Alejandra Navas

 

Alejandra Navas, autora de la novela Linaje. Editorial Adarve de EspañaVivo en Bogotá, Colombia.

No me da vergüenza decir mi edad, sin embargo, hablar de años me hace pensar en el pasado y, sobre todo, en ciertos paradigmas de las personas de mi edad que he ido rompiendo, como a ciertas limitaciones en cuanto a qué edad se debe haber hecho esto o logrado aquello, o no hacer esto o aquello. Aún conservo a la niña dentro de mí. Sigue intacta mi capacidad de asombrarme, de ilusionarme y de entusiasmarme con las cosas más absurdas. Creo en todo lo que me dicen (salvo que demuestren lo contrario), creo en lo que no puedo ver y en que lo imposible es posible. Soy emocionalmente independiente y, aunque tengo los pies bien puestos sobre la tierra, soy idealista. Habiendo dicho lo anterior, puedo decir que estoy en los cuarenta.

Vista de Bogotá, Colombia. Editoriales actuales de España, Adarve

Vista de Bogotá, Colombia

Mi estado civil es otra etiqueta que puedo responder a mi manera. Soy divorciada pero aún creo absolutamente en la vida de a dos. No tengo sentimientos de amargura, decepción o desconfianza por la relación de pareja. No creo en la repetida frase «es que todos los hombres son así», porque pienso que cada relación que he tenido ha llegado a mi vida en un momento preciso para enseñarme lecciones sobre mí misma y para enseñarle algo a la otra persona. Terminaron cuando cumplieron su misión y se hacía necesario que continuáramos caminando por caminos diferentes. Creo y tengo amor dentro de mí y, afortunadamente, no estoy sola.

Dónde nací no es tan importante como saber que soy el producto de unos padres pertenecientes a dos regiones diferentes de Colombia: Antioquia y Magdalena. Dos culturas, dos formas diferentes de ver la vida. Viví en varias ciudades de Colombia gracias a lo cual aprendí desde temprano a adaptarme a los cambios. Estudiar Derecho era el paso lógico para alguien que pasaba mucho tiempo leyendo y escribiendo, y sacaba buenas notas en el colegio. Así lo creía, pues me imaginaba ayudando a la gente contra las injusticias. No me arrepiento de ser abogada. De alguna manera, cumplía con el paradigma de mi entorno. Sin embargo, muy en el fondo, sabía que no era mi lugar. Escribir era solo un pasatiempo y no lo veía como un oficio sino como algo que simplemente era parte de mí. Así que comienza un largo proceso interno de encontrarme. Tal como ocurre en Linaje, fueron necesarios muchos tramacazos para romper los paradigmas con los que había crecido y encontrar a mi verdadero yo. Los condicionamientos sociales pueden ser muy fuertes y yo necesitaba un descubrimiento profundo pues toda mi vida se había basado en lo que se esperaba de mí y no en lo que yo realmente quería ser y hacer. Tuve que alejarme de todo, abandonar todo lo conocido y enfrentarme sola a un cambio absolutamente radical para empezar de cero. Por eso aterricé en Aix en Provence, Francia y me quedé doce años. Tenía que despojarme de todo lo que constituía mi zona de confort para empezar a reconstruir las piezas de mi verdadero yo. Decidí hacer cursos de escritura para que un experto me dijera que no servía y pudiera, al fin, buscar otra cosa. Encontré un curso de escritura creativa, luego de crónica periodística con Luis Grus, escritor argentino, y ahí descubrí lo que me había resistido a aceptar: que convertirme en escritora era realmente mi llamado.

Tengo un hijo, mi cómplice de aventuras, compañero de camino y polo a tierra.

Trabajo como Editora América Latina de un Journal especializado en Innovaciones Sociales, con lo cual completo el panorama de hacer de mi pasión, mi profesión.

Mis aficiones: Me encanta leer y escribir, pero hay otros espacios en los que alcanzo una sensación de plenitud (aunque de manera menos contundente que con la escritura): cocinar, ir al cine, caminar y caminar y caminar, bailar, nadar y viajar: perderme en callecitas, en otros idiomas, otras culturas, otros colores, otros perfumes. Caminar por una playa, una chimenea, un buen vino, ver un atardecer, una buena comida, conversar, conocer gente diferente. Estar con mi familia.

Soy intelectual, con lo cual tengo altas dosis de cuestionamiento, sed de conocimiento y curiosidad por aprender todo lo que se me cruce en el camino y, con ello, gran capacidad de análisis.

