
Juanmanuel Oliveros. Auscultar en la insondable profundidad del ser ha sido el reiterativo origen del profuso escrutinio del autor. Abogado de profesión, ha diversificado su formación profesional con la comunicación, el periodismo, la filosofía y la docencia, compaginándola con terapias alternativas, coaching, física particular y liderazgo social. De su producción literaria se conoce la novela divulgativa El vacío es presencia y la nada destino, la cual lleva al lector al autodescubrir de la consciencia y a conocer su potencialidad intrínseca por el camino interior. El verso y la prosa se conjugan en su nueva obra para traer la reminiscencia del mañana y el presente del ayer, vertido de elucubraciones, fantasías, relatos y líneas de tiempo que conducen a apreciar que la realidad es la que creamos, no una, sino muchas veces, como innumerables son las potencialidades que están ahí, esperando que las observemos.
Este poemario constituye una línea de tiempo que se bifurca en tres escenarios. El primero ubica al lector en el multiverso, sin espacio y sin tiempo, donde todo lo es y donde nada es vida, solo existencia; la fluida consciencia que nos constituye. Los Oliversos tejen los preceptos de ficción, para aludir a la esencia del ser energía que nos ubica en la cósmica inmensidad que somos. Los versos cotidianos, impregnados de la profunda observancia del acontecer que a los ojos huye, se recogen en la Bitácora del desvarío, seccionado en tres acápites, de los cuales la Exégesis corresponde a la exaltación de la aventura que acompaña el desandar. En La guerra se relatan las escenas de la confrontación armada que al aborigen reprime y al nativo cercena y en las Paremias se reviste de sentir la incognoscible madrugada que asoma en la mañana. Lo que es sin tiempo —que lo es todo— llega convertido en la energía que traen las palabras y la frecuencia que vibra en el sonido. Es la Intemporalidad que se enmarca en la Sinergia de las cosas, que siendo cosas son unicidad y en los burbujeos que exaltan los sentidos con Hervores de efervescencia, donde las ígneas partículas desatan la fuerza que crea y la energía que la consciencia causa.
