Alberto Buscató

Algo sobre mi vida…

Mi residencia habitual está a las afueras de Madrid, en un pueblo llamado Torrelodones. Es un pueblo pintoresco, de granito (que es la piedra más bonita del mundo), con zonas de bosque y un estilo de vida relativamente tranquilo. Además, tiene varios lugares de visita obligada, como son la torre que le da nombre (nadie sabe si debido a un arbusto llamado “lodones” o a una familia noble con ese apellido… hay varios rumores al respecto, aunque parece ser cierto el primero), el palacio del canto del pico, donde está la casa de Franco (sede del Mando Militar Republicano) o el casino de Torrelodones (de donde echaron a Sabina según cuenta en 19 días y 500 noches).

Sin embargo, actualmente vivo en Alemania, en Osnabrück, una pequeña ciudad del norte (aunque parezca lo contrario, el norte de Alemania es más cálido que el sur). Es una ciudad pequeña, con un casco antiguo milagrosamente salvado (en parte) de la segunda guerra mundial, y muchas zonas naturales alrededor. Igual que Torrelodones, es tranquila, con un ritmo de vida muy distinto al que se lleva en las capitales. Me gusta vivir en sitios en calma.

Estudié en el instituto Diego Velázquez, de Torrelodones, donde forjé algunas de las relaciones que a día de hoy conservo, así como mí opinión inicial sobre las amistades o el trabajo. Allí decidí estudiar ciencia, y prepararme la entrada a la universidad por una carrera relacionada con las ciencias biológicas.

Posteriormente estudié Biotecnología, pues quería dedicar mi vida a la ciencia como investigador. Para ser sincero, la verdad es que tuve dudas al decidir qué grado escoger, pues me gustaba mucho la filosofía y la ciencia, pero decidí dejar la filosofía como afición, y entré en una carrera, no solo científica, sino incluso tecnológica… Los primeros años del grado los disfruté mucho, pero el tercero (¡y no os cuento ya el cuarto!) se me hizo cuesta arriba, porque vi que lo que verdaderamente me gustaban eran las letras. El día a día en el laboratorio era… poco gratificante, sentía que había mucho trabajo manual para mi gusto, al que no le veía mucho sentido y de cuya validez todavía dudo.

Así que decidí cambiar de sector y estudiar filosofía, lo cual estoy haciendo en Alemania. Esto también me da más tiempo (y motivación) para escribir, a lo cual dedico bastante tiempo a la semana (aunque la mayoría sean escritos privados).

Mis aficiones…

Me apasiona la música. Todos los géneros, si bien mi gusto por el rap (y la enorme cantidad de manifestaciones  de este género que se pueden encontrar, hace que dedique mi tiempo a ver lo nuevo que se ha publicado en rap, en lugar de dedicarlo a otros géneros musicales). También suelo escuchar folklore sudamericano, especialmente payadas y milongas, que me fascinan por el mensaje de sus letras. También me gusta la música clásica, pero como no tengo el gusto formado ni sé cómo o por dónde empezar a profundizar en el género, sintonizo Radio Nacional Clásica y escucho lo que Martín Llade me ponga después de su típico relato.

Respecto a los deportes, he hecho karate y tenis durante muchos años, pero actualmente todo el deporte que hago es ciclismo. De hecho, vivir en el norte de Alemania hace que sea fácil y agradable desplazarse habitualmente en bicicleta por la ciudad.

Aunque no me gusta el cine, disfruto muchísimo el teatro. Cada vez que vengo a España de visita suelo hacer una o dos escapadas a algún teatro de la capital. El autor con el que siento que más he conectado ha sido Chejov, si bien la obra con la que más he disfrutado hasta el momento ha sido Baile de huesos, protagonizada por Manuel Galiana. Es decir, me gusta tanto el teatro contemporáneo como el más clásico.

El rasgo más sobresaliente de mi personalidad…

Ya sabes, la timidez, la capacidad de liderazgo, de trabajo, la capacidad de aventura… la sencillez, la arrogancia, el mal carácter, capacidad de reflexión, la confianza en lo que haces…

Es difícil hablar de uno mismo, pero a grandes rasgos soy una persona tímida al principio, aunque cambio radicalmente en las distancias cortas, sin miedo a la profundidad (aunque repelo instintivamente cualquier postureo que se viste de profundo) y con tendencia a lo racional, si bien reservo mis pasiones para determinados formatos (como la música) y momento.

