Entrega del I Premio Castillo de Plata

BRITANNIA: UN MURO, UNA VIDA, UN DESAFÍO

Luis Folgado entrega el Premio Castillo de Plata

Un joven equites, un golpe del destino con fatales consecuencias para él y un muro para contener a las feroces tribus locales. Y un enorme desafío: cómo levantar ese muro teniendo en cuenta las particulares condiciones climáticas de la zona y su longitud. Son los ingredientes de Britannia, la nueva novela de Juan Manuel Sánchez Valderrama, cuyo galardón fue entregado el pasado día 10 de marzo por Luis Folgado, editor presidente del Grupo Caudal.

Un nutrido grupo de amantes de la Novela Histórica con mayúsculas se dio cita en la Librería Lé de Madrid, al encuentro de las mejores letras sobre historia de Roma escritas en nuestro idioma.

El argumento de Britannia:

Siglo II después de Cristo. El emperador Adriano decide detener la política expansionista de Roma y afianzar fronteras. Una de ellas está en Britannia. Tres legiones romanas fueron enviadas al Limes Septentrional para levantar un muro de separación que aísle a los feroces pictos. Un muro en cuya construcción se emplearon diez años.

Un escenario en el que Juan Manuel Sánchez Valderrama sitúa Britannia, su nueva novela, el que demuestra su formación -es ingeniero-, pasión por la historia y un dominio de la documentación precisa para construir una novela llamada a perdurar en el recuerdo. Una novela protagonizada por Herius Aurelius Viator, un joven equites de vida disoluta que vive al límite en Roma -busca favores de mujeres casadas, mancilla sentimientos…- al que el destino depara un golpe doloroso. Destino que lo conducirá hasta Britannia, donde se verá inmerso en la construcción del gran muro concebido para detener las acometidas de los pictos.

Muchos son los detalles por los que llama la atención la nueva novela de Juan Manuel Sánchez Valderrama. El que más, la habilidad del autor para detallar el proceso de construcción del mencionado muro. Para ello, se pone en la piel de Herius Aurelius Viator y el reto que tiene ante sí: la construcción de una barrera de una magnitud sin igual.

El reto de construir un muro

Varias son las preguntas a las que da respuesta Juan Manuel Sánchez Valderrama en Britannia. ¿Por qué un muro como el que Adriano se propuso levantar en aquellas tierras para contener a los pictos? ¿Qué le llevó a detener su política expansionista para consolidar las fronteras conquistadas? “El anterior emperador Trajano fue un militar experimentado que quiso ampliar las fronteras. Adriano, sin embargo, era de un carácter completamente distinto, más dado a las artes y las letras, gran admirador de Grecia. Realizó constantes viajes a lo largo del imperio y su fin primordial fue consolidar los dominios que ya poseían. Eso hizo que, como parte de esa idea de consolidación territorial, estableciera lo que se llaman los limes, fronteras físicas que impidieran la comunicación con las zonas sin civilizar. Así, proliferaron empalizadas en Germania y se aprovecharon los ríos como fronteras naturales, se diseminaron fuertes por el desierto en Arabia y, en el caso de Britannia, se levantó un muro”, precisa Sánchez Valderrama.

Un muro de sillares de piedra que se extendía a lo largo de casi 120 kilómetros, entre el Golfo de Solway -por el Oeste- y el estuario del río Tyne, por el Este. De 2,4 a 3 metros de grosor y altura entre los 3,6 y 4,8 metros, según las zonas, contaba con 14 fuertes principales y 80 fortines para albergar a las guarniciones en diversos puntos clave de vigilancia. Y para reforzarlo, un foso septentrional de 10 metros y un camino militar que lo recorría por su lado meridional.

Presentación de Britannia, de Juan Manuel Sánchez Valderrama

Una tarea titánica a la que se enfrentaron las personas que lo levantaron. Como es el caso de Herius Aurelius Viator en la novela de Juan Manuel Sánchez Valderrama. “Construirlo significó el empleo de una ingente cantidad de piedra, así que localizar una sola cantera que fuera capaz de satisfacer la demanda, su transporte -que implicó la construcción de una vía paralela-, supusieron en sí importantes retos técnicos, explica el autor de la novela.

