicolás: La fuerza de esta historia reside en su cotidianidad y su cercanía con el lector, que puede reconocerse tanto en las emociones como en las situaciones que atraviesa el personaje principal. Desde esa aparente normalidad, el relato pone el foco en la fragilidad del pensamiento, casi obligando al lector a replantearse su propia mirada y dejándole ante preguntas que no suelen tener respuestas cómodas.

Carlos: La incertidumbre. Es un libro que, a diferencia de muchos otros, trata de ser variable. Nosotros no decidimos escribir el libro entre dos por el deseo de hacerlo, sino por confrontación y búsqueda de una incertidumbre que surge de la fusión de dos ideas similares de un personaje con pequeños matices. Es una obra que choca frontalmente con la imagen de personajes con un destino predeterminado claramente por su autor.

¿Qué queréis transmitir a través de este libro?

Nicolás:
Me interesaba explorar qué ocurre cuando no conseguimos sostenernos, ya que Román, el protagonista, no encarna la superación, sino el deslizamiento hacia la oscuridad una vez dejamos que el miedo empiece a gobernar nuestras decisiones. Más que ofrecer respuestas, quería plantear una advertencia silenciosa con su comportamiento e incitar al lector a la reflexión y la introspección. ¿Qué haríamos en su lugar?


Carlos:
Puede que solo seamos unos sádicos que disfrutamos de destruir a una persona en la ficción, pero prefiero pensar que hay humanidad en Román. En concreto es demasiado humano, se contrapone a la idea purista que las religiones, políticas y filosofías han a menudo impuesto y solo materializado mediante la literatura: la evasión, los excesos, los deseos de que aquello que sabes que es cierto no lo sea del todo… Esto nos lleva a la incomodidad, que es el sentimiento que me transmite la obra.

¿Cómo describiríais vuestra trayectoria de escritores desde la primera publicación hasta esta última?

Nicolás: Breve. Cómicamente breve. Tan breve que es inexistente. Esta es mi primera publicación, así que mi trayectoria de escritor no ha hecho sino empezar. Sin embargo, el proceso para llegar donde estamos y poder presentar al fin esta obra ha sido muchísimo más gratificante de lo que me hubiera podido llegar a imaginar.

Carlos: Esta es nuestra primera publicación. La narrativa siempre me ha resultado interesante y este fue el primer proyecto de novela que he tenido. Por parte de la poesía, empecé con catorce o quince años y habré escrito un par de cientos de poemas, pero no más de treinta que valgan la pena.

¿Cuál fue el último libro que leísteis? ¿Por qué lo elegisteis?

Nicolás:
Justo estoy en proceso de leerme uno ahora, no creo que lleve más de un par de capítulos en el momento en el que escribo esto. El libro en cuestión es La Ciudad de las Bestias de Isabel Allende, y empecé a leerlo porque fue un regalo de mi hermana. Y como siempre he pensado que hay pocas cosas mejor que regalar que un libro, decidí adentrarme en aquella historia que le había parecido tan intrigante como para compartirla.

Carlos: Si no recuerdo mal “Así Habló Zarathustra”, pero no por ningún motivo en particular. Me gusta alternar entre una obra narrativa y otra filosófica. Ahora mismo estoy con “El idiota” y el porqué, pues no había leido nunca a Dostoievski.

Y ahora qué, ¿algún nuevo proyecto?

Nicolás: Por mi parte no, al menos por el momento y al menos no literario. Estoy trabajando en un álbum de música que espero que vea la luz antes de finales de este año. Me gustaría ver ahora cuál es el recibimiento del libro y estoy ansioso por descubrir de qué manera puedo mejorar mi storytelling.

Carlos: Puff. La verdad es que sí. Llevo un tiempo con la producción poética estancada, pero con dos proyectos literarios distintos. Por un lado estoy escribiendo una novela ensayada en formato diario que pretendo titular (a pesar de la falta de originalidad del título) “Fausto”. Por el otro estoy inmerso en un proyecto colaborativo para experimentar con nuevas ideas y estructuras que aún carece de título.

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