Tengo una alta dosis de intuición, sensibilidad y empatía, lo cual hace que perciba fácilmente la esencia de las personas, lo que sienten; eso hace que pueda ponerme en sus zapatos. En mis tiempos de abogada, ser sensible no era muy útil. Al contrario, durante mucho tiempo sentí que ser todo sentimiento era una carga pesada, hasta que entendí que era necesaria para meterme en los personajes de mis historias. Soy perseverante y no me rindo fácilmente. Soy resiliente y abierta de espíritu para entender que hay cosas que no pueden explicarse, solo sentirse.

Crecí bajo la creencia de que tenía que ser perfecta para ganarme el cariño y la aceptación de la gente. Eso hacía de mí mi peor juez y, con ello, unos sentimientos de inseguridad, culpa y miedo constante de no llenar las expectativas de los demás. Hasta que descubrí quién era y entendí que no era necesario convertirme en lo que los demás esperaban de mí. Decidí ser imperfecta y asumirme. Desde ese momento dejé la culpa y el miedo constantes y ahora los espanto como demonios. Solo sigo mi instinto y mis propias expectativas.

Ángeles Mastretta, autora mexicana. Editoriales actuales de España, Editorial Adarve

Ángeles Mastretta, escritora y periodista mexicana

Soy un poco estricta y un poco rebelde. Hago listas para organizar mis días y cumplir con todos mis compromisos, pero no dudo en romper los esquemas por lo que es realmente importante: la gente que quiero. Cuando escribo me olvido de todo lo que me rodea y la noción de tiempo deja de existir.

En resumen, sigo siendo un híbrido con un camino con muchas curvas cuya misión es encontrarle la coherencia a todo esto para cumplir mi misión.

Por qué decidí ser escritora: En realidad, no decidí ser escritora. Creo que siempre he contado historias y el desafío ha sido asumir el título con responsabilidad y compromiso. Decidí asumir que soy escritora porque descubrí que era la única forma de ser yo misma y de sentirme completa.

Hubo un período de lectura insaciable. No escribía, pero en mi mente sí se formaban historias todo el tiempo. En la calle, en una reunión, en una fiesta. Luego siguió el período de escribir en papelitos, en cada momento libre que tenía, en cada instante en el que sentía que, si no escribía lo que estaba sintiendo, iba a estallar. Pasado el momento, los botaba. Ya habían cumplido su misión de ayudarme a expresar lo que sentía. Luego decidí volverme organizada y compré cuadernos y plumas con tinta de diferentes colores y los llevaba a todas partes. Hasta que llegó el momento en que sentí que la historia que quería contar estaba lista para salir al exterior.

Mis autores preferidos y por qué: Me gustan los autores que me hacen viajar a su universo y me hacen olvidar el mío. Me llenan el alma de pasión y magia de manera simple y sin adornos literarios exagerados. Me gustan los autores que se preocupan más por el contenido, el mensaje y una buena historia que por la forma y la intrincada utilización de palabras y figuras. Me gustan los autores que me llevan de la mano para que yo me haga mis propias conclusiones. Los que me vienen a la cabeza en este momento, entre miles, están: Ángeles Mastretta, Isabel Allende, Víctor Hugo, Alexandre Dumas, Jane Austen, Mario Vargas Llosa, Gabriel García Márquez, Paulo Coelho.

Portada del libro Los Miserables de Víctor Hugo. Editorial Adarve de España

Mi obra favorita de otro autor: El Mundo Iluminado y De Amor y de Sombra de Ángeles Mastretta.

Los Miserables de Victor Hugo y El Conde de Montecristo de Alexandre Dumas.

Mi obra favorita de las que he escrito: Linaje.

Mi estilo literario: Novela épica y romántica.

Una cita de un autor que me guste: «La vida valdrá la pena mientras haya en el mundo seres capaces de hacer magia cuando profesan una pasión», de Ángeles Mastretta

Obra en la que me encuentro trabajando en la actualidad: Actualmente estoy recopilando datos y hablando con gente para la segunda parte de la saga. Esta vez será en otra ciudad, otra época, con personajes que continúan el linaje, pero bajo otras influencias y dilemas.

Algo sobre mi manera de entender este mundo: Pienso que la mejor manera de vivir en este mundo tan complejo es simplemente poniéndose el lente de la pasión y la magia: un trabajo que nos apasione, un sueño que nos de alas para sobrevolar los obstáculos y perseverar, y un hoy visto como algo mágico e irrepetible.

Mis proyectos inmediatos: El proyecto inmediato, a nivel literario, es la segunda parte de la saga Linaje. Aunque ya me llegan ideas y sincronicidades que corresponden a la tercera parte. En general, tengo ideas muy precisas de los siguientes libros y las historias que quiero contar.

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