Pero la característica que más destacaría yo mismo de mi personalidad es que se escuchar mucho mejor de lo que sé hablar. Me gusta escuchar, a secas, escuchar los problemas de mis amigos, escuchar música, escuchar a un profesor hablando de un tema que domina… Puedo estar “hablando” con otra persona y, sencillamente, limitarme a escuchar todo lo que tenga que decirme, limitándome a decir algo para seguir dando cuerda (cuando me junto con una persona que, de por sí, habla mucho, puede llegar a ser excesivo). De hecho me cuesta meterme en una conversación interrumpiendo a la otra persona y, cuando hablo con alguien sobre un tema del que tiene mucho que enseñarme, omito totalmente dar mi opinión o contra-argumentar, sencillamente, pregunto. Una amiga me dijo una vez (aunque me consta que fue más para caerme bien que porque lo pensara de verdad), que parecía Momo, el personaje de Michael Ende. Otro amigo, en una ocasión en la que no sabía qué decir (una conferencia un tanto… radical) dijo: “apliqué el método Buscató: callarme y escuchar”. Creo que hablar antes de la cuenta es un error, ya que uno suele equivocarse, bien sea juzgando lo que no se debe o hablando sobre lo que no se sabe. Escuchando se aprende, y hablando se enseña. Yo prefiero lo primero a lo segundo, además de que sin lo primero, lo segundo es puro sofismo.

¿Por qué decidiste ser escritor?:

Yo creo que no “se decide” ser escritor, es algo que te encuentras cuando tienes que expresar determinadas ideas. Hay cosas que se cuentan en un poema, otras que hay que decir cara a cara y hay cosas que… bueno, que hay que escribir en un libro. Un libro es un formato para transmitir una idea, nada más. Un libro te permite profundizar en la explicación de un tema, tratar todos los detalles de una cuestión, exponer temas complejos… Yo decidí escribir un libro cuando quise transmitir una idea para la cual necesitaba escribir un libro. Igual que cuando hablas, lo primero es tener algo que decir, no empiezas a hablar y luego, en función de las primeras sílabas que balbuceas, piensas el mensaje que quieres transmitir. Nunca le he visto (mucho) sentido a quienes quieren escribir un libro sin importarle el tema. Un libro, de lo que sea, pero un libro.

Mis autores favoritos:

En filosofía, muchos. Nietzsche, Hegel, Kant… Nietzsche porque es pura magia, tanto su forma de escribir como la fuerza de su mensaje. Así habló Zaratustra es una obra maestra tanto en literatura como en filosofía. Kant porque te muestra los recovecos últimos de tu pensamiento, cuyo conocimiento es liberador. Y Hegel, bueno, porque todo está recogido en sus obras, la Fenomenología del espíritu es como un mapa conceptual de la totalidad de la realidad. También es mágico, aunque en otro sentido.

En literatura, de la cual he leído mucho menos que en filosofía, me alucina García Márquez, especialmente los toques de realismo mágico, me gusta la mordacidad y profundidad de Reverte y Dragó y la poesía de Marcos Nogales y Bárbara Butragueño (jovencísimos autores).

En música, considero que el trío de payadores Jorge Cafrune, Facundo Cabral y Atahualpa Yupanqui es de lo mejor de las letras hispánicas. Con ellos he aprendido más filosofía que con muchos libros largos y tediosos (que también son necesarios). Filosofía vital, tremendamente madura y reflexionada, en pequeñas sentencias. También, aunque en otro género, Sharif y Lechowski son grandes referencias para mí, así como Gata Cattana, Jona y un largo etcétera.

Mi obra favorita:

Es muy complicado elegir solo una obra. Por suerte hay muchos escritores que escriben maravillas, y me gustaría recomendarlos a todos. Sin embargo, me ha venido a la cabeza algo interesante, ya que el autor es contemporáneo (y relativamente joven) tiene una trayectoria muy interesante de conocer y, además, se le puede encontrar todos los martes a las nueve de la noche en Madrid. La obra a la que me refiero se llama La narración fractal. El arte de contar historias, de Héctor Urién. Héctor se doctoró en bioquímica, pero decidió dejarlo todo porque lo que le gusta es, sencillamente, contar cuentos. Cuentos modernos, cuentos clásicos, versiones clásicas de cuentos modernos, cuentos verdes, negros, ficticios, reales… pero, especialmente, las mil y una noches, que va contando semana a semana en una taberna madrileña.

El caso es que toda esta experiencia contando cuentos la ha plasmado en este libro. Es una obra espectacular porque, además de tener un estilo muy grato de leer, explica el esquema universal de los cuentos. Todos los cuentos tienen determinados elementos (él llama atractores, recogiendo un concepto de física al que es análogo), que se repiten a lo largo de todas las culturas y en todas las épocas. De esta manera, aunque puedan cambiar los elementos superficiales del cuento, Héctor nos muestra como hay una esencia que se mantiene, y que es compartida por todas las culturas. Y eso, me parece maravilloso. Magia.

