
Lucas trabaja doce horas diarias y vive con su hermana mayor, Juletta, dos años mayor que él.
Ambos comparten un pequeño apartamento y se reparten los gastos con dificultad, a pesar de que los dos trabajan jornadas interminables: él, de siete de la mañana a siete de la tarde en un restaurante japonés; ella, de ocho de la noche a ocho de la mañana en una fábrica.
Su convivencia es casi armónica, sostenida por bromas y pequeños gestos con los que intentan mantenerse a flote frente a una realidad asfixiante.
Hasta que un día Juletta desaparece sin dejar rastro.
Lucas, inquieto y paralizado por el miedo, decide esperar dos días antes de actuar.
Pasado ese tiempo, unos detectives acuden a buscarlo para comunicarle una noticia devastadora: Juletta ha sido hallada muerta.
Tras lo que sus ojos contemplan en el lugar de la tragedia, el joven cae en una profunda depresión, sin nadie a quien recurrir para aliviar el dolor.
Tres semanas después, Lucas toma una decisión que cambiará su vida para siempre.
Andrea Mena (Costa Rica, 1999). Dedicada durante años a la ganadería, un oficio que terminó por arrebatarle a personas muy queridas, encuentra en la literatura una forma de salvación y expresión personal.
Primero fueron historias encerradas en su mente; después, notas dispersas en cuadernos; finalmente, un lápiz rápido que comenzó a dar forma sin descanso a esos relatos.
No procede de universidades prestigiosas ni de centros académicos de renombre, y se declara profundamente agradecida a quienes la animaron a escribir, crear, diseñar y contar historias.
La muerte de los nuestros confirma una voz narrativa joven, honesta y marcada por la exploración del dolor humano y sus consecuencias.
