Carlos Eduardo Gómez Gómez. Colombia, 1942. Husmeador independiente e incisivo de los descubrimientos y conquistas españolas en las anchuras rotuladas como Terra Ignota, es un estudioso de aquellos portulanos que buscaban concretar el hallazgo de Colón. Su afición de merodear por la selva a los nevados le ha permitido el acercamiento a algunas de las tribus que aún conservan su lengua, sus territorios y sus tradiciones. Así, tras duras jornadas por tórridas hondonadas y ventisqueros escarchados, su narrativa resulta a la vez veraz y contundente. Entre sus obras galardonadas: Francisco Martín, el caníbal castellano, ganadora de la VI edición del Premio Internacional de Novela de la Editorial Monte Ávila.

  1. RESIDENCIA, EDAD, ESTADO CIVIL: Soy un pensionado de 83 años, refugiado con mi esposa –pintora– en la meseta de Xérira, el corazón de Colombia enlucido por luminosos arreboles como lo señala su nombre precolombino y circundada por el cañón del Chicamocha, el tercero más profundo del mundo.
  2. RESEÑA BIOGRÁFICA: Miembro de una familia numerosa, nací en la población de Floridablanca, muy próxima a la capital de la provincia y a la montaña en donde vivo. No obstante mi fascinación desde pequeño por las letras, estudié y me gradué de ingeniero industrial, con tesis de grado laureada; profesión que desempeñé tanto en unas de las empresas más importantes del país, como en un par de pequeñas fundadas con mis hermanos, hasta conseguir, con júbilo, la jubilación que ansiaba para poder ensayarme en la escritura.
  3. AFICIONES: El aire libre. Desde muy pequeño fui “como cabra de monte”, según decían mis abuelas, por mi gusto de andareguear con los compañeros de escuela por los montes y quebradas, metiéndonos en las cuevas, subiéndonos a los árboles para colgarnos de las lianas e imitar al Tarzán que veíamos en el cine. Ya después, en Bogotá, con esposa y padre de tres pequeños hijos, comenzamos a escalar la pared rocosa de Suesca (posterior telón de fondo de tres extensas novelas). Poco después de que fundáramos uno de los primeros clubes de escalada en roca y de nevados, creamos la Federación Colombiana de Montanismo, que presidí en sus primeros seis años, y por demás me permitió liderar la primera expedición colombiana al Himalaya, donde tantas conquistas han logrado después tanto nuestros compañeros de entonces, como sus sucesores, como fue la de coronar los siete hitos más altos del planeta. De estas aficiones nació el primer libro de fotografías de un amigo, mi esposa y mías: LA FRONTERA SUPERIOR DE COLOMBIA, en edición de lujo auspiciada por un banco que ha seguido editando cada año un libro sobre las diferentes eco-riquezas naturales y paisajísticas del país y en este ha completado 60 títulos diferentes, una de las colecciones, si no la más, importante del “País de las Bellezas”.

La otra adicción ha sido por la lectura que comencé con historietas cómicas y un fascinante libro de Hadas Japonesas, disposición que casi truncan los profesores de mis primeros años de bachillerato con sus exigencias de leer, analizar y resumir los clásicos, como el Paraíso Perdido, la Odisea y el Quijote, que ellos no eran capaces de comprender y menos de explicar e inducirnos más que con la amenaza de tener que aprendernos de memoria las más empalagosas e inentendibles poesías de los proceres nacionales. Libros que, algunos, he leído después por el disfrute y el conocimiento, no por el análisis, porque nunca tuve estudio alguno de las disciplinas de la gramática ni de la retórica que, más creo, algo se me ha pegado por ósmosis en la lectura subrayada para no perder la hilatura por atender al cómo de la narración, cuando analizo, confronto, pienso, desnato, tejo y anoto de las fuentes de que me nutro para mis historias noveladas (más que novelas históricas), para poder narrarlas desde sus escenarios y los caninos, muchos de ellos recorridos a pie, donde he podido asegurarme del castellano que aún se conserva entre los abuelos campesinos y en los pequeños poblados colgados de esos riscos apartados sobre nuestras cordilleras.