La cimentación a lo largo de un trazado sinuoso, en algunos puntos escarpado, que requirió el uso de diversos materiales, requirió un conjunto de operaciones de trazado, replanteo y ejecución que suponían un reto de una magnitud a lo que hasta entonces no se habían enfrentado. De ahí que “coordinar tres legiones, con cinco mil hombres cada una, implicara una labor técnica de coordinación imponente”, prosigue Sánchez Valderrama, para apostillar: “Elevar el muro de manera que tuviera un aspecto similar en toda su longitud empleando andamiajes y medios de elevación construidos in situ, debió suponer una labor de coordinación y dirección técnica compleja”.

Y más si se tiene en cuenta que la construcción se realizó con el enemigo -los pictos- hostigando de manera continua y en medio de un clima hostil, que obligaba a detener las tareas construcción durante el invierno para evitar que las heladas impidieran el fraguado de los morteros que servían de aglomerante. “El empleo de una gran variedad de técnicas, aplicadas por los responsables de cada una de las legiones supusieron un reto técnico sin precedentes”, apunta el autor.

Un terreno baldío demasiado importante

Otra cuestión a la que da respuesta Juan Manuel Sánchez Valderrama es el porqué de la construcción de un muro en una zona que era poco más que un terreno baldío. ¿Por qué ese terreno era tan importante para Roma? “Al norte del muro, tribus hostiles a Roma realizaban constantes incursiones en la zona romanizada para atacar a los colonos. Al sur del muro existían áreas sin consolidar ante el temor a ataques procedentes del norte. Ésa era la situación antes de la construcción de muro. Después, hay que destacar el papel de los Druidas, que se refugiaban en el norte de aquellas tierras, y que lanzaban continuamente soflamas para avivar los levantamientos”, detalla Sánchez Valderrama.

Circunstancias que obligaron a Roma a tomar cartas en el asunto. Para empezar, decidió aislar a los pueblos del norte, y con ello a los druidas, su principal enemigo “De modo que, aunque el muro era permeable, estaba controlado por Roma”, apunta el autor. No hay que olvidar que el objetivo final de Roma, y de ahí la importancia del muro, era acabar con lo que significaba la religión de los druidas y su enorme ascendente sobre todos los pueblos de la isla. Fue la manera de consolidar su romanización.

“El muro consiguió su objetivo. Los druidas, poco a poco, fueron desapareciendo arrinconados primero al norte del muro, y posteriormente en Hibernia (Irlanda), donde los romanos no se aposentaron nunca. De modo que ése fue el lugar donde pervivió la cultura druídica. En resumen, controlar aquellos páramos baldíos significaba romanizar Britannia. De ahí su trascendental importancia”, concluye Sánchez Valderrama.

Un ingeniero conocedor y amante de la Historia de Roma

El autor:

Juan Manuel Sánchez Valderrama es ingeniero de formación y profesión. Formación que le permite explicar las técnicas empleadas por los Romanos en sus construcciones. “La mezcla de ingeniería e historia, en una civilización como la romana, da mucho juego. Hay que tener en cuenta que ellos son los que desarrollan técnicas constructivas que no fueron superadas hasta el siglo XIX”, explica el autor de Britannia.

La construcción de una calzada, levantar un acueducto… Desafíos técnicos a los que Juan Manuel Sánchez Valderrama da respuesta en novelas como Itineraria, su estreno como escritor, o en Britannia. Desafíos técnicos que no sólo le maravillan a él, sino a cualquier amante de la civilización Romana. “Construir una calzada que dure dos mil años significaba dominar la topografía para su trazado y la hidráulica para evitar que el agua la arruinara. Hacer un acueducto es muy complejo, sobre todo si su longitud supera los 10 km, y ellos los hacían de más de cien. Hay que tener en cuenta la esfericidad de la tierra a partir de los 8 km. Hay que calcular el agua que se necesita y captarla de modo que surta en calidad y calidad en periodos de estiaje. Hay que construir sifones que permitan sortear obstáculos, de modo que la pérdida de carga no sea un impedimento y que las piezas soporten las altas presiones…

Pasión por la historia y la formación como ingeniero del autor se dan la mano en una novela como Britannia. Porque “es en ese campo en el que los conocimientos técnicos de construcción tienen un valor incalculable. “Me permiten entender el proceso desde la idea primera hasta su finalización, pasando por todo el desarrollo necesario para la ejecución de cualquier proyecto constructivo. Eso sin olvidar que todavía nos asaltan dudas sobre los métodos y técnicas empleadas en algunas de ellas, lo que las hace más fascinantes si cabe, dando recorrido a la investigación.

 

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