Mi obra favorita (de las mías):

En Las figuras retóricas del rap español del siglo XXI, analizo la presencia en las letras del rap de alrededor de doscientas figuras retóricas usadas en la poesía del siglo de oro. En todos los casos encontramos ejemplos de estas figuras en las letras de raperos españoles actuales y, además, encontramos canciones consagradas a varias de estas figuras, y ejemplos repetidos a lo largo de varias estrofas y en varias canciones de un mismo autor, mostrando que su uso no es casual, sino intencionado. Por último, también se puede ver que hay determinadas figuras retóricas, juegos de lenguaje, que no están presentes en la poesía clásica y que varios autores de rap han desarrollado, como el tautograma cruzado o la inversión textual. Sin embargo, es lo que se espera de ellos, pues un movimiento cultural no debe solo repetir los esquemas anteriores sino aportar algo distinto y nuevo a esta cultura.

 

Esta obra es un ensayo, una prueba, que buscaba mostrar (y mostrarme a mí mismo) si el rap podía aguantar un análisis en profundidad que habitualmente se aplicaría a la poesía clásica. Quien se sienta escéptico respecto al valor literario que puede tener el rap, esta obra le puede mostrar cómo se puede comparar, en determinados elementos, con otros géneros literarios. Esta es la primera señal para ver si se puede seguir analizando el rap en este sentido, o si verdaderamente no se puede comparar con la poesía o el arte más clásico, ya que su valor artístico es mucho menor. Dado que considero que pasó el examen con nota, sigo expandiendo el análisis literario a otros campos.

Mi estilo literario:

Novela negra, ficción, poesía, Thriller,…. Trata, aunque no sea fácil, de encuadrar tus trabajos en algún género literario y explica por qué te gusta este encuadre.

Me siento cómodo en el ensayo, que es a lo que dedico actualmente mi tiempo. Me gusta profundizar en un tema, investigar y analizar para poder descubrir lo desconocido o interpretar una realidad de manera original y esclarecedora. Además, actualmente estoy volcado en el estudio del rap como género literario, ya que me gustaría mostrar el valor que esta música tiene de una forma académica, y que pueda considerarse un género digno de estudio. Hay miles de jóvenes (y no tan jóvenes) expresándose artísticamente o manifestando sus opiniones políticas y sociales a través de este formato. Creo que una gran parte de nuestra cultura, que ya abarca varias generaciones, se explica a través del rap, y si nos negamos a estudiarlo nos estamos negando a comprenderlo. Además, creo que tiene características propias muy interesantes que no son comparables ni con la poesía, ni con la música, igual que el teatro no se puede comparar con la novela y con el cine (son cosas distintas, tienen sus características propias). En definitiva, considero que la música rap tiene mucho que aportar a la academia, y la forma de demostrar y explicar esta cuestión es el ensayo.

También escribo poesía y pequeños relatos, pero de momento no me planteo publicarlos. Un género que he probado varias veces y que es a todas luces imposible para mí: el diálogo.

Una cita de un autor:

                “Llevaba días arrastrándome sediento por el abrasador desierto cuando, de pronto, vislumbré un oasis. Pero al llegar al verde remanso para hundir el cuenco de mis manos y sorber el agua límpida y fresca descubrí que mi sed era un espejismo”.

Rafael Lechowski

En la actualidad trabajo en…

Quiero continuar analizando la música rap, para defender su lugar como género discursivo digno de estudio por la academia. Estoy trabajando en un libro en varias partes (no sé si tomos, pues cada vez la longitud se me escapa más de las manos), donde quiero tratar elementos constantes y generalizados en la música rap española, desde dos perspectivas, en primer lugar, elementos materiales (es decir, filosofía última del género rap y mensajes habituales que encontramos en esta música) y elementos formales (distintos estilos y qué significan, qué se transmite sin palabras, y desarrollo métrico del rap desde sus orígenes).

En este libro voy a volcar todo lo que conozco de rap, que si bien no es todo el rap que existe, sí son muchos años de escuchar y analizar esta música. Quiero contar mis interpretaciones de distintos elementos de esta música, explicar su filosofía y sus valores (que están tremendamente arraigados, lo cual contrasta con una cultura en crisis de valores constante), estudiar autores en profundidad, poner ejemplos para demostrar y explicar lo que estoy contando… además de permitir al lector acercarse poco a poco a este género, no como música únicamente, sino como manifestación artística.

Después me gustaría estudiar el papel de las músicas populares en las sociedades humanas, y llevar a cabo un estudio similar en la música rap, dando al cien por cien mi opinión sobre lo que esta música significa (más allá de lo que objetivamente signifique).