  • RASGOS DE PERSONALIDAD: Como cuanto haya hecho y haga no obedece a conseguir fama ni acumular riqueza, sino a desempeñar mi rol donde y como más me reconforte, no mido el tiempo ni ahorro esfuerzo en investigar a fondo mis temas que presento bajo un seudónimo, ya que de mi afición a escribir de nuestra historia, salvo mi familia y unos pocos amigos, solo conocen los miembros de dos Academias Regionales de Historia que, sabedoras de estos escritos, me han honrado al concederme la membresía correspondiente. Anhelo que, más que mi nombre, se recuerden los de los personajes que ya han perdurado en la sombra varias veces más de cuanto vivieron bajo el sol.
  • DECIDÍ ESCRIBIR, cuando me proponía a otro libro de fotografías del cañón del Chicamocha, incluyendo su historia, más al comenzar a investigarla me encontré con unos personajes sobrados para toda una crónica, porque habiendo salido de puntos muy diferentes fueron ligados por las tantas coincidencias que superan toda imaginación. Y entonces concebí la trilogía de “Los Tres Ratos de Suesca” supuestamente escritos por sus protagonistas frente a los farallones donde muy cerca aún ronda la leyenda de El Dorado, escritos que algunos dicen haberse perdido, más logré deducir habérselos entregado al cronista oficial Fernández de Oviedo para que los publicara entre sus escritos por las razones que narro en mi trilogía; tramoya que aprovecho para novelar en el primer tomo a “FRANCISCO MARTÍN, el caníbal castellano de la conquista de Guata” (ganador  la VI Edición del Premio Internacional de Novela de la editorial Monte Ávila, de Venezuela) y en el segundo a “GONZALO XIMÉNEZ DE QUESADA, el quijote de la conquista de Guata” (finalista el X Premio Hispania de Novela Histórica) y el tercero a “MENCÍA DE COLLANTES, la mestiza de Guata”, ya lista para entrar en impresión.
  • LA OBRA FAVORITA ESCRITA POR MÍ MANO: Es esta última historia, cuya  protagonista es fruto del forzamiento de un hidalgo a una sobrina de Atagualpa: nacida en el Cusco y desplazada hasta Santafé de Bogotá, donde siendo una chiquilla asistió a su fundación oficial y después de vivir en la esquina principal enviudó y tuvo que mendigar para sostener a sus hijos huérfanos (una dellas ascendientes del cronista Lucas Fernández de Piedrahita) y luego terminó casada con el protagonista de la primera novela, ambos escribiendo en compañía del conquistador de aquella Nueva Granada.   
  • MIS OBRAS FAVORITAS DE OTROS AUTORES: De los Inmortales, las ya mencionadas: El Ingenioso Hidalgo, Pedro Páramo y los Cien Años de Soledad. De los muy reconocidos, las novelas y cuentos de García Márquez, por igual que de Carlos Fuentes. A cada rato me refresco con la poesía de García Lorca.

De los colombianos actuales las novelas y cuentos de Pablo Montoya y las dos novelas históricas de Mariela Vargas Osorio, por su impecable manejo del idioma para recrear los arcaicos mitos y fábulas muiscas de una manera muy sutil y poética.

  • MIS AUTORES PREFERIDOS: Y que mantengo en sitio preferencial de mi biblioteca, son los cronistas de Indias porque, en circunstancias de tiempo y lugar muy difíciles, encontraron tiempo, disposición y medios para acopiar, confrontar y asentar tan extensos y detallados escritos, como Juan de Castellanos en sus versificadas “Elegías de Indias”, la más extensa de que se tenga noticia; la Historia General y Natural de Fernández de Oviedo; los varios escritos de “Historia de Indias” de Bartolomé de las Casas; los cinco extensos volúmenes de las “Noticias Historiales” de fray Pedro Simón; la Recopilación Historial  de fray Pedro de Aguado; Las del Nuevo Reino de Granada y de Venezuela de
  • MI ESTILO LITERARIO: Me diferencia, porque escogí el uso de las palabras castizas que usaban mis abuelos y aún se oyen en las poblaciones y en los campos perdidas entre los pliegues de los Andes. Habla que en un comienzo es ajena a los jóvenes permeados de anglicismos y neologismos, pero que a las diez páginas se vuelve paisaje. Las parrafadas son amplias como lo eran antaño, un estilo con olor a baúl, que en cierta forma temporiza, como a paso de mula, con el relato.

10.UNA CITA DE UN AUTOR QUE ME GUSTE: “No hay duda que la princesa       Europa procedía de Asia y de que no estuvo nunca en el territorio que los griegos llaman “Europa.” –Heródoto—: Advertencia con que Naoíse Mac Sweeney comienza su análisis de “OCCIDENTE, una nueva historia de una vieja idea”, cita que encuentro apropiada para mi propuesta de llamar GUATA lo que los florentinos llamaron América.

11. OBRA PARA LA QUE ME ESTOY PREPARANDO COMO PROYECTO INMEDIATO: No es desconocido para el mundo, que mi país siempre ha estado en una guerra que comenzó después de la de Independencia de España entre los federalistas y los centralistas y que, por los años de mi nacimiento, se convirtió en partidista de bandoleros liberales contra conservadores, época llamada de la Violencia que después pasó a de guerrillas de izquierda contra las de derecha, ahora ambas financiadas por del narcotráfico. De todo ello sobran los escritos desde uno y otro ángulo. Más yo deseo narrar lo que, siendo apenas un niño, viví, sentí y soporté sin entender qué y porqué estaba sucediendo en los campos y poblaciones apartadas sobre las faldas de nuestras cordilleras.

12. MI MANERA DE ENTENDER EL MUNDO: Con mi disculpa por el riesgo de parecer derrotista, es que, como desde la creación en el Paraíso hasta el Juicio Final, “Come más harina quien tenga más saliva”, siempre habrá codeos no obstante las legislaciones, las amonestaciones, las represiones y los arrepentimientos, por lo que la Historia será vana si es que no se enfoca ya en prevenir el desborde de las tecnologías que volarán a su antojo, reemplazando ángeles y demonios en otra guerra celestial, de la que nadie acatará a calcular premoniciones.

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