
Atuk es el joven descendiente del último emperador de un gran imperio destruido por invasores extranjeros.
La historia comienza con él huyendo por la selva para salvar a su sobrino Chakte, enfermo y poseído por un poder oscuro.
Guiado por los dioses y por la promesa de restaurar el honor perdido, Atuk emprende un viaje lleno de peligros, revelaciones y desafíos.
En su misión descubre secretos ancestrales, poderes ocultos y la existencia del legendario Portal de la Montaña, un umbral sagrado que guarda el destino de su pueblo.
Allí encontrará la clave para enfrentar a los fantasmas de su pasado, descifrar la energía divina que lo habita y luchar por la supervivencia de su linaje.
La novela combina fantasía, aventura y mitología en un relato que reflexiona sobre la identidad, el poder y el legado.
Un viaje épico donde lo antiguo y lo moderno se entrelazan para dar forma a un mundo en el que la fe, la memoria y el coraje son las armas esenciales del héroe.
Jean Vanderhoeght (Tervuren, Bélgica, 1947).
Emigra a Sudamérica con apenas tres años y pasa su infancia entre mudanzas, escuelas rurales y el vasto campo uruguayo.
Su vida —marcada por la inestabilidad y por la adicción que heredó de su padre, según admite— transcurre entre Europa, Uruguay y numerosos países que ha recorrido a lo largo de su trayectoria.
Tras tres cuartos de siglo de viajes, experiencias y búsqueda personal, el autor afirma: «Aquí estoy, desde mi nacimiento transcurrieron tres cuartos de siglo y ahora me siento frente a mi ordenador para escribir».
Atuk. El torbellino de los dioses es una obra que condensa ese camino vital, lleno de contrastes, introspección y una profunda conexión con lo mítico y lo ancestral.

Desde el punto de vista de un lector apasionado por el género, «Atuk el vencedor» presenta un interés particular al fusionar elementos clásicos de la fantasía épica con conceptos de ciencia ficción especulativa y una fuerte carga de misticismo ancestral.
Aquí te detallo los puntos de mayor interés para los seguidores de estos géneros:
1. El Concepto de «Dioses» como Civilización Avanzada
Para los amantes de la ciencia ficción, el libro utiliza el tropo de los «antiguos astronautas». Los «visitantes» no son entidades divinas, sino seres de otro mundo que:
* Llegaron en «naves doradas».
* Poseían tecnología avanzada (capaz de volar cerros) que los locales interpretaron como magia o poder divino.
* Eran físicamente distintos (más altos, cabello dorado casi blanco y seis dedos en las manos).
2. Un Sistema de Magia Basado en la Energía Mental
A diferencia de la fantasía tradicional basada en hechizos, aquí el poder proviene de la conciencia colectiva y la energía espiritual. Es fascinante para el lector descubrir cómo:
* La unión de miles de mentes podía alterar la gravedad para mover piedras gigantescas.
* Esta energía es tratada como un recurso natural que puede ser «robado» o drenado a través de máquinas como el Portal de la Montaña.
3. El Viaje del Héroe con Tintes Trágicos
Atuk sigue la estructura clásica del héroe, pero con una profundidad psicológica marcada por el dolor ancestral.
* La Marca del Destino: Su característica física (los seis dedos) lo vincula directamente con la tecnología de los visitantes, siendo el único capaz de activar «la llave».
* El Sacrificio: El lector empatiza con su decisión de «dar su vida a los dioses» a cambio de la salud de su sobrino Chakte, lo que desencadena una crisis de identidad y una profunda tristeza al descubrir la verdad sobre el portal.
4. Construcción de Mundo (World-building)
El interés radica en la dualidad de los escenarios:
* El Mundo Superficial: Una sociedad diezmada, viviendo en la selva o la montaña, ocultando su historia de los «barbudos» (conquistadores).
* La Ciudad Subterránea: Un mundo tecnológico oculto donde habitan cientos de miles de descendientes de los «domésticos» de los visitantes, quienes conservaron la tecnología avanzada y habilidades psíquicas.
5. Reivindicación y Temas Sociales
Para quienes gustan de historias con un mensaje profundo, el libro ofrece una alegoría sobre la colonización y la recuperación de la dignidad. La misión de Atuk no es solo política (ser emperador), sino espiritual: liberar a su pueblo del «parásito energético» que los dejó sumidos en la miseria y el olvido.
En resumen, para un lector del género, el mayor atractivo es la reinvención de los mitos andinos/precolombinos bajo una lente tecnológica y existencial, donde el protagonista debe pasar de ser un «heredero de ruinas» a un líder que une la tecnología oculta con el poder de la mente humana.