Mi manera de entender el mundo:

Considero que el mundo es infinitamente rico, tanto en lo que a culturas se refiere como a niveles de realidad (por ejemplo, los objetos físicos son distintos de las emociones o de los conceptos, distintos de los sueños, de los mitos y cuentos… a esto me refiero con “niveles de realidad”). También creo que el hombre puede conocer estos niveles pero que hay distintas facultades de pensamiento que nos permiten acercarnos a las distintas realidades. Estos esquemas de pensamiento los podemos encontrar en distintas culturas o escuelas filosóficas. Lo interesante, en mi opinión, es que cada esquema de pensamiento te permite conocer una determinada realidad. Por ejemplo, en occidente tenemos muy establecido el pensamiento racional, lógico, por principios y categorías, el pensamiento conceptual… Este nos permite conocer la realidad que tenemos inmediatamente alrededor, los objetos, y por eso las ciencias que los estudian (la biología, la física, la química…) están tan desarrolladas en occidente. Simplemente, tenemos un método de pensamiento que funciona para esa realidad.

Sin embargo, creo que esto no nos permite trascender, comprender realidades que están más allá de los objetos, desde las ideas metafísicas (por eso la metafísica y la filosofía está en declive), hasta la realidad Absoluta (como dirían los idealistas), pasando por realidades más cotidianas pero inmateriales, como los valores. Creo que occidente está sumida en una crisis de valores y de pensamiento, que tenemos un modelo prácticamente agotado, y que hay que renovarlo, bien mirando a otras culturas y tomando ideas de ellas o bien reactivando nuestro sistema desde dentro. La crisis de los refugiados, la corrupción, los desahucios inmisericordes, las crisis económicas cíclicas, el aumento de las depresiones y el estrés… ¿no son muestras de un modelo agotado? Algo tenemos que cambiar, y yo creo en la fuerza de la filosofía para producir cambios duraderos, estables, a largo plazo. Por eso creo que es necesario cambiar el modelo de vida y de pensamiento.

En los últimos años he estado estudiando los principios del pensamiento occidental (los llamados principios de la razón) y actualmente los estoy comparando con algunas filosofías orientales extraídas de los vedas. Estudio, así, en qué consisten estos modelos de pensamiento y qué se conoce con ellos. Esta comparativa me permite entender mejor nuestra propia cultura.

En definitiva, el mundo es infinitamente rico y, en una era de globalización, creo que debemos entender cómo piensan otras culturas y por qué. Esto, además, puede ayudar a definir el modelo de pensamiento occidental y a proponer soluciones para sus problemas.

En lo personal, considero que el triunfo y el deseo son una trampa. Como decía Lechowski: “el triunfo es una trampa, conquistar lo esperado fue una forma de perder la esperanza”. Basamos nuestra vida en conseguir cosas, lo cual es llenar un hueco con vacíos. Si no lo conseguimos, sentimos la derrota, que trae consigo el sufrimiento. Mientras lo conseguimos, sentimos angustia por la posible derrota y miedo por las consecuencias de ella. Cuando lo conseguimos pasamos a perseguir otra cosa, sin apenas disfrutar del logro. Cuando te metes en esta espiral piensas… ¿para qué estoy viviendo? ¿Para conseguir un máster y ponerlo en el CV, y que así puedan darme una beca para un doctorado que poner en el CV y seguir y seguir? Una solución a este problema es disfrutar el momento, pero ni es mi estilo ni lo considero adecuado, pues es meterse hasta el fondo en esta cadena. La otra, es suprimir el deseo. Si quieres quitarte el ansia de un cigarrillo, puedes fumarte uno o dejar de fumar, puedes saciar el deseo o eliminarlo. No recuerdo a quién leí que decía que para ser libre en la cárcel, puedes leer un libro de cómo fugarse de una prisión, o puedes leer los libros de Epicuro, y a partir de entonces no tendrás la necesidad ninguna de salir de la cárcel, y serás libre aun estando en prisión. Quizás este último ejemplo sea un tanto extremo, pero sí considero que la supresión del deseo trae la paz mental y la estabilidad vital que, además de venir acompañadas por una felicidad profunda y duradera, permiten la madurez del pensamiento.

Mis proyectos inmediatos:

Actualmente estoy estudiando Filosofía en Alemania, y trabajando en varios proyectos filosóficos. Estaré aquí unos cuantos años antes de plantearme hacer un doctorado, dónde y cómo formularlo. Tengo pensado convertirme en profesor universitario de filosofía.

Respecto a lo literario, estoy cerca de terminar una obra sobre rap que va a tener más peso y relevancia que la anterior de mi autoría y asentando las bases de un proyecto filosófico que llevará varios años. Rutinariamente escribo poemas, pequeños relatos de esto y aquello, un libro de sueños… pero de momento es más un hobby que una idea que piense publicar.

No se admiten más comentarios